Gracias a mi amigo eugh
Poemario
Poema I
Llevo tu aroma
en mi ropa,
la fragancia y el calor de tu cuerpo
aún lo conserva mi piel.
Las pequeñas marcas de tus dientes
siguen en mis labios.
Mis dedos siguen enredados
a tu pelo rizado,
y casi sin querer
presencié como amaneció
sobre tu pálida tez
mientras se detenía el tiempo
en tu mirada.
Poema II
En un bosque perdido
en una noche oscura,
se desdibuja una columna
en la memoria del tiempo
La hiedra repta
por el crisol de teselas
como si fueran palabras encadenadas.
La hiedra trepa
como poesía que rima
ocultando la figura del mosaico.
En un obscuro bosque
en una perdida noche,
una columna se dibuja
en un tiempo que yace en la memoria.
Poema III
Y te recuerdo
apoyada en el marco
de la puerta de la cocina.
Mi pijama te venía muy grande,
y esperabas, si,
a que te hiciera el desayuno
haciéndote la dormilona.
Y luego tu barbilla
esperaba apoyada
entre tus brazos
si, esperaba,
un dulce beso de buenos días..
Yo, miraba de reojo
el perfil de tus senos,
coqueteabas apuntalándolos
para que surgieran indefensos
de la tela.
Y seguías sonriendo hasta
que el pijama caía al suelo
de la cocina.
Ahora soy yo
el que lleva el pijama,
el que desayuna solo
el que te echa de menos.
Poema IV.
Tengo multitud de trocitos de papel
que me hablan de ti,
de sueños escondidos tras una lágrima.
Tengo un trozo que comienza con:
"Tantas veces dibujé tu sonrisa
en la arena y el oleaje la arrastró
con su espuma blanca".
Pero no supe seguir.
Leo otro trozo más mientras
escucho esa música,
dónde están enredadas
las notas a tus labios y a los míos:
"Y deseo impregnar con tu aroma
mis sábanas blancas
para dormir entre ellas,
y éstas me recuerden a ti."
Tampoco la acabé.
Ahora son dos líneas,
trazadas delante de tus ojos:
"la noche envuelta
en tu piel de terciopelo".
¿No sé dónde ponerlas?
Y trato de recomponer
una poesía entre varios pedazos
de momentos vividos
que quizás no vuelvan.
Además te enfadas
si me ves rasgar la hoja
si escondo el tiempo tras ellas.
Romperé la hoja
y te susurraré sentimientos
Poema V
Velando tu sueño
me harto de hablar
a la noche de ti...
pegado a tu piel
te oigo respirar...
como late tu corazón...
Me harto de jugar
con las estrellas
escribiendo
tu nombre en ellas.
Y quisiera levantar el amanecer
tan rápidamente como me fuera posible
para que tus párpados se llenasen de luz.
Para que nuestros labios
se entrelacen otra vez.
Para abrazarte entre hechizos
que la noche invocó
mientras velaba tu desnudez
Poema VI
Mi mano
aferrada a la suya ¿dónde?
no siento sino calor...
gélido el ambiente que murmura...
un etéreo rayo de imaginación lacera mis sentidos...
es su nombre sin nombre alguno
vahído momentáneo que me perturba...
profano la comisura de sus labios...
hieráticos,
pétreos...
a mí lado tras despertar
rodeado de sudor y vagidos
el frío mármol esculpido
con rostro de mujer.
Poemario
Poema I
Llevo tu aroma
en mi ropa,
la fragancia y el calor de tu cuerpo
aún lo conserva mi piel.
Las pequeñas marcas de tus dientes
siguen en mis labios.
Mis dedos siguen enredados
a tu pelo rizado,
y casi sin querer
presencié como amaneció
sobre tu pálida tez
mientras se detenía el tiempo
en tu mirada.
Poema II
En un bosque perdido
en una noche oscura,
se desdibuja una columna
en la memoria del tiempo
La hiedra repta
por el crisol de teselas
como si fueran palabras encadenadas.
La hiedra trepa
como poesía que rima
ocultando la figura del mosaico.
En un obscuro bosque
en una perdida noche,
una columna se dibuja
en un tiempo que yace en la memoria.
Poema III
Y te recuerdo
apoyada en el marco
de la puerta de la cocina.
Mi pijama te venía muy grande,
y esperabas, si,
a que te hiciera el desayuno
haciéndote la dormilona.
Y luego tu barbilla
esperaba apoyada
entre tus brazos
si, esperaba,
un dulce beso de buenos días..
Yo, miraba de reojo
el perfil de tus senos,
coqueteabas apuntalándolos
para que surgieran indefensos
de la tela.
Y seguías sonriendo hasta
que el pijama caía al suelo
de la cocina.
Ahora soy yo
el que lleva el pijama,
el que desayuna solo
el que te echa de menos.
Poema IV.
Tengo multitud de trocitos de papel
que me hablan de ti,
de sueños escondidos tras una lágrima.
Tengo un trozo que comienza con:
"Tantas veces dibujé tu sonrisa
en la arena y el oleaje la arrastró
con su espuma blanca".
Pero no supe seguir.
Leo otro trozo más mientras
escucho esa música,
dónde están enredadas
las notas a tus labios y a los míos:
"Y deseo impregnar con tu aroma
mis sábanas blancas
para dormir entre ellas,
y éstas me recuerden a ti."
Tampoco la acabé.
Ahora son dos líneas,
trazadas delante de tus ojos:
"la noche envuelta
en tu piel de terciopelo".
¿No sé dónde ponerlas?
Y trato de recomponer
una poesía entre varios pedazos
de momentos vividos
que quizás no vuelvan.
Además te enfadas
si me ves rasgar la hoja
si escondo el tiempo tras ellas.
Romperé la hoja
y te susurraré sentimientos
Poema V
Velando tu sueño
me harto de hablar
a la noche de ti...
pegado a tu piel
te oigo respirar...
como late tu corazón...
Me harto de jugar
con las estrellas
escribiendo
tu nombre en ellas.
Y quisiera levantar el amanecer
tan rápidamente como me fuera posible
para que tus párpados se llenasen de luz.
Para que nuestros labios
se entrelacen otra vez.
Para abrazarte entre hechizos
que la noche invocó
mientras velaba tu desnudez
Poema VI
Mi mano
aferrada a la suya ¿dónde?
no siento sino calor...
gélido el ambiente que murmura...
un etéreo rayo de imaginación lacera mis sentidos...
es su nombre sin nombre alguno
vahído momentáneo que me perturba...
profano la comisura de sus labios...
hieráticos,
pétreos...
a mí lado tras despertar
rodeado de sudor y vagidos
el frío mármol esculpido
con rostro de mujer.





sino me equivoco.




