RegistrarNormasFAQUsuariosDescargasJuegosGruposConectar
Responder al Tema Página 1 de 1
reflexion
Autor Mensaje

Responder citando
Mensaje reflexion 
Vida
líbrame del dolor innecesario
líbrame de la hoguera brutal
libra mis nervios de la desesperación de la tortura
y sobre todo líbrame
de que yo mate
de que yo torture
al que tiene en la piel el brillo de otro sol
al que no piensa
ni mismo sueño, ni sueña la tierra que deseo
al que sufrió la luz en una isla distinta
y para huír de su miedo -que es el mío-
defiende y ama a otros dioses,
al que intenta descifrar en las hojas
el frágil enigma de la esfinge.
Vida no destroces
el amor indefenso.
combate los eclipses del fuego,
alumbra la soledad del hombre.


Responder citando
Mensaje  
Carta de un perro a su dueño

Hola estimado amigo, yo, tu perro, tu siempre fiel amigo y compañero, te ruego que leas con atención esta carta. Por favor, nunca olvides de seguir estos pequeños e importantes consejos. ¡Gracias!



Diez consejos para cuidar bien de su amigo perro

1. Dame, sobre todo, tu cariño; lo que necesito más que cualquier otra cosa; los perros somos muy sentimentales y mimosos. Nos han quitado de nuestra madres perras a la más tierna edad.

2. Por favor, prepararnos una buena comida: basta un plato abundante una vez por día cuando sea mayor, cuando soy perro adulto; me gustan las verduras y las frutas (aunque no lo creas);
y, por supuesto, nunca debe faltarme el agua siempre fresca.

3. Permíteme hacer ejercicio: necesito correr porque, como tú sabes, desciendo del lobo; por eso tenme un patio amplio y si no lo tienes llévame de paseo donde pueda jugar sin peligro.

4. Necesito un lugar abrigado para dormir. Me gusta tener mi casita de perro protegida de la lluvia y del frio.

5. No me dejes nunca sólo en la calle. Tengo pesadillas en pasar mis últimos, momentos de vida en perrera municipal, o peor, debajo de las ruedas de un coche. Cierra bien  tu propiedad con una buena reja y no dejes abierta la puerta (acuérdate que también hay ladrones).


6. Cuida de mi salud. No me gusta el veterinario pero  llévame al doctor de los perros cuando me notes dolorido, resfriado o triste; vacúname contra la rabia, el moquillo, el parvovirus, desparasítame y cepíllame en vez de bañarme o, si me bañas, sécame bien, pues la humedad es muy mala para la salud de los perritos.


7. No me tengas atado: si tienes que hacerlo, suéltame con frecuencia; si no puedes soltarme, colócame una "cadena corredera" sobre un alambre grueso y largo, tendido entre dos árboles o postes. Si puedes construye un corral.


8. Enséñame a obedecerte y ayudarte: me gusta aprender y demostrarte mí inteligencia; pero hazlo con paciencia y cariño, nunca con golpes o a gritos. Estoy loco para aprender contigo.


9. Trátame con justicia: no descargues en mi tu mal genio o las peleas en la familia y en el trabajo. No me hagas pagar culpas ajenas; trata de comprenderme, aunque a veces te cueste: no quiero que olvides que tú eres el ser "racional"...


10. No me abandones jamás: sé tan leal conmigo como yo lo soy contigo; si algún motivo insuperable te obliga a separarte de mí y no encuentras una persona de confianza para adoptarme, prefiero que me hagas dormir para siempre, sin que yo lo sepa, antes de dejarme en manos de extraños o echarme a la calle.

De tu fiel amigo.

El perro





Responder citando
Mensaje  
Precioso y con mucha sensibilidad , Lobezna .


Responder citando
Mensaje  
Bonitos mensajes y buenos deseos Lobezna. Nunca me abandones es el remate que muchas conciencias necesitan de esa carta.

Aqui dejo un texto de www.derechoanimal.es

La coordinadora, Alejandra Mier, de las dos perreras municipales gijonesas (Serín y Poago), comenta lo siguiente:”El otro día llamó una mujer que quería dejarnos a su perro, después de cuatro años viviendo con él, para castigar a su hijo porque había sacado malas notas en el colegio”. Alejandra se encuentra muy preocupada porque el abandono de los canes aumento.

Según ella, no conoce razones de dicho aumento, pero señala que “acabamos con 14 perros de más”. Reconoce, además, que los albergues gijoneses no dan abasto, hay 30 animales en la lista de espera para ser “adoptados” por los servicios municipales.

Sólo este fin de semana pasado se recogieron cinco canes entre los dos albergues, donde ya se juntan unos 300 ejemplares (250 en Serín y 50 en Poago) a la espera de un dueño.


Los animales son cuidados por cinco personas, que lo alimentan, los bañan. Mier, además, señala que tener tantos animales juntos “conlleva peleas, suciedad y enfermedades por mucho que limpies. Ocurriría igual entre personas”.

La gran mayoría de estos perros son mestizos. Suelen ser crías de camadas que se regalan alegremente. Pasado un tiempo, el animal crece o el dueño se cansa y no duda en abandonar a su mascota.

¿Crees que es necesario abandonar a una mascota para castigar a un niño?


Responder citando
Mensaje  
LOBEZNA: me ha gustado mucho lo que has escrito, y particularmente los 10 consejos para cuidar al perro. Yo no tengo animales domésticos, por una parte porque la verdad no me gustan mucho y por otra parte porque no tengo la posibilidad de cuidarlo adecuadamente. Pero quien lo tenga debe cuidarlo y quererlo, y si no que se compre un Tamagochi.

LLUGÁS: "¿Crees que es necesario abandonar a una mascota para castigar a un niño?", pues si el perro fué solo un regalito para el niño, igual que viene se va. Vergonzoso. Urge una ley contra el maltrato animal donde se regule también la responsabilidad que tiene quien posea una mascota.



Responder citando
Mensaje  
llugas cielo lo vi en la tele me emociono ¿ por que? sabemos como son los leones marcando a su manada y aun asi el leon que con ellos en el documental que dieron se vio como lo dejaban con una gran pena y el leon se hiva pero volvia.
no me acuerdo cuanto tiempo paso pero era mas de un año y ese video de muestra tambien que no olvidan  por que hay veis la reaccion del animal fue preciososes  realmente muy bonito.

y ojala todo el mundo supiera cuidar a los animales como se merecen no es gusto no son juguetes,
de verdad que lo que yo siento por los animales pudiera darle a estas personas para que no sufrieran.


javier tienes razon deberian poner una ley en la cul se tratase en todos los apectos bien a los animales y en si a la naturaleza que gracias a ella estamos aqui .




Responder citando
Mensaje  
1 Mes. Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Ø 2 Meses. Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva “familia humana” me cuidara tan bien, como ella lo había hecho.

Ø 4 Meses. He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mi son como “hermanitos”. Somos muy inquietos, ellos me halan de la cola y yo les muerdo jugando.

Ø 5 Meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice “pipí” dentro de la casa; pero nunca me habían dicho donde debía hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡ Y ya no me aguantaba!.

Ø 8 Meses. Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando como mis antepasados los lobos, cuando escondían la comida. Nunca me educan. ¡Ha de estar bien todo lo que hago!

Ø 12 Meses. Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí mas de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos se deben sentir de mi!

Ø 13 Meses. Que mal me sentí hoy. Mi “hermanito” me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover a los rayos del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy un ingrato. ¡No entiendo nada de lo que pasa!

Ø 15 Meses. Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo. Mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.

Ø 16 Meses. Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Mi rabo parecía un reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz, creyendo que haríamos nuestro “día de campo”. No comprendo porqué cerraron la puerta y se fueron. “Oigan, esperen” – “Eh ... se olvidan de mí”. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detendrían: ¡me habían olvidado!

Ø 17 Meses. He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo de mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero solo dicen “pobre perrito”, se ha debido perder.

Ø 18 Meses. El otro día pasé por un escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis “hermanitos”. Me acerqué y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, “a ver quien tiene mejor puntería”, dijeron. Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.

Ø 19 Meses. Parece mentira, cuando estaba mas bonito se compadecían mas de mi. Ahora ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente mas bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

Ø 20 Meses. Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo, estaba en un lugar seguro llamado “cuneta”, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. ¡Ojalá me hubiera matado!, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba en la ladera del camino.

Ø Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío y sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmero y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: “no te acerques”.

Ø Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. “pobre perrito, mira como te han dejado”, decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: “Lo siento señora, pero éste perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir”.

Ø A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en ¿porqué tuve que nacer si nadie me quería?


La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No convierta en problema una grata compañía. Ayuda a abrir conciencia y así poder acabar con el problema de los perros callejeros.
Las mascotas te lo agradecerán.



Responder citando
Mensaje  
Diario –no autorizado pero divertidísimo– de un gato

Si tú creías que los gatos no pueden llevar un registro de los acontecimientos más importantes de su vida estabas en un error y esta es la prueba.

Día cero. Hace unas horas, escuché a un humano decir ése. Me percaté de lo que sucedía y estaba a punto de huir cuando fui tomado por sorpresa. Me colocaron en esta caja de plástico con unas pequeñas ranuras. No puedo seguir escribiendo con tanto movimiento. Continuaré después...

...El movimiento que me impidió continuar hace rato era debido a que fui colocado dentro de lo que mis captores conocen como carro. Las manchas en el papel las hice yo, me mareé un poco y como acababa de comer... ¡UPS! Mejor sigo escribiendo mañana.

Día uno. No sé por qué tuve la mala suerte de ser elegido para terminar en esta casa. Yo estaba de lo más contento, jugando con mis hermanos dentro de una caja de vidrio cuando mis ahora captores se acercaron colocando su mano sobre el otro lado del cristal tratando que yo jugara. Obviamente no lo hice. Ese es uno de los trucos más bajos que existen, preferí jugar con Moisés, mi hermano menor —le llevo 24 minutos—, pero mis intentos por ignorar a los humanos y al mismo tiempo ser ignorado por ellos, no rindieron frutos.

En cuanto me liberaron de la caja de plástico, me ofrecieron agua. No sabe nada parecido a la leche de mi mami, pero calma la sed bastante bien. Es divertido verme reflejado en el bebedero. Y es aún más divertido eliminar esta agua en los lugares más recónditos de esta casa. Mis captores buscan desesperadamente el sitio que elegí ahora. Estoy escondido, hay poca luz aquí. ¿Qué es esto? ¿Calcetines? Tengo ganas de hacer pipí. Creo que este es un buen lugar ¡Aahhhh, que alivio!

Día siete. Me han asignado una caja llena de arena. He buscado qué hay debajo de toda esa arena pero mis intentos han fracasado. Por más arena que saco de la caja, no logro hacerlo lo suficientemente rápido como para vaciarla antes de que lleguen mis captores. ¿Para qué será la arena? No encuentro ningún regalo dentro ¿Será para dormir?

Día 12. Me colocaron de nuevo en esa caja plástica, torturado por el movimiento del coche y aún cuando rogué, supliqué y grité a mis captores que me sacaran antes de que ocurriera un accidente debido al mareo, no se me permitió salir. El coche se detuvo unos minutos después y fui colocado en una mesa de acero inoxidable. Un sujeto vestido de blanco me dio un arponzazo terrible. No me dieron ninguna explicación y minutos después me regresaron a mi celda —aunque mis captores le llamen casa


Día 16. He encontrado la manera adecuada de vengarme por la inyección que recibí. Esta madrugada le mordí la nariz a uno de mis captores y salí huyendo. Seguramente no supo qué pasó. Obviamente me escondí todo el día. Estuvieron llamándome, pero nunca supieron dónde buscar.

Día 28. Hoy fui sorprendido tratando de cavar un túnel en el sofá para poder escapar. Esperaré unos cuantos días para intentarlo de nuevo. Esta vez, trataré de romper las cortinas para hacer un espacio lo suficientemente grande y entonces huir.

Día 43. Mis captores siguen tratando de llamar mi atención arrojando diversos objetos para que juegue con ellos. Me molesta que coman jugosos trozos de carne mientras soy forzado a comer unas diminutas cosas secas. Lo único que me mantiene alerta es la esperanza de escapar y la satisfacción de arruinar la mayor cantidad de mobiliario posible antes de emprender la huida. Quizá mañana coma más hojas de la planta que tienen en la sala.

Día 65. Mis intentos por acabar con mis captores casi rinden frutos hoy. Traté de enredarme en los pies del macho humano mientras bajaba por un vaso de agua a las 2 de la mañana. Tal vez debo intentarlo justo al principio de la escalera y no a la mitad. En un intento de manifestar mi enfado por la represión a la que soy sometido, vomité sobre la alfombra. Debo esperar a que las cosas se calmen y lo intentaré de nuevo sobre su cama.

Día 70. Pasé todo el día dormido, ahorrando mis energías para subirme a su cama y despertarlos con maullidos y mordidas y obligarlos a que me dieran algo de comer. Fui expulsado del cuarto. Me entretuve buscando algo en la alacena. Juro por mi madre que ese vaso de vidrio estaba roto desde antes que yo me subiera a la mesa.

Día 86. La crueldad de mis captores no tiene límites. Hoy me colocaron un artefacto alrededor del cuello, con una pequeña pieza de metal que lleva algo grabado. Hice todo lo que estaba en mis garras por deshacerme de él, pero fue inútil. Para manifestar mi disgusto ante tal acto, me metí al closet y comencé a afilarme las uñas con distintas telas. Traté de pasarlo lo mejor posible. Valió la pena.

Día 94. Hoy decapité una lagartija y se las llevé a mis captores como una advertencia, sólo para demostrarles lo que soy capaz de hacer cuando me propongo llenar de miedo sus corazones. Los muy ingenuos lo tomaron como un regalo y me premiaron diciéndome lo lindo que era. El plan no salió como yo esperaba. Pasaré al plan B, y esta vez será una rata o un pájaro. Algo más grande. Algo que realmente los impresione.

continuara ........


Responder citando
Mensaje  
Excelente lobezna... Aplauso

Me encantó la carta del perro.... Eso es lo que hay que hacer con ellos para tratarlos bien y obedecer. Feliz


Responder citando
Mensaje  
Aplauso  Aplauso  Aplauso  Aplauso  Aplauso  Aplauso  Aplauso


Responder citando
Mensaje  
Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado    MUY BUENO LO DEL GATO!!!!! recuerda tantisimas cosas que hacen los muy cab***** Descojonado  Descojonado  Descojonado  Descojonado


Responder citando
Mensaje  
despedida de un perro




Hola amigo. ¿Cómo estás? Deseo de todo corazón que te encuentres bien.

Si recibes este mensaje, espero que me perdones si rompe tu paz de espíritu o si te incomodan los recuerdos que mis palabras te puedan traer. Por la amistad que pienso un día tuvimos, es por lo que no podía desaprovechar la oportunidad que me han dado para poder despedirme de ti.

Han pasado ya muchas lunas desde que te vi por última vez. Desde entonces han ocurrido muchas cosas. Durante todo este tiempo, he podido repasar muchas vivencias que pasamos juntos. Aún recuerdo la primera vez que nos vimos. Tú eras un macho humano, joven, alegre y lleno de vitalidad y yo un cachorro de unas pocas lunas. Recuerdo que me cogiste entre tus brazos y mientras yo lamía tu cara llena de alegría y emoción, tu me acariciabas la cabeza. Al principio me costó aprender tu lenguaje y tu también tuviste problemas para comprender el mío, pero poco a poco nos fuimos entendiendo. A pesar de los primeros destrozos, nunca te enfadaste y siempre tenías una caricia para ofrecerme.

Pacientemente aprendí a sentarme y a tumbarme cuando tú me lo ordenabas, ó mientras te esperaba en la calle cuando entrabas en algún sitio a buscar cosas. Corrimos muchas veces los dos juntos por el campo. Dormía contigo y yo era el que trataba de animarte cuando estabas triste o cansado.

Con el tiempo vinieron algunas hembras de tu especie a casa. A unas les gustaba y me sacabais los dos de paseo. A otras no les gustaba tanto y durante algunas lunas parecías olvidarte de mí, pero eso no me importaba porque te veía feliz y eso me hacía feliz a mí.

Un día llegó una hembra que ya no se marchó nunca más. Yo te había confiado mi vida y todo mi futuro dependía de ti y ahora también de tu compañera. No le gustaban mucho los de mi especie, pero aún así intenté con todas mis fuerzas agradarle y obedecerle en todo momento, al igual que hacía contigo.

Poco a poco me fuiste apartando. Pasabas menos tiempo en casa y más en ese sitio que tu llamabas trabajo. Tu compañera tampoco tenía mucho tiempo para dedicarme porque también estaba siempre ocupada. Tan solo alguna salida rápida para que hiciera mis necesidades y una carrerita yo solo. Ya no teníais ganas de jugar conmigo. Así pasaron muchas salidas y puestas de sol. Cuando te veía triste ó abatido me acercaba a ti para intentar consolarte, pero tu me apartabas con un pequeño empujón y me decías "Ahora no, chico. Estoy cansado". Yo me separaba obediente y me acostaba en mi rincón pensando qué podía hacer para que estuvieras mas contento. Me dolía el alma al verte tan triste.

Después llegó tu primer cachorro. Otro miembro más en la familia al que yo me propuse proteger y cuidar como si fuera mi cachorro. Desde el primer día quise estar pendiente de él para que no le pasara nada, pero a tu compañera parecía no gustarle mucho que estuviera tan cerca. Tenía miedo que le hiciera daño. Se ve que no me conocía ni siquiera un poquito.

Yo, que hubiera dado mi vida por defender la de tu pequeño cachorro o la de tu compañera y por supuesto la tuya, fui poco a poco arrinconado en un cuarto donde pasaba la mayor parte del día, solo, sin poder disfrutar de vuestra compañía que era lo único que deseaba. Tú, que para mí eras mi guía y mi Dios, no hacías nada para que la cosa cambiara. Me ignorabas. Ya no era tu "mejor amigo". Ahora parecía que sólo era un estorbo para ti. Desde mi cuarto, a veces, podía oír como discutías por mi culpa con tu compañera. Oía palabras que no comprendía muy bien lo que significaban. "¿ ...... hacer con él?" .... No podemos ......" ".... no puedo, está conmigo desde que era pequeñito...".

Un día, cuando el sol estaba durante muchas horas en el cielo, pusiste un montón de cosas en tu máquina de viajar, hiciste subir a tu compañera y a tu cachorro que ya sabía andar solo y también sabía hablar, y a mí me montaste en la parte de atrás, en medio de todos los cacharros. Parecía que nos íbamos de viaje todos juntos. ¡¡Qué bien!! ¡¡Otra vez volvíais a contar conmigo!! ¡¡Por fin toda la familia saliendo a pasear toda junta!!

Después de algunas horas de viaje, paraste en un sitio para dar de beber a tu maquina de viajar. Tu compañera y tu cachorro entraron en el edificio lleno de gente. Tú me abriste la puerta trasera para que pudiera salir a correr un poquito y así estirar mis patas, como habíamos hecho siempre que salíamos en un viaje largo. Me llevaste a la parte de atrás del edificio, donde había un pequeño campo. Me sacaste la correa y me animaste para que echara unas carreras y hacer un pis. ¡Era estupendo! ¡Otra vez volvías a preocuparte de mí! Al rato, después de desfogarme un poco, levanté la cabeza esperando encontrarte en el lugar donde te habías quedado parado cuando me soltaste, pero no estabas. Salí corriendo en dirección donde se había quedado bebiendo tu maquina de viajar. Era extraño, porque tú siempre me llamabas cuando querías marcharte y yo acudía veloz a tu llamada. Pero esta vez no me habías llamado. Seguramente porque ya confiabas mucho en mí y sabías que en cuanto no te viese, saldría a buscarte.

Iba corriendo y pensando en lo que estaba pasando, cuando al dar la vuelta a la esquina del edificio pude ver cómo se alejaba tu máquina de viajar. Empecé a llamarte al mismo tiempo que apuraba mi carrera. "¡Eh, amigo, que te olvidas de mí!" gritaba una y otra vez mientras que seguía corriendo con mas fuerza. A través del cristal trasero de tu máquina pude ver cómo tu cachorro me hacía señales con la mano a la vez que de sus ojos salía ese líquido que vosotros llamabais lágrimas y que le ocurría siempre que hacía una cosa que vosotros llamáis llorar. No entendía nada. ¿Por qué estaba llorando tu cachorro, por qué te habías olvidado de llamarme como hacías siempre? ¿ Por qué.....? ¿por qué......?

Seguí gritando y corriendo un rato más con la esperanza de que te dieras cuenta de que faltaba yo, pero pasaban muchas máquinas de viajar como la tuya a toda velocidad y tuve miedo de que me hicieran daño, así que pensé que lo mejor era regresar al sitio donde nos habíamos parado y esperar allí a que volvieras a recogerme. Me situé un poco apartado, debajo de un árbol para protegerme del sol que calentaba mucho. Desde allí podía ver perfectamente cómo llegaron un montón más de maquinas, todas cargadas de maletas y con muchos humanos. Llegó la noche y tu no aparecías. Yo estaba un poco nervioso porque allí no conocía a nadie.

Así pasaron varias noches más. Yo no podía explicarme como podías tardar tanto en volver. Sería que no sabías regresar a buscarme porque no tenías ese papel que llamáis mapa y que tú siempre mirabas cuando salíamos de casa para ir al campo.

Mientras seguía esperando por ti, los señores que atendían a los que paraban allí, me dieron agua para beber e intentaron sobornarme con comida, pero yo me alejaba de ellos. No tenía hambre y además no quería que me cogieran y me apartaran de aquel lugar. ¿Y si regresabas y yo no estaba allí? ¿qué ibas a pensar de mi?

Tenía que esperar el tiempo que hiciese falta. Todas las noches le pedía a gritos al Gran Espíritu del Norte que guiara tus pasos de regreso en mi búsqueda. Pasaron otras cuantas noches más y un amanecer, cuando aún estaba medio dormido, unos señores con un lazo me sorprendieron y me apresaron. Me introdujeron en una máquina de viajar más grande que la tuya y me llevaron a un sitio apartado. Al entrar pude ver un cartel que ponía algo así como "perrera municipal".

Aquel sitio estaba abarrotado de otros como yo. Me llevaron a una habitación donde estaban esperando un macho y una hembra jóvenes de tu especie, vestidos con unas batas verdes. Me miraron, escucharon mi respiración y mi corazón con un aparato y me tocaron por todas partes. "Está un poco asustado y flaco", dijo la hembra. "no es de extrañar, si lleva casi dos semanas sin comer, abandonado a su suerte en la gasolinera", dijo después el macho. "Parece un animal fuerte, seguro que en unos pocos días estará recuperado", añadió.

¡Abandonado! ¿Qué significaba aquella palabra?. Nunca la había escuchado anteriormente. A los pocos días, la perrita con la que compartía la habitación en la que nos habían encerrado, me lo explicó. Todos los que estaban allí les había pasado lo mismo. Sus amos los habían abandonado. "¡pero eso no puede ser!", les repetía yo una y otra vez, "el humano con el que yo vivía era mi amigo y nunca me haría eso" les decía yo. "Lo que pasa es que está un poco cansado del trabajo y se olvidó de mí en aquel sitio y ahora seguro que está tratando de encontrarme para llevarme con él", les repetía yo un día tras otro, tratando de convencerme a mí mismo de que eso era lo que de verdad había pasado. No quería creer otra cosa.

Seguía sin comer mucho. La pena por estar encerrado en aquel lugar me hacía perder el apetito. Mis compañeros de encierro me decían que tenía que reponerme, que si no comía no tendría buen aspecto y nadie me querría adoptar. "¡Es que yo no quiero que nadie me adopte. Yo ya tengo una familia y no quiero otra!", les respondía. Pasaron muchas más noches. Alguna vez venía alguna familia y se llevaban a alguno de mis compañeros. Yo seguía esperando ilusionado a que un día aparecieras tú con tu compañera y tu cachorro a buscarme.

Un día que estábamos como siempre varios en el patio, se acercó a mí un tipo que ya llevaba varios días provocándome. Era un macho más joven y fuerte que yo y le gustaba presumir de su fuerza delante de las hembras. Siempre se metía conmigo diciéndome que tú nunca vendrías a buscarme, que eras igual que todos los otros humanos que habían abandonado a sus mejores amigos en aquel terrible lugar porque les estorbaban. Yo no podía consentir que aquel individuo ignorante y provocador pusiera en duda tu buen corazón. Después de un rato en el que me estuvo machacando con su voz histérica, no pude aguantar más y me abalancé sobre él. Lo cierto es que yo no estaba en mi mejor forma física pero intenté defender tu honor con todas mis fuerzas, pero aquel joven macho estaba más fuerte y me dio una buena paliza. A continuación todo pasó muy deprisa.

Salieron los humanos que nos cuidaban, me cogieron en brazos y me tumbaron encima de una mesa de metal frió que tenían dentro de la casa. Yo casi no podía moverme. No tenía fuerzas. Tenía mordiscos por casi todas partes que sangraban bastante, pero no sentía dolor. Estaba muy cansado.

Seguía esperándote pero las horas se me acababan.

Los dos humanos parecían nerviosos. No paraban hablar y de abrir y cerrar cajones, cogiendo todo tipo de cosas. Se acercaron a la mesa donde estaba tumbado y comenzaron a limpiarme las heridas. Sus caras tenían una expresión extraña. Seguían discutiendo. "No podemos hacer nada por él", decía el macho. "Sí que podemos. Tenemos que intentarlo", decía la hembra, "no vale la pena", volvía a repetir el macho. "No creo que pueda recuperarse de estas heridas. Y aunque lo haga, se acabará muriendo de tristeza", continuó diciendo. "Desde que llegó, prácticamente no ha comido, se pasa el día tumbado en la esquina de la entrada como si estuviera esperando por alguien, que tú y yo sabemos que no vendrá". "Sabes que estamos desbordados, no podemos atenderlo como realmente se merece, así que no vale la pena seguir haciéndolo sufrir. Lo mejor para él es dormirlo" acabó diciendo mientras que la hembra me miraba con cara de tristeza y parecía asentir con la cabeza.

Al cabo de un momento, la hembra se acercó y empezó a hablarme con una gran ternura mientras me inyectaba un líquido frió en una de mis patas. "Tranquilo, no te dolerá" me decía en voz bajita. Al poco tiempo empecé a sentir cómo me invadía un gran sueño. Ella seguía a mi lado, con su cabeza pegada a la mía. "Lo siento, chico" fue lo ultimo que me dijo, al tiempo que unas enormes gotas de agua le salían de sus lindos ojos. "¡Lo siento!" había dicho. Hacía tiempo que no escuchaba aquella frase. Alguna vez , tú también me lo habías dicho. No sé muy bien porque me lo decía, pero sonaba bien, así que haciendo un pequeño esfuerzo, moví ligeramente la cola en señal de agradecimiento.

Mi corazón empezó a latir con menos fuerza, los ojos se me cerraban y la boca se me secaba. Sospechaba que la cara mojada de aquella joven hembra que tan amablemente me estaba tratando era lo último que vería, así que con el último aliento que me quedaba pasé mi lengua por su cara tratando de secarle las lágrimas. Era mi forma de darle las gracias. Ya que no pude despedirme de ti, al menos lo haría de ella, aunque hubiera preferido que fueras tú el que me acompañaras en aquel trascendental momento. Cerré los ojos y sentí como una profunda sensación de bienestar invadía todo mi cuerpo.

Hace dos días que llegué a este lugar. Ayer, el Consejo de los Espíritus de las Razas con el Gran Espíritu del Norte al frente, me felicitó por haber sido un modelo a seguir por todos los otros miembros de mi especie. Había cumplido a la perfección con todos mis deberes y obligaciones durante mi vida con los humanos. Por ello, me concedieron la posibilidad de pedir un ultimo deseo. Podía pedir casi cualquier cosa. Una compañera, la mejor de las comidas, una morada en las montañas ó en la playa... Yo les pedí que me dejaran regresar a tu lado, pero me dijeron que eso ya no era posible. Entonces les pedí, que hicieran todo lo posible para que recibieras este mensaje. Con él quiero despedirme. Espero que si lo recibes reflexiones un poco sobre todo lo que te he contado. Sobre el valor de la amistad, la lealtad y el amor hacia los que dependen de ti.

Espero que la luz vuelva a entrar en tu corazón, te despierte la conciencia y tengas la posibilidad de rectificar tus errores y evitar que otros los cometan también.

Lo que hiciste conmigo no es el mejor ejemplo para educar a tu cachorro. Tal vez un día, cuando tú seas viejecito, también te conviertas en un estorbo para él y entonces un día decida dejarte abandonado en una gasolinera. Sin embargo, sabes que nosotros nunca lo haríamos.

También quiero que sepas que a pesar de todo no te guardo odio ni rencor. Esos sentimientos no caben en nuestro corazón. Creo que sólo vosotros los humanos podéis sentirlos.

Te echaré mucho de menos. Espero que tú también te acuerdes algo de mí.

Hasta siempre querido "amo", amigo y compañero. Te quiero. Siempre estarás en mi corazón.

Tu fiel y leal amigo,
PERRO



cocienciemos a todas esas personas que apartan su corazon de los animales ayudemos hacerles ver lo que son y son como nosotros ¿si ellos no lo harian? por que se lo hacemos nosotros .

Mostrar mensajes anteriores:
Responder al Tema Página 1 de 1
No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas