¡Oh sabio Esculapio! ¿como resistir la tentación de rememorar a mi entrañable Horacio en horas de incertidumbre y tiniebla...en estos tiempos sometidos a la gran tirana de la prisa ignominiosa? Abandonado César de la elegía divina e inmortal, las Musas danzan de alegría a tus pies.
" Dichoso aquél que, lejos de ocupaciones, como la primitiva raza de los mortales (los hombres de la antigua edad de oro, que vivían en comunión con la naturaleza agreste), labra los campos heredados de su padre con sus propios bueyes, libre de toda usura, y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra, ni se asusta ante las iras del mar, manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbios de los poderosos".
(Horacio."Epodos". Cap II)



...el segundo premio, no existe.
