PALMEO DEL CATALÁN A CINCO DÉCIMAS PARA ACABAR EL ENCUENTRO DA LA VICTORIA A LOS LAKERS
Gasol anota la canasta de su vida y mete a los Lakers en la siguiente ronda
· Gasol, que había lanzado sólo tres veces en toda la segunda parte, palmea a cinco décimas del final para que los Lakers ganasen a Oklahoma · Kobe, con 15 puntos en el tercer cuarto, y secundarios de los Lakers como Artest o Walton, habían mantenido al equipo
Pau Gasol atravesaba una de esas fases en las que grita al vacío y nadie le oye. No olía el balón en toda la segunda parte, y cuando éste le llegaba, la fallaba. Sin embargo, el catalán apareció cuando más falta hacía: metió la canasta para ganar y acabar con la serie contra los Thunder (4-2).
El partido de Gasol, anémico de balones en ataque y sin apenas peso en el juego ofensivo, hubiera pasado al bolsillo de los malos días de no ser porque el destino, el mismo que le quitó la canasta decisiva en la final del Eurobasket de 2007, le tenía reservado un billete a la historia: con los Lakers uno abajo, Kobe se jugaba el tiro mortal con Durant encima, lo fallaba... y ahí llegaba el español, rápido, instintivo y destrozando al potente Serge Ibaka para agarrar la bola y dejarla en la cesta. Fin del partido, victoria para los Lakers.
Posiblemente es la canasta más importante de la carrera de Pau en la NBA. No la más bonita, no en el mejor día, no quizá la más espectacular para decidir un partido. Pero lograr los dos puntos que cierran una eliminatoria de playoffs tan dura para su equipo como ésta ante Oklahoma hace a Pau Gasol poner otra firma en la historia de los Lakers, que es mucho decir.
Pero si Pau dio la puntilla, justo es decir que él estuvo lejos de ser el soporte del equipo. En su partido menos brillante de la serie, se peleó por los rebotes (18 al final; ya llevaba ocho al acabar el primer cuarto y 12 al descanso), pero estuvo desacertado en ataque en la primera mitad y en la segunda se convirtió en el hombre invisible. Es incomprensible por qué los Lakers dejan de darle la bola en periodos tan largos. No parece una cosa de Phil Jackson.


