Mis reflexiones sobre el amor.
Cuando acaba eso que llamamos enamoramiento, comenzamos a encontrar pequeños defectos en nuestra pareja. Creo que es un buen momento para poner en práctica la empatía. Tratar de aceptar que, todos tenemos errores, fallos y manías que no manejamos a voluntad. Por tanto, si nosotros no lo hacemos con malas intenciones; tampoco el otro puede evitar su conducta.
Pero al mismo tiempo, debemos ser asertivos porque, aunque hemos decidido comprender y aceptar los defectos del otro; tampoco podemos permitir que éstos, coarten nuestros derechos. Si no conseguimos este equilibrio, corremos el riesgo de quedar sometidos a los criterios y los vaivenes del otro.
Más adelante suele aparecer lo que llamamos rutina. Esto se debe por lo general a que damos por sentado que nuestra pareja sabe que seguimos enamorados de ella. Por tanto dejamos de expresar lo felices que somos por tener a nuestro lado al otro.
Al igual que necesitamos alimentar nuestro cuerpo a diario, también es necesario conquistar cada mañana, cada día, el corazón de la personas amada. ¿Acaso a nosotros no nos gusta que nos recuerden que nos aman? Alimentemos nuestro espíritu invirtiendo unos minutos varias veces al día en la persona que tenemos al lado. Si es la persona más importante de nuestra vida, ¿no es lo lógico?
No, no busquemos la excusa de que apenas tenemos tiempo. Las carreras para ir a la oficina, los problemas de hipoteca, los compañeros de trabajo, los niños, etc. Pon todo eso en un platillo de tu balanza y el amor de tu pareja en el otro. ¿Qué pesa más?
A veces lo inmediato, eclipsa lo importante… y ese error lo podemos pagar muy caro.
Saludos.






.


