Llevo años construyendo una espada. Es un talismán. Cada día que altero su estructura por medio de la forja y de la talla de la empuñadura es más perfecta, bella y letal.
Ayer hubo luna llena (o por lo menos me lo parecía) y salí a la noche con la espada en la mano. Gozo escuchando el sonido que produce su afilada hoja cuando corta el aire y secciona limpiamente ramas de un calibre considerable.
Ayer la sometí a un trabajo duro y pensé: "Habré doblado la hoja" Así que alzé la punta hacia la luna y observé el reflejo de la bella luz solar que rebota en su superficie contra el cuerpo de acero carbonado pulido. Su esctructura no había cambiado. Sentí orgullo y tomé la decisión de regalársela a Hipatia. La inserté en un tronco sujeta alambre de espino para estudiar la forma en la que iba a pirograbar "Glaudius Hipatia" en la madera de la empuñadura, y entonces, cuando ya llevaba un rato observandola ...
Abstenerse de seguir aquellos que creen que lo que dicen los científicos es todo cierto
...salió del tronco. Así de sencillo. Salió y calló al suelo. Estoy acostumbrado a cosas así, así que no la tomé con miedo, pero cuando la tenía tomada por la empuñadura sentí como la hoja vibraba y escuché en la psique la voz del espíritu de la conciencia colectiva que más o menos me dijo esto:
"Miguel, Hipatia te quiere, pero a esta espada no. Consérvala y sigue fortaleciendo el vínculo que te une a ese metal y a esa madera."
P.D: Agradecería que se le informase a Hipatia que Baneado ha abierto un hilo en el que hablo de ella.



