Cual caperucitas del S.XXI, las treintañeras solteras a menudo se ven envueltas en un "sinsentido" ligoteo con cincuentones sedientos de "carne fresca", para alegrar su yerma existencia. Unas veces, estos ejemplares de macho ibérico están tan solos y hundidos en su mísero día a día que recurren a un ilusorio intercambio de penetrantes comunicaciones íntimas.
Creen que se pueden convertir en vínculos estrechos y profundos, llegando a una relación real, aunque sólo sea en sus mentes y no en las de esta "jovencitas". Otras veces, estando emparejados, intentan un romance o coqueteo para subir su "cuasi senil" ego y, en consecuencia, mejorar sus relaciones maritales, dotándolas de un nuevo cariz romántico y avivar la llama del matrimonio (o apagarla para siempre).
El mercado de solteros empezando la treintena está plagado de divorcios, relaciones malogradas, cargas familiares....... y crisis existenciales (antigua crisis de los 40, que se adelanta 10 años).
Qué razones pueden tener estos maduritos para entablar relaciones con estas "diosas"??? Acaso ellas están en la cuerda floja del olvido, y ellos desean estar en el mercado de la carne de nuevo??? Qué métodos utilizan para llevárselas al huerto??? Tienen algo que ver las fantasías sexuales??? Ellos no se sienten atraídos por mujeres de su edad??? Lo intentan con veinteañeras, o temen tratarlas como a sus propias hijas??? Deben conformarse estas solteras con estos "lobos con piel de cordero"???
Espero que nadie se sienta aludid@, ni se ofenda. Simplemente es una reflexión abierta a vuestras críticas, desde ambos lados del género humano. Pido disculpas anticipadas por mi prosa algo despectiva en ocasiones (para eso he puesto las comillas), aunque considero que no está exenta de realidad, la realidad de nuestros días.
GRACIAS POR VUESTRAS OPINIONES.

