No hay nada más deshumanizante. Quilómetros y quilómetros de asfalto. Un tono metálico, un sonido parecido al chillido de un león al que le han pisado la cola. Se llenan nuestras ciudades de humo negro que enturbia el aire y el corazón del niño, que nubla la vista y produce dolor de barriga. Una máquina despiadada avanza. El semáforo todavía está en rojo. Pero de pronto, sin que apenas pueda percatarme, ha cambiado y como si aquella fuera la única señal esperada, el automovil se abalanza sobre mí. Sin perder la sangre fría, saco un revolver y apunto. ¡Bang!
Despierto. Un sudor frío recorre mi frente. Me levanto y voy a la cocina. Bebo un vaso de agua. Ha sido una pesadilla. Pero entonces, en ese justo momento, desvio la vista hacia la ventana abierta... ¡y allí, dispuestos en filas, las máquinas de mi pesadilla están dispuestas aparentemente inofensivas, riendose en mi cara!
El coche es una de las peores cosas que ha podido ocurrir a la humanidad. Primero de todo nos ha hecho olvidar que la vida no es una carrera y que no importa llegar a ninguna parte mientras hayas comido una tableta de chocolate. Otra de las atrocidades del coche es que discrimina y divide a los hombres en dos razas separadas. Separadas e irreconciliables. Peatones y conductores parecen poseidos en sus respectivas poses. Y podríamos afirmar que hay incluso un placer prohibido en atropellar a un peatón que todo conductor trata de reprimir pero que no siempre es capaz. Los peatones, por otra parte, intentan equilibrar la lucha mediante armamento como granadas y fusiles con los que detener los vehiculos que no respetan los pasos de cebra.
Sin que sea suficiente con la contaminación ambiental, con la bien planificada ilusión de acortamiento de distancias, con las escaramuzas de guerra, nos enfrentamos al peor punto que debe ser tratado en esta breve exposición. Si eres peatón, olvídate de las chicas. Porque los peatones son unos muertos de hambre. Es por eso que para ser un ciudadano respetable se recomienda tener tres coches en el garaje. Uno que contamine mucho. Otro que sea muy rápido y sirva para atropellar y salir pitando. Y el otro para fardar.







