por Mafia » 16 Dic 2009 13:29
Pues unas cuantas veces sí que me la he jugado, otras quizás eran cosas del destino.
La primera vez fue antes de nacer. Exactamente unos segundos antes. El cordón umbilical se me enrolló en el cuello y entre eso y que excedía del tiempo normal de gestación, costando un montón sacarme del útero de mi madre, nací sin respirar. Me intentaron reanimar 3 veces y al final lo consiguieron. Lo mejor de todo es que ni mis padres ni yo sabíamos nada hasta que a los 4 años me llevan al pediatra, reconociéndome como "¡Hombre! Yo me acuerdo de usted, ella es la niñita a la que reanimamos". Mi madre se quedó con una cara...
A los 5 años o así, veraneando en Castellón con mi familia, me dejaron ir en bici (con ruedecitas) sola con una vecina de unos 3 o 4 años mayor que yo, por la zona de la urbanización. Su hermano de 16 y un amigo de éste estaban por la zona haciendo el cabra y "vigilándonos". Recuerdo que había una pendiente en la calzada muy pronunciada y estabámos pedaleando a toda leche para pillar bien la pendiente. El desastre vino cuando mi vecina se acercó demasiado a mi bici, mi ruedecita trasera se trabó en los radios de su rueda trasera, saliendo yo volando de cabeza por toda la pendiente ardiendo y ella cayéndose al suelo sin más. Recuerdo todo el rastro de sangre que dejé, fue bestial. Tenía desde la barbilla hasta el estómago todo lleno de sangre. Dedos, hombro, rodillas también. Me jodieron el verano vendada de arriba abajo, y cómo picaba aquello... Qué tortura. Por suerte hoy día sólo me ha quedado cicatriz en la muñeca (se me veían los huesecillos de la muñeca...) y de algún que otro dedo.
A los 13 años, estaba en mi habitación leyendo un libro después de comer, del que tenía que hacer una redacción para el día siguiente. Pero de repente oigo a mi hermana gritar como una histérica. Lo raro no es que gritase, que ya lo hace siempre, sino que gritaba como una loca a mi madre. Salgo corriendo y veo la casa llena de humo. Encuentro a mi madre y a mi hermana en el rellano de la escalera, diciéndome que había fuego en la cocina, que los vecinos estaban llamando a los bomberos. Pero yo ni corta ni perezosa me meto otra vez en casa, puesto que teníamos un extintor precioso que al parecer ninguna más sabía utilizar. La cocina estaba cerrada y al ver que no salía chorretones de humo por debajo de la puerta y que no había sensación de fuego abrí la puerta con cuidado, con el extintor en la mano. Creé corriente de aire y el fuego, centrado en los fogones y en el mármol, creció. Me quemé la mano porque al ir apagando el fuego con el extintor una llamarada me alcanzó, dándome tiempo a dar un paso hacia atrás. A los dos minutos llegan los bomberos, con la consiguiente bronca monumental que me echaron, pero el fuego ya estaba apagado. No paré de beber leche en todo el día y aún sigo sin entender qué cable se me cruzó para hacer eso. De la quemadura, ni rastro.
Y de experiencias cercanas a la muerte creo que no tengo más. Lo demás parecido queme ha ocurrido han sido accidentes varios pero sin nada que ver con el tema del hilo.
¡Saludos!