Pues bien, estaba yo en mi camita en el séptimo sueño, cuando me despiertan mis perros con ladridos insistentes y extraños. Los que tengáis perros sabréis perfectamente que no siempre ladran igual y yo a estos los conozco bien para distinguir sus ladridos/aullidos (que los míos son muy lobos). Así que me levanto para ver que narices les pasa, no fuera a ser que intentaran entrarme en casa y yo tan tranquila.
Total que salgo al porche y me los veo abajo, gruñéndole a un bulto en el suelo
. De entrada me temo lo peor, que han cazado un gato o ardilla (que por desgracia, no sería la primera vez
). Bajo a ver y que os creéis que me encuentro? UN ERIZO!!
Pero un erizo tamaño gato! Me quedé muerta. No sabía que hubiera erizos por esta zona campando a sus anchas! El pobre animal estaba paralizado, haciéndo un ruido rarísimo (entre bufido y ronroneo) acojonado supongo por mi perra que no le quitaba ojo. Así que mientras me llevo a mis perros a la casa y los encierro, voy pensando que hacer con él. Lo primero que se me ocurre es coger el recojedor y la escoba para pillarlo y llevármelo fuera, pero cuando salgo ya no estaba, había salido corriendo pero había topado con la valla. Lo empujé despacito como pude con la escoba hasta el recogedor (él se hizo bola) y me lo llevé a campo abierto. ¡No sabéis lo que corrió cuando se vió libre en el suelo!
Pobrecillo
Y todo esto a las 5 de la mañana, con zapatillas de casa, unas pintas que para qué
y con todos los perros de la zona ladrándome
Menos mal que a nadie le dió por salir a ver que pasaba

Que cosas...








