Ya antes de nacer como humanos en la Tierra éramos parte integrante del núcleo de luz. Eso es Dios, ese es el paraíso, el cielo, el nirvana...
Vinimos a este mundo porque quisimos aprender más sobre la oscuridad y hay un sistema eficaz para ello: hacer creer a las personas que son individuos aislados del resto. La sociedad se encarga con gran eficiencia que esta mentalidad cuaje en los cerebros humanos desde la más tierna infancia. Todo esto obedece a favorecer que haya algunas personas que transciendan esa creencia para adentrarse en un mundo oscuro y vacío pero que es necesario para existir. Tiene que haber emisarios solitarios porque es imposible que la totalidad de la luz se adentre en la oscuridad y que esta siga estando en tinieblas.
La gente confunde el instinto biológico impreso en el ADN y que conduce al cortejo, el apareamiento y el cuidado de los hijos como amor. Eso no es amor, es una reacción de la Naturaleza del mundo físico. El amor es otra cosa, cosa imposible de definir con palabras, pero el que sea sagaz sabe de qué estoy hablando.
La unión de un hombre y una mujer nacida desde el espíritu, desde el Amor del alma, se da muy... muy pocas veces. Son dos personas que se admiran, respetan y se quieren tal y como son y tienen un objetivo común: regresar a casa. Si además sus cuerpos biológicos se encienden uno al otro... Experimentar en la Tierra una serie de circunstancias así hacen de este viaje algo con lo que el Gran Espíritu se regocija.
Soy consciente de que esta forma de escribir es considerada por muchos como el producto de una mente que ha sido asida por la locura. Yo digo que es difícil animaros a que vayais a donde yo y muchos antes que yo hemos ido pues de veras que estoy seguro que cualquiera de vosotros que vaya a ese lugar sabrá que es una de las mejores cosas que podían haber hecho en los días que dura una vida humana. ¿Es locura cuando sientes que te alegras de estar vivo porque has hayado la manera de vivir en estrecho contacto con Dios, La Existencia, La Luz, La Fuerza y que ello hace que sepas que en realidad no estás perdido ni olvidado?












