Me tiemblan las canillas solamente de pensar que algún día mi padre o mi madre pudieran llegar a decirme eso. No por la posibilidad de perderlos, que ya los perdí a edad temprana, sino por el galimatías ético que se me podría presentar.
Leyendo esta noticia, se me ha ocurrido reflexionar con vosotros y ver puntos de vista, en aras de ayudarme en mi propia reflexión. La noticia tiene un año, pero el debate sigue ahí:
el Periódico.com
la muerte asistida | controversia ÉTICa SOBRE EL FINAL DE LA VIDA
«Se murió en 10 minutos»
El caso reabre el debate sobre la reivindicación de la eutanasia y la muerte digna
Una barcelonesa relata cómo facilitó que su padre tuviera un suicidio asistido
Lunes, 10 de enero del 2011
FIDEL MASREAL
BARCELONA
El 21 de abril del año pasado, Jordi, un abuelo barcelonés de 80 años, convocó en su casa a sus dos hijas. Cuando las tuvo reunidas frente a sí, les leyó una carta, la carta más sobrecogedora que ninguna de ambas habría imaginado. «Siento en mi fuero interno -les leyó el anciano- que ya no me queda más vida». Pero las hijas aún no habían oído lo más estremecedor: «Pido solemnemente que me hagan un suicidio asistido».
Nuria, una de las dos hijas de Jordi, recuerda aquella intensísima experiencia. Lo primero que sintió fue rabia. Una rabia honda. No entendía por qué su padre quería morir. Las dos hermanas intentaron disuadirle. Lo primero que se les ocurrió fue ofrecer al padre que se fuera a vivir con ellas. ¿Es porque te sientes solo, papá? «No es que no quiera ir a vivir con vosotras, hijas, es que ya no quiero vivir más. Me sabe mal el dolor que os pueda causar, pero ya no me falta nada». Y, con gran determinación, el padre zanjó: «Si no queréis participar, lo haré solo».
Nuria y su hermana se fueron llorando de casa de su padre. Pero la rabia inicial se fue transformando y dejando paso a un interrogante angustioso: ¿Que habrá pasado para que papá quiera morir? Sin embargo, la respuesta ya la exponía Jordi en su carta de intenciones. El hombre -decorador de interiores con dos tiendas en Barcelona- arrastraba desde hacía años serios problemas de salud. Una tuberculosis le había dejado con un solo pulmón y tenía crisis respiratorias periódicas. Y la muerte de su esposa fue algo definitivo. «Eso ya no lo pudo superar», recuerda Nuria. A partir de ahí su salud cayó en picado.
SOLO EN SUIZA / Jordi murió por suicidio asistido en Suiza el 18 de octubre, de la mano de la asociación Dignitas, que el año pasado ayudó a morir a tres españoles y que se ha convertido en un referente europeo para ciudadanos de países que, como España, penalizan la eutanasia.
Leer más... http://www.elperiodico.com/es/noticias/ ... 7291.shtml
En lo personal, puedo contar que un pariente lejano mío, hace unos años, se suicidó nada más saber (a la mañana siguiente y sin despedirse), con ochenta y pico años cumplidos, que padecía un tumor cerebral, aunque le ofrecieron tratamiento. Nunca le conocí, pero sí a sus hijos.
¿Estaría justificado ayudar a morir a estos ancianos? ¿Dónde acaba la ética y dónde empieza la condescendencia y la compasión? ¿creéis que, cuando deciden esto, son dueños de sus actos? Y la pregunta del millón: ¿Ayudarías o apoyarías una decisión así viniendo de vuestros padres?














) no ayudarles


