Ha habido ya innumerables ocasiones por aquí en las que se ha abierto este tema hablando sobre situaciones en las que, ese pudor que todos poseemos, se convierte en un golpe de sangre que aflora a nuestras mejillas, porque de alguna manera queda vulnerado por circunstancias ajenas a nuestra voluntad (momentos incontrolables en los que intimidades de todo tipo quedan en evidencia a ojos de terceros, sin ser nuestra intención cometerlos).
Pero me gustaría enfocarlo de diferente manera.
¿Qué ocurre con esas personas que, sabiendo que están cometiendo actos que nacen de la mas pura insensatez, de los impulsos mas primarios tales como el orgullo y la soberbia, son perfectamente conscientes de que si se descubre su forma de ser, impulsiva e irreflexiva, que toman decisiones dependiendo del momento en que se les ocurra sin dedicarle segundos pensamientos a las consecuencias de sus actos, quedarán expuestos al cuestionamiento de otros al descubrirse? (por no decir a la más pura ridiculez).
¿Son personas con sentido del ridículo...... o........... totalmente carentes de él?.









