El silencio que se hace de forma antojada, es un medio de expresión que deja fuera de juego al que hace el juego de la palabra envenenada, mucho menos hábil que un silencio a tiempo.
De todos modos el silencio que más valoro y del que suelo sacar mayor satisfacción, es el silencio que me da la paz de estar a gusto conmigo misma, sobre todo cada vez que abro la ventana interior y dejo fluir las energías negativas para que se esfumen.





