Las playas son las joyas de la mar,
Y las montañas estatuas erguidas
De la furia de olas embravecidas
Por la luchar del querer destacar,
Y para izar la obra espectacular
Del supremo escultor siendo elegidas.
La cumbre gris a todos desafía,
Y el viento, empleando la cualidad
De su poderosa elasticidad,
Por la ladera sur, con cortesía,
Sube hasta alcanzar la melancolía
Del destierro y una limpia soledad.
Subiendo por la piel de la montaña
Siento que me dirijo a una ciudad
Donde habita una nueva una nueva inmensidad
Y unas fuerzas de una sustancia extraña
Que están para ayudarme en esa hazaña
De alcanzar la más pura claridad.
Subiendo deprisa y sin descansar
Siento que me dirijo a una morada
Donde habita una mirada sagrada
Y unas sensaciones sin estrenar
Que están para que yo pueda gozar
De la grandeza mejor modelada.
La montaña…parece que está muerta,
Pero yo puedo oír su respirar
Cuando el día comienza a respirar,
Cuando el día comienza a despertar,
Mi mente se eleva y está más abierta,
Mi sentido vuela y está más alerta.
La cumbre…parece superficial,
Pero yo he descubierto su conciencia
Cuando percibo su mágica influencia,
Mi mente palpa un entorno vital,
Mi sentido vive algo excepcional
Y el corazón intuye una influencia.
Puedo ver, desde la cima, la mar,
Otras montañas más erguidas
Nubes de asalto un poco embravecidas.
Soy habitante libre en la montaña
Y esclava si bajo a la ciudad.
Soy una gran soñadora en la inmensidad,
La guía de ese viento en tierra extraña,
Un verso que a propia hazaña.
Soy una piedra en la montaña sagrada.
Muchos me dijeron que estaba muerta,
Que jamás la sintieron respirar,
Que ya nadie espera su despertar,
Pero yo en mi mundo la veo abierta
Fiel, palpitante y con mirada alerta,
Desde que empecé a soñar y escalar,
¡ A escalar por un mundo menos superficial ¡.








. No es actual, tiene varios años en mi carpeta de poesias, fué en otro momento de mi vida muy diferente al actual. Gracias por tus palabras Monike 



