Ojo si tu motor no 'falla'
Según hemos podido comprobar preguntando a distintos expertos en la materia, los aditivos para el motor son buenos en aquellos casos en los que el propulsor tenga alguna deficiencia -que consuma mucho aceite, que contamine demasiado…-, pero no es recomendable recurrir a ellos si no hay razones alarmantes para hacerlo.
Por ejemplo, marcas como Metal Lube, Liqui Moly, Wurth… ofrecen aditivos protectores para el motor que reducen la fricción y alargan la vida de los componentes internos del propulsor -se echan directamente en el depósito de carburante o se añaden al aceite del motor-. Para motores con más de 300.000 km, un tratamiento antifricción de Metal Lube viene muy bien -cuesta unos 45 euros y dura unos 100.000 km-, ya que retrasa el desgaste de piezas y previene de averías.
Por otro lado, los limpia inyectores -de marcas como 3CV, Wynns, Forte…- son adecuados para reducir el nivel de contaminación y para limpiar de impurezas los inyectores -el bote cuesta entre 10 y 12 euros y viene bien emplearlo cada 100.000 km-.
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