Muriel escribió:Bueno........... en invierno, la noche caía pronto, y el recreo anterior a la cena se disfrutaba con focos dispuestos en varios puntos de la fachada interior, pero había zonas en prenumbra, sobre todo los sótanos, que hacían las veces de almacén y no solían pisarse más que por el personal indicado, y la mayoría de las alumnas jamás llegó a pasar por allí. Desde el patio, sin embargo, había una barandilla desde la que nos podíamos asomar, y desde la que se veían tenebrosas ventanas que daban a estos almacenes subterráneos.
Ya había bastante material ahí para que las mayorcitas nos embutieran historias y leyendas de todo tipo, desde el fantasma de un conde que vivía condenado en los sótanos por haber envenenado a no sé quién, hasta la existencia de sepulturas o mazmorras que algunas chicas decían haber visto en una escapada. se decía que había sido un hospital de guerra y que habían dejado morir de hambre a varios enfermos, cuyas almas reclamaban justicia caminando perdidas por las noches. Alguna que otra vez me encontré un "alma"de éstas, cubierta con una sábana, aunque juraría que dentro del atavío lo que había eran dos niñas partiédose de risa...
Desde luego, en ese internado lo debiste pasar de "miedo"
Muy interesante 





