Muchas veces pasa en cualquier situación en la que nos encontremos, que nos ponemos a discutir con el otro sobre cualquier tema, desde uno complejo a una simple pavada. El tema es que uno puede tener una postura determinada frente a dicho tema o problema y defenderlo hasta el último momento y volvernos tercos y tercos hasta cuando sabemos que el otro tiene la razón, pero igual queremos tener la razón nosotros y nos volvemos irracionales. Por otro lado, puede ocurrir que tengamos una postura determinada pero por el hecho de que el otro da argumentos válidos tal vez nos haga cambiar de opinión y ser abiertos frente a otras propuestas o ideas ya que no todos somos iguales.
Y principalmente es que creo que hay personas que defienden sus posturas a más no poder y con tal de pensar que ellos tienen la razón dicen cualquier argumento que no tiene nada que ver, y es así que se vuelven muy irracionales y principalmente tercos.
Por supuesto que uno siempre quiere tener la razón por el hecho del bienestar propio, pero hay casos en que nos tenemos que dar cuenta cuándo el otro tiene la razón y admitirlo y casos en que nos encerramos en lo nuestro y solo nuestro.
La pregunta es ¿hasta qué punto defendemos nuestras ideas?, ya sea un tema político, un tema religioso o simplemente de qué color pintar el living, por ejemplo. ¿Una vez que tenemos una idea, nadie nos la hace cambiar por nada y nos volvemos irracionales?
Sin embargo, creo que hay diferencia entre defender algo que se puede comprobar empíricamente o científicamente a algo que no se puede comprobar bajo ningún punto de vista como por ejemplo temas esotéricos u ocultos. En estos últimos, considero que existe mayor posibilidad de tener diferentes puntos de vistas y un abanico más grande de ideas, y que por el hecho de que poco de ésto fue comprobado es difícil dar argumentos sabiendo que son válidos, sino que siempre decimos "creo", "me parece", etc...
En fin... ¿qué tan racionales somos?






