A la hora de comprar un coche, es necesario que conozcas las gestiones que realiza el concesionario para entregarte tu nuevo vehículo con todos los papeles en regla. Así, el precio final que pagas (PVP) no incluye únicamente el IVA y el coste del transporte del coche. También hay que añadirle el Impuesto de Matriculación, que supone un porcentaje importante sobre el precio franco de fábrica (PFF), las placas de la matrícula, los gastos de la gestoría que ha llevado todo el proceso y, por último, el Impuesto de Circulación.
Existe la posibilidad de que estos trámites los realices personalmente. Se puede ahorrar una cantidad muy diferente de dinero dependiendo del concesionario, de la ciudad en la que residas, etc. Pero es un proceso que puede resultar engorroso, algo largo y, en algunos casos, complicado.



