Precauciones para viajeros
Viajar ha dejado de ser un privilegio de pocos. Cada año entre 45 y 60 millones de personas parten desde los países occidentales a destinos tropicales, exóticos o tercermundistas. Entre el 30 y el 40 por ciento de estos viajeros volverán a sus hogares habiendo padecido algún problema sanitario durante su estancia. La manera de que esto no ocurra es mediante la previsión, la vacunación y el conocimiento de algunas recomendaciones básicas.
Cuidado con lo que comes
Según la Doctora Pilar Arrazola, Responsable de la Unidad de Vacunación y Consejo al Viajero del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid (España), el mayor mal que aqueja a los viajeros sigue siendo la diarrea ( la padecen entre el 25 y el 65 por ciento ). Para evitar que suceda debemos prestar mucha atención al agua que bebemos, y debemos tener claro siempre que sea potable.
En el caso de que tengamos la mínima duda tenemos que hervirla o llevar pastillas de potabilización. En cualquier caso, lo ideal es beber agua embotellada con gas. De este modo sabremos que no ha sido rellenada por algún desaprensivo.
Tampoco hay que olvidarse de los hielos. No caigamos en el absurdo de no beber agua porque tenemos dudas y luego, porque es más apetecible, consumir hielos que no sabemos de qué agua proceden.
Otra de las precauciones básicas es ingerir alimentos cocinados. El fenómeno de la comida japonesa ha generado una cierta irresponsabilidad con respecto a lo que comemos.
Hay que tener claro que comer algo crudo o en mal estado puede traer graves consecuencias. Los alimentos crudos pueden contener anisakis (larvas de un parásito común de tamaño casi microscópico que se encuentra exclusivamente en el pescado crudo o mal cocinado), o una tenia, más conocida como solitaria.
El riesgo de infectarnos con estas larvas aumenta en las estaciones más calurosas, época de mayor afluencia de los turistas a los países tropicales. La doctora aconseja también evitar, en estas zonas, el consumo de huevos y lácteos.
Enfermedades más comunes
La malaria es otra de las enfermedades que más atacan a los viajeros. Para sortearla debemos someternos a la quimioprofilaxis, que debe iniciarse una semana antes de llegar al país de riesgo.
El crecimiento del turismo produce que el mundo occidental padezca paludismo cada día más, por lo tanto, someterse a un tratamiento no sólo se hace para cuidarse uno mismo, sino para evitar extender la enfermedad.
Otros males frecuentes son las infecciones gastrointestinales, las hepatitis A y B -para las que existen vacunas- y el SIDA.
Según el estudio realizado por el Profesor José Ramón de Juanes, Jefe de Medicina Preventiva del hospital madrileño 12 de Octubre, las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) son 6 veces más comunes en los viajeros que en los propios nativos, ya que muchos de éstos están inmunizados. Los occidentales llegamos desde nuestra burbuja de higiene y cualquier agresión para la que nuestro sistema inmunológico no esté preparado, puede ser fatal.
Un consejo obvio, pero no por ello menos fundamental, según el especialista, es protegerse frente a las picaduras por las que se transmiten enfermedades como las Fiebres manchadas, la leishmaniasis, la peste, la mencionada malaria o el tifus.
Los médicos recomiendan el uso de buenos repelentes y la "protección barrera" con ropa adecuada y uso de mosquiteros. No se puede ir a un safari en minifalda.
Lo que se debe llevar sin falta
En cuanto a los niños, personas de la tercera edad y mujeres en estado de lactancia debe considerarse la patología base de cada uno. Es esencial que antes de iniciar su travesía consulten al médico de cabecera para que les remita al lugar adecuado para prevenir cualquier inconveniente.
Pero hay que tener en cuenta que la vacuna no es la solución absoluta, de hecho hay vacunas que están especialmente contraindicadas para pacientes inmunocomprometidos.
Es altamente recomendable llevar siempre un botiquín con los medicamentos primordiales portando, a ser posible, el doble de la dosis que necesitemos para el tiempo que vayamos a estar. No deben faltar las tiritas, crema para las quemaduras y repelentes y, por supuesto, llevar los correspondientes papeles para la atención médica en el país que se va a visitar.
El botiquín y los documentos sanitarios deberemos portarlos con nosotros en el equipaje de mano para que, si se pierden las maletas en algún cambio de avión, no nos quedemos sin ellos.
"El mal de altura", los cambios bruscos de temperatura, los mareos o el jet lag pueden ser otros factores que arruinen nuestras vacaciones, por lo que debemos estar informados y preparados para cualquier circunstancia.
Para concluir, como regla general, los viajes deben prepararse con antelación, pensando muy bien qué debemos meter en la maleta. Sabiendo dónde vamos y a qué nos enfrentamos.
Cuando se viaja a países en vías de desarrollo hay que ser conscientes del peligro que corremos y poner todos los medios para que unos días de placer no se conviertan en una pesadilla.
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