Favorecidas por los inviernos suaves de los últimos años, las hembras con crías lactantes dejan de invernar y permanecen activas para mejorar su alimentación
Corren tiempos de cambio para el oso pardo cantábrico. Amenazada de extinción, la especie no deja de asombrar a veterinarios y biólogos con su capacidad de adaptarse a los cambios en su entorno. Si el invierno pasado sirvió para comprobar su bajada desde las cumbres de las sierras para acercarse a lugares habitados por el hombre en busca de alimento, este año ha añadido otro comportamiento novedoso. Las hembras con crías pequeñas a su cuidado han dejado de invernar y permanecen activas con sus cachorros. La suavidad de las temperaturas y la ausencia de nieve han facilitado una manera de actuar encaminada a recuperarse del desgaste energético que supone el periodo de lactancia.



