Decia William James que "el deseo más profundo del ser humano es el anhelo de ser apreciado". Partiendo de esta máxima, entiendo que, sino como objetivo, sí que es cierto que quien más quien menos busca con sus actos, en mayor o menor medida, cierto reconocimiento ajeno. Es humano y no hay que avergonzarse de ello. Cosa distinta, sin embargo, es hacer de esa tendencia algo compulsivo, de tal forma que no podamos vivir sin ese aplauso constante por parte de los demás, en cuyo caso ya estaríamos hablando de desordenes psicológicos que posiblemente estarían ligados a eso que dices de falta de autoestima o diversas fobias sociales.
Obviamente, los extremos son malos. Al contrario de lo que comentas, una persona que no desee el aprecio ajeno, o que le moleste, padece seguramente un trastorno esquizoide.
"Lo poco agrada, lo mucho enfada". Una frase muy interesante y muy sabia a mi manera de ver las cosas (excluyendo por supuesto lo que supone cuestiones económicas, aunque podría ser discutible).
אבן מאסו הבונים הפך את אבן הפינה. מי שיש לו אוזניים לשמוע, שישמע