El cierre patronal de la NBA, que tiene en jaque el baloncesto profesional en los Estados Unidos, comienza a tener efectos nefastos en los bolsillos de los empleados asalariados de las franquicias.
Recientemente, fue reseñado por los medios la pérdida del primer cheque de quincena de alguno de los jugadores. De más esta decir, que ninguno dejaba de devengar por debajo de las seis cifras. Irónicamente, mientras los jugadores llegan a la mesa de negociación en su carro europeo último modelo y vistiendo de las mejores marcas, hay cientos de personas que esperan ansiosas por trabajar.
Al organizar la temporada y operar los partidos, las franquicias emplean un sinnúmero de personas en diferentes funciones. Según reseña una columna de opinión que publica el Huffington Post, cada partido puede emplear entre 500 a 1,000 personas, desde los que recogen los boletos hasta los preparadores físicos y encargados de mantener el tabloncillo seco.
Estas personas, en su inmensa mayoría, devengan salarios por juego. Algunos pueden generar cerca de 500 dólares por partido y otros se ganan 11 dólares por hora. Es decir, mientras los jugadores y otros componentes de la Liga cobran sin tocar un solo balón, los empleados si no hay juego, no devengan su salario que en una economía en recesión ayuda a muchos a completar sus pagos del mes.
Además de afectar el bolsillo de cientos de personas, a esto hay que añadirle la presión económica que le pone tranque en la Liga a las ciudades sedes. La paralización del torneo significa la pérdida de cientos de miles de dólares en impuestos que no pueden cobrar. Sin embargo, más dramático es el caso de aquellas ciudades que han construido nuevas arenas, como Memphis. Allí se construyó recientemente el FedEx Forum. La moderna instalación fue financiada por deuda que emitió el ayuntamiento. Estos bonos deben ser repagados antes del 2029, pero le cuestan a sus ciudadanos millones al año que iban a ser recuperados con las contribuciones que generan los partidos de los Grizzlies. La deuda es de tal magnitud, que podría significar la quiebra de la ciudad y el cierre de servicios.
En el caso de Sacramento, el plan para el desarrollo de una nueva arena se ha detenido por el futuro incierto de la Liga. Allí el ayuntamiento había ideado todo una estructura en torno a la construcción de un nuevo y moderno Coliseo, que debe crear 4,000 empleos y cientos de miles de dólares en contribuciones.
Así que mientras los jugadores continúan su lucha por 1 por ciento en las ganancias, son miles las personas que tienen que hacer de tripas corazones para sobrevivir porque la NBA no juega.


