Ávila: murallas con historia
Murallas, casas, palacios, templos y conventos configuran el rico patrimonio artístico de la ciudad de ÁVILA, fruto de un enriquecedor pasado histórico protagonizado por las culturas que en ella convivieron. La ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y entró a formar parte de la Red de juderías en 2005. Paradigma de ciudad medieval, en ella convivieron judíos, mudéjares y cristianos. Todos ellos dejaron su huella y formaron parte de su legado cultural.
Alcalá de Henares: la ciudad de Cervantes
La ciudad de ALCALÁ DE HENARES fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1998. Cuna de Cervantes, reúne diferentes estratos de la historia cultural española y representa el concepto de ciudad ideal, la Ciudad de Dios (Civitas Dei). Llamada Complutum por los romanos y Al-kala-en-Nahr por los árabes, su nombre nos remite también al Cardenal Cisneros, quien puso la primera piedra de la Universidad Complutense, a Francisco de Quevedo, quien fuera alumno de este centro de estudiosos y residió en el Colegio del Rey, a Calderón de la Barca y a Mateo Alemán, entre otras muchas celebridades.
Cáceres: ciudad de palacios
Ciudad de los Palacios, cuyo origen se remonta a la prehistoria como confirma el yacimiento de Maltravieso, en pleno casco urbano, CÁCERES se convierte en un paseo por la historia a través de las diferentes culturas (romanos, árabes, judíos), que nutren su rico patrimonio histórico y artístico. La ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 y ostenta el título de Tercer Conjunto Monumental de Europa, otorgado por el Consejo de Europa, gracias a su magnífico estado de conservación y forma parte de la Red de Juderías y de la Ruta de la Plata.
Córdoba: paseos por la judería
A orillas del Guadalquivir, la ciudad de CÓRDOBA fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984. La monumentalidad de su Mezquita soñada por Abderramán I, de la Catedral con la que Carlos I afirmó la definitiva presencia cristiana y su puente romano, son tres hitos que, aún en su grandiosidad, no son más que parciales testimonios de su antiquísima historia. Su fundación se remonta a la Edad del Bronce y las diferentes culturas que a lo largo de los siglos han pasado, se cruzan y encuentran en sus calles y rincones.
Cuenca: en plena naturaleza
Fundada por los árabes a principios del siglo IX, durante casi tres siglos CUENCA funcionó como un crisol de las principales culturas de la Edad Media. Muchos de sus más nobles edificios mantienen hoy la condición que les dio origen. Alzada sobre un gran peñasco rocoso producto de la impresionante erosión de los ríos Júcar y Huécar, sus respectivas hoces forman un impresionante marco de extraordinaria belleza. Cuenca es hoy también un referente para el arte de vanguardia; un lugar de peregrinaje de artistas. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad desde 1996.
Ibiza: una isla encantadora
Situada en la costa de levante de la isla de IBIZA, el verdadero encanto de la ciudad reside en la huella que han dejado las sucesivas civilizaciones: fenicios, cartagineses, musulmanes y romanos. Su gran riqueza histórica y cultural, hacen de la ciudad un monumento en sí mismo. Su inmejorable situación la marcó desde la antigüedad como un punto estratégico para las rutas de navegación mediterráneas entre oriente y occidente. Es conocida a nivel mundial por sus encantos históricos y naturales, y en 1999 es declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Mérida: las huellas romanas
“Augusta Emerita”, MÉRIDA, declarada Ciudad Patrimonio en 1993, se alza entre dos cursos de agua, el Guadiana y el Albarregas (conocidos como Anas y Barraeca en tiempos de los romanos). Fundada bajo la dominación de Roma, adquirió una importancia notable, situándose entre las grandes urbes del imperio y considerada como capital de una de las provincias de la península, Lusitania. Por todo el casco urbano perduran restos de aquella grandeza, haciendo de la ciudad un inmenso yacimiento arqueológico.
Salamanca: la universidad más antigua de España
Su tradición humanista, la riqueza de su patrimonio histórico-artístico, el color de su piedra de Villamayor y su condición de “ciudad viva”, “ser vivo”, propiciaron que SALAMANCA fuera nombrada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Capital Europea de la Cultura 2002, los escritores más destacados del Siglo de Oro la coronaron como la ciudad más bella. Cuenta con la universidad más antigua de España, en la que han dejado impronta personajes de la talla de Unamuno. Su riqueza patrimonial está repartida en cada una de sus calles; no en vano, es la capital del plateresco español.
San Cristóbal de La Laguna: el toque latinoamericano
El urbanismo original de la América hispana tiene su matriz en esta ciudad tinerfeña de SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA, fundada en 1497 por el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo y declarada ciudad Patrimonio en 1999. Concebida a la medida del hombre, supuso la materialización de una nueva concepción filosófica, profundamente humanista, que se adelantaría a los tiempos. Situada en la atalaya atlántica desde la que España abordaría su mayor gesta, ha sido el obligado nexo de dos culturas. Porque así como transmitió a América sus propios bienes espirituales, también recibió de ella valores que contribuirían a nutrir su acusada personalidad.
Santiago de Compostela: ciudad de peregrinaje
SANTIAGO DE COMPOSTELA, ciudad hecha a medida del caminante, fue declarada Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984 y en el año 2000 “Ciudad Europea de la Cultura”, además de recibir numerosos premios y galardones internacionales, como por ejemplo, el Premio Habitat de las Buenas Prácticas de la ONU. Su belleza urbana y su integridad monumental le otorgan una significación espiritual como santuario apostólico y destino del más importante movimiento religioso y cultural de la Edad Media: la peregrinación por el Camino de Santiago.
Segovia: Arte y gastronomía
En diciembre de 1985, la UNESCO incluyó en su listado de Ciudades Patrimonio a la “antigua ciudad de SEGOVIA y su acueducto romano”. La ciudad, situada entre dos valles, despliega su belleza pétrea a través de un casco histórico protegido por murallas y torreones fortificados. Patrimonio que se remonta esencialmente a la Baja Edad Media (s. XI y XII) y al Renacimiento (s. XVI) que, junto con el célebre acueducto romano de 128 arcos, el Alcázar y la catedral gótica, constituyen el armazón monumental de la ciudad. Sin embargo, la ciudad no es sólo el elemento físico, sino también el elemento humano.
Tarragona: la puerta de Roma
Su larga historia y su dilatado desarrollo urbano hacen de la antigua Tarraco una ciudad única entre las ciudades del Occidente romano, tanto por la cantidad como por la calidad y el estado de conservación de sus edificios. Poco tiempo después se consolidó como puente para la conquista de toda la Península Ibérica y se convirtió en la capital de la Hispania Citerior o Tarraconense. Dos mil quinientos años de historia hacen de TARRAGONA una ciudad con un riquísimo legado patrimonial. Desde el año 2000 forma parte de la lista de Ciudades Patrimonio de la Humanidad.
Toledo: un museo al aire libre
Julio Caro Baroja escribía que “TOLEDO, en sí, es un lujo que tiene España” y Tito Livio la definió como Urbs parva, sed valde munita (lugar pequeño pero bien fortificado). Esta ciudad, declarada el 28 de noviembre de 1986 por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad, ha sabido conservar un patrimonio inigualable cuyos orígenes se remontan al Neolítico. Enclavada en un promontorio rocoso rodeado por el río Tajo, todos los pueblos que han llegado a la Península Ibérica han dejado huella de su cultura. Iglesias, sinagogas, mezquitas, conventos, murallas, puentes, torreones, etc., hacen de Toledo un museo al descubierto.
Fuente: http://www.enfemenino.com/
























