
Mariano Lorenzetti ha conseguido hacerse un hueco en la historia del Dakar, aunque solo sea en el capítulo de anécdotas. Diseñador industrial `reciclado¿ como instructor de kite surf, el argentino invirtió todos sus ahorros y hasta vendió su casa para poder hacer realidad su sueño de participar en el rally, pero la aventura de su vida solo ha durado un día y medio.
“No se crean que soy millonario, ni un niño de papa... todo lo contrario”, contaba días antes de su debut en el Dakar. A sus 42 años, Lorenzetti se endeudó para poder correr una prueba del Mundial de cross country en Cerdeña y así cumplir con el requisito que el reglamento exige a todo piloto novel que pretende competir en el Dakar. Al volver a casa se encontró con que sus espónsors personales le habían dejado en la estacada y decidió vender su apartamento para poder formalizar su inscripción en el rally. Había que reunir los 50.000 dólares como fuera para hacerse con el preciado dorsal. Y después de meses de entrenamiento físico y de trabajo en el taller, no se lo pensó dos veces. Se fue a vivir de alquiler.

En el transcurso de la segunda etapa, en territorio argentino, su moto, una KTM preparada por un viejo amigo, a la que Lorenzetti bautizó como `Mancha¿, se paró por una avería mecánica. Se apeó de la máquina y encendió las balizas a la espera de ser rescatado por las asistencias, según relataron los periodistas presentes en ese punto del recorrido. Durante la espera, un gigantesco camión llegó a gran velocidad y pasó literalmente por encima de la moto, que quedó destruida. A Lorenzetti no le quedó otro remedio que abandonar la carrera por la que tanto había luchado. La parte positiva de esta historia es que el piloto no sufrió ningún daño y que, si quiere y le ayudan, el próximo año podrá volver a intentarlo.
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yo lo encuentro una locura pero... es su vida oiga
