Registrado: 11 Abr 2008
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Bueno hay mucha similitud con el personaje de Amparo que vos decís, pero también te cuento que un capítulo son 5 o 6 hojas de word A4, lo que pasa es que si voy poniendo página por página no termino más.
Igual acepto tu crítica, para más datos, te cuento que esta novela perdió en el concurso Clarín 2006.
Gracias por tus palabras.
Vie May 02, 2008 3:41 am
Jorge Andrés
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Elmoh escribió:
Brisa Marina escribió:
Ah yo me basé en el nombre Amparo porque justo estaba viendo una miniserie en la tele en el momento que estaba escribiendo la novela y el personaje principal se llamaba Amparo, por eso fue que elegí ese nombre.
Creo que Pozí tambien hablaba de William. lo mas seguro es que veiais la misma novela, la verdad es que he empezado a leer tu novela y me he parado varias veces, sin seguir leyendola , entre otras cosas por que pienso que un capitulo de una novela no se escribe ni en una ni dos paginas....
Esto no es una critica a lo que escribes, si no a la forma...
Un capitulo de una novela, en teoria necesita de varias paginas...
No estoy intentando decir que lo que haces no es una novela, pero no tiene aspecto de novela , si no mas bien de teleserie....
Tampoco quiero decir que escribir una teleserie sea facil, ni que tú no puedas escribir novelas...
Pero si de verdad quieres escribir una novela debes quererlo de verdad y no importarte el numero de capitulos, si lees a Johnn Steibenck, Mark Twain , Leon Tolstoi... son novelistas...
No quiero que veas una critica a lo que haces , si no una posibilidad de hacerlo mejor, pero tampoco me hagas mucho caso que hasta que no lea todo lo que has escrito tampoco puedo opinar...saludos....
1. Pues respecto a los capitulos, es sencillo, hay escritores que llegan al punto de cambiar su modo de escribir. Aca no se trata de echar verso y hacer capitulos largos y aburridos, por ejemplo Juan León Mera y su libro Cumanda, un libro con 20 capitulos y todos cortos.....
Vie May 02, 2008 4:03 am
Elmoh
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Brisa Marina escribió:
Bueno hay mucha similitud con el personaje de Amparo que vos decís, pero también te cuento que un capítulo son 5 o 6 hojas de word A4, lo que pasa es que si voy poniendo página por página no termino más.
Igual acepto tu crítica, para más datos, te cuento que esta novela perdió en el concurso Clarín 2006.
Gracias por tus palabras.
Como te dije en el otro post no puedo opinar por que no he leido todo lo que vas poniendo de la novela, pero si que voy leyendo a parrafos para hacerme una idea del estilo y de lo que cuentas, lo de los capitulos no lo decia como una critica, si no como una idea de lo que para mi es una novela, que de ningun modo quiere decir que yo tenga la razon, tampoco me preocuparia mucho lo de los concursos, incluso hay novelas que han tenido un exito mundial y fueron rechazadas por un monton de editores antes de que alguien se arriesgara a editarla....
A mi lo que me pasa con la novela es un poco lo que en la pintura, me gustan las historias clasicas, sobre todo de escritores como los que he citado capazes de describir hasta que logras ver la escena, tambien veo qu een lo que escribes hay una preocupación por los detalles, y como soy alguien que me gusta opinar con propiedad, lo que voy diciendo ahora son opiniones parciales....
Vie May 02, 2008 12:57 pm
Elmoh
Registrado: 04 Ago 2007
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Jorge Andrés escribió:
Elmoh escribió:
Brisa Marina escribió:
Ah yo me basé en el nombre Amparo porque justo estaba viendo una miniserie en la tele en el momento que estaba escribiendo la novela y el personaje principal se llamaba Amparo, por eso fue que elegí ese nombre.
Creo que Pozí tambien hablaba de William. lo mas seguro es que veiais la misma novela, la verdad es que he empezado a leer tu novela y me he parado varias veces, sin seguir leyendola , entre otras cosas por que pienso que un capitulo de una novela no se escribe ni en una ni dos paginas....
Esto no es una critica a lo que escribes, si no a la forma...
Un capitulo de una novela, en teoria necesita de varias paginas...
No estoy intentando decir que lo que haces no es una novela, pero no tiene aspecto de novela , si no mas bien de teleserie....
Tampoco quiero decir que escribir una teleserie sea facil, ni que tú no puedas escribir novelas...
Pero si de verdad quieres escribir una novela debes quererlo de verdad y no importarte el numero de capitulos, si lees a Johnn Steibenck, Mark Twain , Leon Tolstoi... son novelistas...
No quiero que veas una critica a lo que haces , si no una posibilidad de hacerlo mejor, pero tampoco me hagas mucho caso que hasta que no lea todo lo que has escrito tampoco puedo opinar...saludos....
1. Pues respecto a los capitulos, es sencillo, hay escritores que llegan al punto de cambiar su modo de escribir. Aca no se trata de echar verso y hacer capitulos largos y aburridos, por ejemplo Juan León Mera y su libro Cumanda, un libro con 20 capitulos y todos cortos.....
Si tienes razon, quizá me expresé mal, me referia claro está a mis gustos , que eso no quiere decir que haya de ser así, ademas he de reconocer que no leo novelas actuales, y desconozco muchos datos de la forma en que se pueden editar las novelas, pero siempre estoy dispuesto a ponerme al dia, y seguro que hay novelas con capitulos cortos bien escritas como dices...
Vie May 02, 2008 12:59 pm
Brisa Marina
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Bueno mi manera de escribir es muy parecida a la gran escritora Corin Tellado digamos que ella es mi maestra, porque la leí mucho y ella lo que hace es darle a sus escritos diálogo entre los personajes, cosa que hago yo, si escribo todo como un discurso, el lector se duerme, bueno eso me pasaría a mi, por eso le agrego muchos diálogos, para que sea más espectante al lector, además cuando escribo me pongo en la piel del personaje, por ejemplo en una escena de esta novela en la que Clara empuja por la catarata a Sofía, hice como una especie de recreación con una amiga para ver la precisión de cómo podía relatar la escena, o sea cuando escribo pongo y expongo mis sensaciones en el personaje en cuestión como si misma estuviera en esa novela protagonizándola.
Vie May 02, 2008 8:36 pm
Jorge Andrés
Registrado: 18 Mar 2008
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Elmoh escribió:
Jorge Andrés escribió:
Elmoh escribió:
Brisa Marina escribió:
Ah yo me basé en el nombre Amparo porque justo estaba viendo una miniserie en la tele en el momento que estaba escribiendo la novela y el personaje principal se llamaba Amparo, por eso fue que elegí ese nombre.
Creo que Pozí tambien hablaba de William. lo mas seguro es que veiais la misma novela, la verdad es que he empezado a leer tu novela y me he parado varias veces, sin seguir leyendola , entre otras cosas por que pienso que un capitulo de una novela no se escribe ni en una ni dos paginas....
Esto no es una critica a lo que escribes, si no a la forma...
Un capitulo de una novela, en teoria necesita de varias paginas...
No estoy intentando decir que lo que haces no es una novela, pero no tiene aspecto de novela , si no mas bien de teleserie....
Tampoco quiero decir que escribir una teleserie sea facil, ni que tú no puedas escribir novelas...
Pero si de verdad quieres escribir una novela debes quererlo de verdad y no importarte el numero de capitulos, si lees a Johnn Steibenck, Mark Twain , Leon Tolstoi... son novelistas...
No quiero que veas una critica a lo que haces , si no una posibilidad de hacerlo mejor, pero tampoco me hagas mucho caso que hasta que no lea todo lo que has escrito tampoco puedo opinar...saludos....
1. Pues respecto a los capitulos, es sencillo, hay escritores que llegan al punto de cambiar su modo de escribir. Aca no se trata de echar verso y hacer capitulos largos y aburridos, por ejemplo Juan León Mera y su libro Cumanda, un libro con 20 capitulos y todos cortos.....
Si tienes razon, quizá me expresé mal, me referia claro está a mis gustos , que eso no quiere decir que haya de ser así, ademas he de reconocer que no leo novelas actuales, y desconozco muchos datos de la forma en que se pueden editar las novelas, pero siempre estoy dispuesto a ponerme al dia, y seguro que hay novelas con capitulos cortos bien escritas como dices...
Exacto, ud sabe que el mundo va rapido y los libros ahora sonmás cortos, con historias más dinamicas, poca profundidad, para la gente que casi no tiene tiempo para leer, historias cortas y rapidas, algunas con calidad, otras no, nada esta establecido
Vie May 02, 2008 8:38 pm
Brisa Marina
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Capitulo XXIII
-¿Qué sucedió Amparo?
-¡Conseguí localizar a esa gitana que le ha hecho el trabajo a Cristal!- contestó.
-¡No me diga!
-¡Sí te digo! y ¿sabes una cosa William?
-¿Qué Amparo?
-¡Pude convencerla de que le quite el trabajo que le hizo a Cristal!
-¡Qué bueno, qué buena noticia me está dando!, ¿cómo lo hizo?
-Es una larga historia que después te contaré, ahora debes traer de nuevo a Cristal para que la cure.
-¡Ya mismo empaco todo y vamos para allá!
-¡Bueno William, los espero, hasta pronto!
-¡Hasta pronto Amparo y gracias!
-De nada y saludos a Cristal.
-Se los daré.
Cuando William cortó la comunicación telefónica con Amparo, me miró, me abrazó y me besó apasionadamente.
-¿William qué sucede, qué te ha dicho Amparo?
-¡Me ha dado la mejor noticia, que pronto te curarás!
-¡En serio amor!, ¿cómo lo hará?
-¡Encontró a la gitana que te ha hecho el trabajo y ella misma te curará!
-¡Genial!- dije besándolo.
-Bueno, vamos a empacar.
Cuando estábamos empacando nuestras cosas algo me sucedió.
-William.
-¿Sí cariño?
-¡Me siento mal!
-¿Qué te sucede amor?- preguntó nerviosamente.
-No lo sé, pero me siento como que se me frenan las piernas, me palpita mucho el pecho, me falta la respiración.
-¿Quieres que vayamos un rato afuera a tomar aire?
-Bueno.
Cuando salimos a tomar el aire fresco del mar, comencé de a poco a sentirme mejor, entonces le dije a William.
-Amor ¿y si nos quedamos?
-Cristal, estás escuchando nuevamente las voces, ¿no?
-No lo sé, pero como me siento tan bien aquí, que no quisiera irme.
-Cristal las voces te ordenan que no te vayas de aquí ¿no?
-Sí, me lo están ordenando y me dicen también que si me llevas obligada, que te mate.
-¡No le hagas caso a esas voces, ellas no existen!
-¡William tengo mucho miedo, no quiero escucharlas más!
-Pronto, cuando lleguemos a Córdoba, te prometo que no las escucharás más.
-¡William no quiero descomponerme y hacerte daño!
-Descuida eso no sucederá y si sucediera estaré siempre contigo.
-¿William?
-¿Qué amor?
-¡Te amo!
-¡Yo también te amo Cristal!
William volvió a empacar, cuando ya todo estaba listo me acompañó hacia el auto.
-¡No puedo caminar William, estoy como paralizada!
-¡Fuerza Cristal, fuerza!
-¡Hago fuerza, pero no puedo!
William me alzó en sus brazos y me llevó al auto, me depositó en él y luego subió él también. Emprendimos el viaje de vuelta a Córdoba, por suerte fue mucho mejor la vuelta que la ida, pues iba disfrutando del viaje junto al amor de mi vida. Las palpitaciones ya se habían retirado de mi pecho, ahora respiraba mucho mejor, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un viaje así, William estaba feliz de verme mejor, aunque la cura definitiva llegaría mucho después, él se conformaba con pequeños momentos de alegría.
Cuando llegamos a casa, Álvaro y Joaquín nos recibieron.
-¡Hola señor William!- saludaron muy amablemente.
-¡Hola!, ¿cómo están?- respondió cortésmente el saludo.
-¡Bien, estamos muy bien!- respondió Joaquín.
-¡Hola señora Cristal!- saludaron al verme descender.
-¡Hola!- les dije.
-¿Se encuentra mejor?- me preguntó Álvaro.
-¡Sí, mucho mejor, gracias!
-Me alegro señora Cristal, me alegro mucho, en serio.
-¡Le creo Álvaro!
Cuando los custodias se estaban retirando, llamé a Álvaro.
-¿Sí señora Cristal?
-Álvaro,¿ podría disculparme por haber sido un poco grosera cuando me saludó la vez que nos fuimos a la costa?
-¡No tengo por qué disculparla Cristal, sé cómo se sentía en aquel momento!
-¡Gracias Álvaro, es usted muy amable y comprensivo!
-De nada señora Cristal, ¿puedo retirarme ahora?
-¡Vaya Álvaro, vaya tranquilo!
William había escuchado la conversación que había tenido con el custodia.
-¿Sabes una cosa Cristal?
-¿Qué amor?
-¡Estoy muy orgulloso de ti, de la esposa que elegí para pasar el resto de mi vida!
-¡Gracias William!- dije besándolo.
Cuando entramos escuchamos el sonido del teléfono, William fue a atender.
-¿Hola?, ¿quién habla?
-¡Hola William, habla Ana!
-¡Ana, qué grata sorpresa!
-Llamé para ver si ya habían regresado y veo que sí.
-Sí, recién acabamos de llegar.
Cuando escuché que William estaba hablando con mi madre, le hice una seña para que me pase el teléfono para hablar con ella.
-¡Ana, aquí Cristal quiere hablar con usted!
-¡Pásame con ella por favor William!
-Bueno, aquí le paso, un beso.
-Otro para ti William.
William me pasó el tubo.
-¡Hola mamá, te quiero mucho!
-¡Hola hija yo también te quiero mucho!, ¿estás mejor?
-Sí mamá, estoy un poco mejor.
-¿Quieres que vaya a verte?
-¡Bueno mamá y te quedas a cenar!, ¿sí?
-¡Ya voy para allá hija!
-¡Te espero mamá, adiós!- dije al cortar la comunicación telefónica.
Miré a William y sonriendo le dije:
-¡Estoy tan contenta William, va a venir mi mamá!
-¡Sí, escuché amor!- dijo sonriendo.
Junto a mi madre hemos pasado una velada inolvidable; hacía mucho tiempo que no me sentía así, tan alegre, tan liberada, aunque tenía conciencia de que ya no estaba curada y que solamente la bestia que llevaba en mí estaba calmada, traté de aprovechar el grato momento que tal vez Dios me estaba brindando, sin pensar en que estaba muy enferma.
Al otro día, por la tarde, William recibió el llamado de Amparo.
-¡Hola Amparo!- saludó amablemente.
-¡Hola William!, ¿ya han llegado?
-Sí Amparo, hemos llegado ayer.- contestó.
-¡Ah, pues entonces voy a buscar a Lila!
-¿Quién es Lila?, Amparo.
-Lila, es la gitana que le ha hecho el trabajo a Cristal.
-¡Ah, está bien!
-Bueno William, la paso a buscar y vamos para allá, ¿Cristal está contigo?
-Sí, Cristal está aquí.
-Bien, nos vemos William.
-Adiós Amparo.
Cuando Amparo llegó con Lila, William las atendió.
-¡Hola Amparo!- saludó alegre.
-¡Hola William!, te presento a Lila Gavilán.
-¡Encantado señora Lila!- saludó amablemente a pesar de saber que ella había hecho algo malo.
-¡Encantada estoy yo, hombre!
A pesar de haber hecho el mal, Lila no parecía ser una mala persona, pero “las apariencias engañan”.
-¿Cristal dónde está?- preguntó Amparo.
-Cristal está en el parque, ella ya sabía con anticipación que ustedes venían, así que la llevé al parque a tomar un poco de aire y para que esté acompañada por los perritos, así se distrae un rato.
-Has hecho bien William, mejor será que vaya yo primero a verla, tú quédate con William.- le dijo a Lila.
-Como tú digas.- contestó.
Amparo se dirigió hacia el parque, al verme me saludó abrazándome.
-¡Niña qué alegría verte!
-¡Amparo, ya sé a qué vino!- sólo le dije.
-Lo sé niña, lo sé.- contestó.
Mientras Amparo seguía conversando conmigo, William invitó a sentarse en el living a Lila.
-Dígame Lila, ¿quién le encargó el trabajo?
-Una tal Clara Salguero.
-¡Sabía que era ella!
-Se ha enamorado de ti.
-Sí, lo sé.
-¿William?
-¿Sí, Lila?
-¿Me podrías mostrar tus perritos?
-¡Sí como no, venga!- dijo dirigiéndose junto a ella al ventanal que da al parque.
-¡Ah, aquel es!- sólo dijo señalando a Penélope.
-¿Qué, qué sucede con Penélope?- preguntó sorprendido.
-Lo que sucede es que con la foto de aquella perrita, hice el trabajo.
-¿Con la foto de Penélope?
-Sí, Clara vino a verme un día, me trajo la fotografía de Cristal y también la fotografía de... ¿Penélope has dicho?
-Sí, Penélope.
-Bueno, con la foto de Penélope me pidió que le hiciera un trabajo a Cristal, el trabajo consistía en que Cristal enloqueciera, me pidió también que no fallara y por otra parte me pagó muy bien.
-¡Todavía no puedo creer lo que me está diciendo!- dijo sorprendido.
-¡Es verdad lo que te digo!
-Le creo, pero ¿cuánto le pagó?
-Dos mil pesos.
-¡Dos mil pesos!, ¿de dónde sacó Clara tanto dinero?
-Ella me dijo que hace muchos años atrás, tú le habías dado dinero para pagar el colegio de sus hijas.
-¡Sí, es verdad, ahora recuerdo!
-Bueno, ese dinero sólo sirvió para hacerle un trabajo a tu mujer.
-¡Qué increíble!
-Bueno, ahora estate tranquilo que tu mujer sanará.
-¡Ojalá!
-¡Le quitaré el maleficio, en serio William!
-Mire Lila, yo no soy de maldecir, ¡pero ojalá que esa maldita perra inmunda y arrastrada de Clara se pudra en el infierno!- dijo con ira.
-De eso que no te quepa la menor duda.
Justo en aquel momento entramos con Amparo.
-Bueno, aquí la niña está dispuesta a curarse.- dijo Amparo abrazándome.
-¡Bien, me parece muy bien Cristal!- dijo Lila.
-No temas, estaré siempre a tu lado.- dijo William.
-Bueno Cristal, ¿estás preparada?- preguntó Lila.
-Sí, pero le ruego que se apresure, porque creo que me estoy yendo.
-¿Cómo que te vas?- preguntó Amparo.
-Eso siempre le sucede, se desvanece y comienza con el “ataque”.- les dijo William.
-¡Ah, pero no temas, todo saldrá bien!- dijo Lila.
-Bueno Amparo, ¿tú también estás lista?- le preguntó Lila.
-¿Yo, por qué?
-Pues es que me tienes que ayudar.
-¿Qué no puedes hacerlo tú sola?- preguntó Amparo asombrada.
-¡Pues no, mujer!- contestó Lila.
-¡Ah, ahora necesitas ayuda, pero para hacerle el maleficio a esta pobre niña, no la has necesitado!
-¡Es que no voy a poder con ella sola, mujer!- dijo Lila elevando la voz.
-¡Señoras!, ¿pueden dejar ya de discutir, no ven que Cristal está muy enferma?- gritó William.
-Tienes razón William, lo siento.- dijo Amparo.
-Bueno, ¿empezamos?- preguntó Lila a Amparo.
-Sí.- contestó.
-Este mal se le va a ir a la persona que lo hizo.- dijo Lila.
-¡No!- dije tomándola de la mano.
Lila se quedó unos segundos mirándome fijamente, después reaccionó y me preguntó:
-¿No quieres niña?
-No Lila, yo no quiero que nadie sufra lo que estoy sufriendo en este momento, lo que me sucede, no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
-¡Qué gesto tan noble tienes niña!, está bien, sacaremos el mal y dejaremos que él se expanda por el aire.
Fin del capitulo XXIII
Sab May 03, 2008 2:29 am
Brisa Marina
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Capitulo XXIV
-Bueno William, ¿podrías traer a la perrita Penélope?- pidió Lila.
-Ya la traigo.- contestó.
-¡Esperen un poco!, ¿qué va a hacer usted con ella?- pregunté enfadada.
-¡Tranquila niña!, lo que sucede es que necesitamos a Penélope porque a ti te hice el mal con la fotografía de ella.- contestó Lila.
-¿Con mi perrita?- pregunté asombrada.
-Sí, pero tranquila.
William trajo a Penélope y la depositó sobre mi falda.
-Bien, tenla entre tus manos para que no se escape, cierra los ojos y relájate.- me dijo Lila.
-¡Tranquila Cristal, estoy a tu lado!- dijo William.
Lila sacó de su bolso un pequeño frasco con aceite, tomó una gota de él y la colocó haciendo la señal de la cruz sobre mi frente, luego hizo lo mismo con Penélope; al sentir el aceite sobre mi frente, un ardor que parecía fuego comenzó a rodear todo mi cuerpo, sentí que me transportaba hacia otra dimensión, comencé a retorcerme, a ladrar, a moverme con tanta fuerza que ni Amparo ni William me podían sostener y a Penélope tampoco porque la pobrecita se asustó y se quería escapar de mi falda Comencé a aullar como un perro y Penélope también aullaba, comenzaron a rezar el Padre Nuestro y El Ave María. Después Lila comenzó a decir unas palabras muy extrañas y cuando terminó de decirlas, de mi boca salieron las siguientes palabras:
-¡Lila, me estás traicionando!- decía una voz gruesa y lúgubre.
-Padre Nuestro que estás en los cielos...- continuaba rezando Lila.
-¡Lila, me estás desafiando, te va a ir muy mal!- continuaba diciendo la voz.
-Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino...
-¡Lila, cuando te arrepientas va ser demasiado tarde.- continuaba la voz diciendo mientras gruñía horrendamente.
-Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el cielo...
-¡¡No Lila!!
-El pan nuestro de cada día danos hoy y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden...
-¡¡Lila!!- seguía gruñendo la voz.
-Y no nos dejes caer en la tentación...
-¡¡Ya cállate Lila!!
-Más líbranos de todo mal, AMEN.
-¡¡No!!
En aquel momento, justo en aquel momento, salió de mí y de Penélope una especie de humo que envolvió todo el ambiente; dio unas cuantas vueltas en círculo ante la atónita mirada de todos los presentes y salió con fuerza por el ventanal del living que estaba abierto en ese instante, yo me desperté y comencé a llorar.
-¡Tranquila niña, ya se fue!- dijo dulcemente Amparo.
-¿Ya está, ya se curó?- preguntó sorprendido William después de reaccionar al ver semejante espectáculo.
-¡Sí hijo, sí, Cristal ya está curada!- dijo con alegría Amparo.
Cuando pude reaccionar y reanimarme, miré a Lila que se encontraba a un costado en silencio y le dije:
-¡Gracias Lila, muchas gracias, un millón de gracias!
-De nada.- sólo me contestó.
-¿Te sientes mejor amor?- preguntó William.
-¡Sí cariño, solamente me siento un poco débil!- contesté.
-¡Es normal, mira que la has peleado Cristal, en verdad que eres fuerte, te has curado totalmente hija mía!- dijo Amparo.
Ante tal alegría, no había reparado en que todavía Penélope seguía sentada sobre mi falda; miraba a todos los presentes y cuando dirigió su mirada hacia mí, le dije sonriendo:
-¡Ya está Penélope, ya todo pasó, te quiero mucho!
Y ella me miró como queriéndome decir: “Hemos vencido”
-Bueno Lila, como soy una persona de palabra, aquí tienes tu dinero.- dijo Amparo.
-¡No Amparo deja, no me debes nada!- contestó.
-¿Cómo que no te debo nada?- Amparo estaba muy sorprendida.
-¡Te he dicho que no me debes nada, mujer!
-¡Pero si tú misma me dijiste que me cobrarías para quitarle el mal a Cristal!
-Sí, eso te dije, pero lo que sucede es que cuando Cristal tomó mi mano para impedirme que su mal se lo pasara a Clara, sentí un escalofrío en todo mi cuerpo.
-¿Qué te sucedió?
-Escuché una voz celestial dentro de mis oídos.
-¿Una voz y qué te dijo?- preguntó sorprendida Amparo.
-Esa voz tan dulce, tan celestial, me dijo: “Lila, si te arrepientes de todo lo malo que has hecho en tu vida, si en verdad de corazón te arrepientes, te perdono.”
-¿Te perdona, quién te perdona?- dijo Amparo sorprendida.
-¡Espera mujer que continúe el relato!- contestó Lila un poco molesta.
-Está bien, continúa.
-Al escuchar esa voz tan cálida, me estremecí, mi piel se erizó, y dije por dentro mío: ¡Sí Señor, me arrepiento, me arrepiento con el alma y el corazón!
-Lila, ¿está llorando?- pregunté tímidamente.
-¡Sí, estoy llorando niña, es que Dios me ha perdonado, me ha perdonado!- continuaba llorando.
-¡Muy bien!- dije alegremente.
-¡Gracias Cristal, he aprendido la lección, de ahora en más volcaré mi vida a hacer el bien, como siempre debería haber sido!- dijo secándose las lágrimas.
-¡La felicito por la decisión que ha tomado!- dijo William.
-Bueno niña, ya estás curada, de ahora en más volverás a ser la Cristal de antes, la de siempre.- dijo Lila.
-¡Gracias Lila!- contesté.
-Bueno, ya no tengo más nada que hacer aquí, así que si me disculpan, me iré a descansar.- dijo Lila.
-¡Vaya Lila, vaya y muchas gracias!- saludó William.
-¡Adiós Cristal!- saludó abrazándome.
-¡Adiós Lila, que Dios bendiga siempre su camino!- dije abrazándola.
-¡Oye gitana!, ¿a mi no me piensas saludar?- preguntó Amparo.
-¡Claro que sí Amparo, que Dios y la Virgen de la Macarena te bendigan!- la saludó abrazándola.
-¡Que a ti también te protejan y gracias querida amiga!
Cuando Lila ya se había retirado, William y yo invitamos a cenar a Amparo.
-¡OH gracias, es un halago para mí!- dijo vergonzosamente.
Mientras cenábamos con ella, en un momento dado, me puse a pensar mientras los veía conversar y reírse, lo que es la vida misma, la vida muchas veces nos pone a prueba, como también lo hace Dios; él nos pone piedras en el camino, para saber hasta qué punto podemos soportar el sacrificio que hacemos día a día para sobrevivir, porque después de todo estamos en esta vida para sobrevivir, para sobrevivir del mal que nos aqueja, para sobrevivir a las desidias de lo cotidiano. Aprendí que como así existe el bien también existe el mal, también aprendí el milagro que puede producir Dios en los seres humanos; que Él es mucho más poderoso que el maligno, por supuesto Dios es Dios y el maligno sólo es un pobre Ángel caído, nunca se va a poder comparar con Nuestro Señor. También aprendí, que si una persona que ha hecho el mal casi toda su vida, se arrepiente, Dios la perdona; Él es tan bondadoso que nos deja que elijamos el camino a tomar, como cual pastor con su rebaño, cuando una de sus ovejas se le escapa y luego ésta quiere volver, él la acepta nuevamente como parte de su rebaño.
Fin del Capítulo XXIV
Sab May 03, 2008 2:34 am
Brisa Marina
Registrado: 11 Abr 2008
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Ubicación: Buenos Aires Argentina
Capítulo XXV
Un año después...
De aquella trágica pesadilla que había pasado un año antes, mi vida continuó cada día mejor, había recuperado al fin mi propia vida, ya había vuelto a ser la Cristal de antes, la de siempre, pero el destino a veces nos juega una mala pasada.
Exactamente, cuando ya se había cumplido un año de la trágica “enfermedad” que había padecido, cuando ya todo había quedado en el olvido, un día noté que William se comportaba de una forma muy extraña.
Una vez mientras estaba tomando un café en casa, William entró dando un portazo.
-¡William!, ¿qué es esa manera de entrar, te sucede algo amor?- pregunté dulcemente.
-¡Nada, no me sucede nada, estoy muy cansado!- contestó frunciendo el ceño.
-¿Cómo que nada?, te noto nervioso, ¿has tenido un mal día en el trabajo?
-Cristal, mejor voy a cambiarme.- contestó subiendo las escaleras.
Al seguirlo al cuarto, le volví a preguntar:
-William amor, ¿te sucede algo?
-¡Te he dicho que no me sucede nada, mujer!
Se lo notaba muy enfadado, pero no me quería decir qué es lo que le había pasado, nunca antes me había tratado de ese modo, siempre había sido muy dulce y tierno conmigo, hasta cuando yo había estado tan enferma él no me había tratado de esa manera.
-William, ¿quieres tomar un café?- pregunté tímidamente.
-¡Café, café, siempre café!, ¿no tienes otra cosa para convidarme?- grito.
-William ¿por qué me gritas?, siempre tomamos café, no entiendo lo que te sucede.
-¿Quieres saber lo que me sucede?- preguntó desafiante.
-¡Sí, quiero saberlo!
-Bueno, me sucede que estoy harto de ti, ya no te aguanto más; tu sola presencia me repugna, siempre la dulce Cristal está para satisfacer mis deseos, ¿es que no tienes personalidad?
-¡William!, ¿por qué me hablas de ese modo?, ¡nunca antes me habías dicho esas aberraciones!- dije llorando.
-¡Ya estás llorando, ves que te comportas como una niña, qué infantil!- dijo en tono de burla.
-¿Cómo quieres que no llore?, si me estás tratando mal.
William, de una forma agresiva me tomó de los brazos fuertemente y me arrojó hacia el sillón, al caer en él me golpee el brazo contra el respaldo.
-¡Te quedas ahí, entiendes, y dejas de llorar!- dijo mostrándome su puño.
-¡Sí!- contesté aterrorizada, tratando de no llorar, aunque las lágrimas se me escapaban a borbotones.
-¿Entiendes no?- preguntó nuevamente, mordiéndose los labios y mostrándome el puño.
Y yo me quedé ahí sentadita sin moverme, tratando de no llorar, no podía comprender que el amor de mi vida me tratara de ese modo, William no era así, estaba totalmente extraño y su actitud me daba mucho miedo, yo soy como un conejito que lo van a estar golpeando y no se va a defender, no sé defenderme, nunca me enseñaron a defenderme.
Al rato de estar allí sentada, William me pidió que le sirviera un café; fui a la cocina a prepararlo sin chistar, cuando estaba allí y como sabía que William no podría escucharme me largué a llorar, lloraba con tanto dolor, cuando el café ya estaba preparado, sequé mis lágrimas y me dirigí hacia el living, al llegar allí miré a William con tristeza y le dije:
-Toma William, aquí tienes el café.
-Gracias.- dijo solamente.
Luego me senté a su lado y él me preguntó:
-¿Tú no tomas?
-No gracias, no quiero.- contesté sin mirarlo.
-Como quieras.- dijo seriamente.
Después de tomar el café, dejó la taza sobre la mesa y se fue al cuarto a dormir, no quiso cenar, se fue a dormir sin saludarme y sin decirme nada.
Cuando él ya estaba en el cuarto, subí las escaleras y me dirigí hacia la habitación, vi que estaba durmiendo así que bajé muy despaciosamente para que no se despertara y me quedé sentada un largo rato en el living tratando de entender lo que estaba sucediendo.
Cuando fui nuevamente al cuarto y me recosté a su lado, él se despertó y me dijo muy serio:
-¿Qué haces?
-¡Me estoy acostando a dormir!- contesté sorprendida.
-Cristal, ¿por qué no vas al otro dormitorio a dormir?, no te quiero a mi lado.
-¡Pero William, yo siempre dormí aquí a tu lado!
-Sí, pero ahora quiero dormir solo.
-¡William, no me hagas esto por Dios, sabes que tengo miedo de dormir sola!
-¡Mira Cristal, ya no me importan tus miedos, vete!, ¿o quieres que te saque del dormitorio de los pelos?
En aquel momento sentí terror, lo increíble era, que le estaba teniendo terror a mi propio marido; William ya no era el William de antes, era un ser desconocido para mí y entonces le contesté:
-¡No, está bien, me voy sola, que duermas bien!
No me contestó.
Me fui al otro cuarto a dormir, me acosté sobre la cama y apagué la luz, comencé a dar vueltas para un lado y para el otro, no podía conciliar el sueño. Me levanté, me dirigí hacia la cocina y me preparé una taza de té de tilo, para que me pudiera relajar y así poder dormir; luego me fui a la habitación y me acosté nuevamente, tenía miedo de dormir sola. Entonces encendí la luz de la lámpara, para sentirme un poco más acompañada, pues escuchaba ruidos; parecía que alguien más estaba conmigo en el dormitorio, lloraba, tenía mucho temor, estaba muy sugestionada pues no había nadie en el dormitorio más que yo y así pasé toda la noche sin poder conciliar el sueño y levantándome a cada rato.
Al otro día me desperté tardísimo, justamente a las once de la mañana, creo que me habré quedado dormida cuando el nuevo día estaba aclarando y los pajaritos comenzaban a despertarse con sus continuos trinos en sus nidos, qué irónico pensé; ellos pobres animalitos de Dios, habían podido conciliar el sueño y yo me había quedado toda la noche insomne.
Cuando fui a la cocina a prepararme el desayuno, William ya se había retirado a su empresa, no me había dejado ningún mensaje escrito en ningún rincón de la casa o sea que no estaba conmovido por su actitud del día anterior; ya no me quería más, tal vez se habría hartado de mí como me dijo o tal vez se habría cruzado una mujer en su camino y se enamoró, pensé.
Así fueron pasando los días, William continuaba tratándome mal; estaba muy agresivo y violento, ya no dormía más con él en la habitación o mejor dicho, ya no dormía, porque en aquella habitación sola no podía conciliar el sueño y no podía acercarme a él para pedirle que me dejara dormir con él, porque comenzaba a los gritos y me denigraba de tal manera que ya no entendía más nada. Aquel que estaba en casa conmigo no era más mi marido, no era más mi William, era solamente un ser extraño, desconocido, frío, agresivo y violento, al que no se le podía pedir un leve motivo de su actitud, porque me saltaba como un tigre agazapado.
Una vez cuando él regresó de su trabajo, me dijo:
-Cristal, ¿puedes venir?
-¿Sí, William?
-Siéntate.- dijo casi ordenando.
-Sí, William.- me senté temerosamente.
-Mira, debo hablar contigo muy seriamente.
-Te escucho.
-Ya no quiero que continuemos casados, Cristal.
-¿Cómo?- pregunté asombrada.
-Que quiero que nos divorciemos.- contestó seriamente.
-¿Ya no me amas más William?- caía una lágrima de mis pupilas.
-Mira, si vas a llorar, me voy.
-¡No, está bien no lloro, no lloro!- contesté.
Pero ¿cómo hacía para contener las lágrimas?
-Bueno, ¿no vas a llorar, no?
-No, William.
-He pasado ya muchos años a tu lado Cristal y me he dado cuenta de que no me sirvió de nada, sólo fui infeliz.
-¡William, cómo me dices eso!
-Es la verdad, soy infeliz a tu lado Cristal.
-Dime la verdad, estás enamorado de otra mujer, ¿no?
-En verdad, sí.
-¿Sí?- pregunté asombrada por haber escuchado de su boca lo que nunca hubiera imaginado escuchar.
-Sí Cristal, me he enamorado de otra mujer y me quiero ir a vivir con ella.
-¡No!- grité tratando de contener las lágrimas.
-Sí Cristal, quiero el divorcio.- dijo muy seguro de sí.
-¿A esa mujer la conozco?
-Eso ya no te interesa.
-Dime William, ¿a esa mujer la conozco?
-Sí.
-¿Tiene dos hijas?
-¡Cristal, ya basta!
-¡Dime William!
-Sí, tiene dos hijas.
-Es Clara, ¿no?
-¡Cristal!
-¿Es Clara, William?
-Sí, es Clara.
No podía creer lo que estaban escuchando mis oídos.
-¡Dime William que eso es mentira!
-No puedo Cristal.
-¡No puede ser verdad!
-Lo es.
-¿En qué momento te enamoraste de ella?
-No lo sé, pero me enamoré locamente de ella y de las nenas; las quiero a las tres, quiero vivir con ellas para siempre.
-¡No, no, no quiero oírte hablar más William, vete, vete por favor!
-¡Cristal, esa es la verdad!
-¡Vete William, vete!- dije llorando.
-Está bien, me voy, voy a empacar mis cosas.
Cuando William se dirigió hacia el cuarto para empacar, lo tomé por detrás de la cintura.
-¡Deja William, estarás confundido!- imploraba.
-¡No Cristal, no estoy confundido!
-¡William, tú me amas!- suplicaba.
-¡Eso Cristal, te amaba, pero ya no te amo!
-¡Clara maldita seas, perra inmunda!- grité.
-¿Cómo has dicho?- preguntó tomándome fuertemente de los brazos.
-¡Déjame William!- me apretaba fuerte los brazos.
-¡Si quieres que te deje, retráctate de lo que has dicho!
-¡Eso no!
William en verdad me estaba haciendo daño, él por ser hombre era más fuerte que yo.
-¡Déjame William!
-¡Retráctate!
-Está bien, me retracto.
-¡Muy bien!- dijo sonriendo.
William tomó las maletas y bajando las escaleras, me dijo:
-¡Ah, Cristal me olvidaba, pronto tendrás noticias de mi abogado!- dijo con una sonrisa irónica.
Después de decir esto se fue, me quedé destruida llorando, no encontraba consuelo a mi dolor, William estaba irreconocible, parecía otro hombre, me lo habían cambiado.
Fin del capitulo XXV
Dom May 04, 2008 6:00 am
Brisa Marina
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Capitulo XXVI
Cuando pude reaccionar de lo que me había sucedido, me di cuenta que me había quedado sola, sola “como un perro” como dice el viejo dicho popular, aunque creo que los perros están más acompañados que yo en este momento de mi vida.
Bajé las escaleras y al llegar al living, me encontré con una de las tantas fotografías que nos habíamos sacado con William, en lo que había durado nuestro matrimonio, qué raro me sonaba pensar en pasado sobre la relación entre él y yo.
Cuando me acerqué al ventanal, con la ilusión que William estuviera todavía en la puerta de calle arrepentido, observé que estaba totalmente equivocada, sólo me encontré con Joaquín que estaba custodiando la entrada; al verme movió la mano saludándome, yo sólo le sonreí con una sonrisa triste, después me alejé del ventanal y me desplomé en el sofá, por mi mente pasaron como un flash fotográfico los momentos vividos con el gran amor de mi vida que ahora había perdido. Mis lágrimas cayeron sobre cada recuerdo empañándolos, estaba exhausta, no podía razonar, era increíble que William se haya enamorado de Clara; de pronto el sonido del teléfono me devolvió a la realidad, me reincorporé del asiento y atendí urgentemente.
-¡Hola William, te amo!- dije
-¡Hola Cristal!, te habla Sofía.
-¿Sofía?, ¡no puede ser, si estás muerta!
-¡Cristal!, ¿te encuentras bien?, soy Sofía, la hermana de Clara.
-¡Ah perdón, Sofía!
-Veo que esperabas que te llamara tu marido, ¿no?
-Sí, pero él no llamará más.
-¿Por qué?
-¡Porque se fue para siempre de mi lado!- contesté llorando.
-¿Qué me estás diciendo?
-¡Que se fue con tu hermana, se fue con Clara, se enamoró de ella!
-¡No puede ser!
-Pero lo es ,Sofía.
-¡No puedo creer lo que ha hecho mi hermana, me avergüenza!
-¡Se salió con la suya, nomás!- dije llorando.
-¡No llores Cristal!
-¡Cómo no voy a llorar si me ha abandonado mi marido y me he quedado sola, qué va a hacer de mi vida sin él!
-Bueno, no te desesperes, ya lo arreglaremos...
-¿Arreglar dices, no entiendes que se enamoró de Clara y ya me pidió el divorcio?- interrumpí.
-¿Eso también?
-Sí.- contesté llorando.
-Mira Cristal, vamos por paso, esto seguramente se arreglará, ¿tienes alguien que se quede contigo esta noche?
-Sí, podría llamar a Amparo, una amiga, porque a mi madre no la quiero preocupar, ya es muy anciana.
-Bueno, llama a esa amiga, que yo ya estoy viajando para allá, a más tardar mañana a la mañana estaré por allí y veremos cómo arreglamos todo, ¿sí?
-Sí, esta bien.
-Bueno, ahora deja de llorar que te vas a enfermar y llama a esa amiga, mañana nos vemos, adiós Cristal.
-Adiós Sofía, ¡gracias por todo!
-De nada, tú te lo mereces.
Cuando corté la comunicación telefónica con Sofía, tomé el teléfono nuevamente para llamar a Amparo, pero recordé que nunca ella me había dado el número de su teléfono; por suerte ella parece que adivinó mi pensamiento y me llamó.
-¡Hola Cristal, tanto tiempo!- saludó amablemente.
-¡Hola Amparo, quería comunicarme con usted urgentemente y no sabía su número!- contesté llorando.
-¿Estás llorando Cristal, qué ha sucedido?
-¡William se fue!
-¿Cómo?- peguntó asombrada.
-¡Qué William me abandonó, se fue de casa para siempre!
-¿Cómo pudo pasar eso?
-¡No lo sé, dice que se enamoró perdidamente de Clara!
-¡No puede ser, voy para allá!
-La espero Amparo, estoy muy sola.
-¡Tranquila niña, ya voy para allá!
-¡Gracias Amparo!
Cuando ella llegó, me encontró muy abatida, le comenté lo que había sucedido y me dijo:
-¡Tranquilízate Cristal, te enfermarás si sigues llorando!
-¡No puedo dejar de llorar Amparo, quisiera morirme!
-¡No digas eso niña, algo habrá pasado para que William actuara de esa forma!
-¡No lo sé!
-¿Dónde está ahora?
-¡No lo sé, se fue sin decirme nada, no sé dónde encontrarlo!
-¡Bueno Cristal, ahora tranquilízate que yo me quedaré contigo!
-¡Gracias Amparo!
-De nada, ¿quieres que llame a tu madre?
-No, se preocuparía, me gustaría si se puede quedar conmigo hasta mañana, que llega la hermana de Clara de Buenos Aires.
-¡Claro que me quedo!, ahora prepararé un té de tilo para que te relajes.
-Está bien Amparo, haga de cuenta de que se encuentra como en su casa.
-Gracias Cristal, ahora vuelvo.
-Bueno.
Cuando Amparo regresó, ya estaba dormida, me había quedado dormida sobre el sofá, ella acarició mi cabello muy maternalmente y me tapó con una manta.
Al otro día, cuando me desperté, vi que Amparo estaba sentada a mi lado.
-¡Amparo, me quedé dormida!, ¿qué hora es?
-Son exactamente, las ocho de la mañana.
-¿Las ocho?
-Sí, ¿qué te sirvo de desayuno?
-Un café, nada más.
-¿Nada más?
-Sí, no tengo hambre, dígame Amparo.
-¿Sí niña?
-¿Usted, durmió también?
-No niña, estuve a tu lado todo el tiempo velando tu sueño.
-¡Pero se hubiera recostado!
-No importa niña, yo quería cuidarte.
-¡Gracias Amparo, qué buena es usted!
Mientras desayunábamos, escuché que los perros ladraban, me acerqué a la puerta de entrada y vi a Joaquín.
-Disculpe señora Cristal, aquí hay una señorita que pregunta por usted.
-¿Quién Joaquín?
-¡Yo!
-¡Sofía, ya llegaste, qué bien!
-¡Gracias Joaquín, ella es una amiga!
-Muy bien señora.
-¡Pero pasa, pasa Sofía!
-¿Estás sola?
-No, estoy con una amiga que se quedó a pasar la noche conmigo, ven, te la presentaré.
-Bueno.
Cuando Sofía vio a Amparo, la saludó muy amablemente, aunque la miraba un poco extrañada.
-Amparo, le presento a Sofía, Sofía te presento a Amparo.
-Mucho gusto.- saludó Sofía.
-El gusto es mío.- le devolvió el saludo Amparo.
-Bueno, ponte cómoda y ven a desayunar, deja tus cosas en el living.
-Bueno Cristal.
Cuando Sofía volvió del living a la cocina donde nos encontrábamos, Amparo le preguntó:
-Dime niña ¿nunca has visto una gitana, que me miras de ese modo?
-¡OH perdone, no fue mi intención incomodarla, pero personalmente, no!- contestó.
-Bueno, ahora conoces una.
-Amparo es una gran mujer, es como una madre para mí.- dije.
-Dime Cristal, ¿qué ha sucedido con tu esposo?
Le comenté mejor lo que había sucedido.
-¡No llores Cristal!
-¡Cómo no voy a llorar, si lo perdí!
-Mira, hace poco estuvo mi hermana en casa; vino a ver a las nenas, eso me asombró, pero bueno son sus hijas, lo que más me asombró, es que estaba muy nerviosa, como ida.
-¡Así!
-Sí, pero en ningún momento le comentó nada a mi mamá, y eso que ella le cuenta todo!
-Tal vez pensó que tu madre la regañaría por haberle quitado el marido a otra mujer.- dijo Amparo.
-No creo, ella es muy astuta y muy mitómana.
-¿Qué pudo haber sucedido para que William la tratara de esa manera a Cristal y se fuera con tu hermana?
-No lo sé, pero lo que te venía a contar y que no lo pude hacer por teléfono, porque tú estabas muy mal, es que ella cuando estuvo en casa salió una noche sola; eso me asombró, porque ella no es de salir sola de noche, así que la seguí.
-¿Y qué sucedió?- preguntó Amparo.
-Se fue a encontrar con una mujer que está catalogada en el barrio como una persona que tira las cartas.
-¿Una persona que tira las cartas?- pregunté asombrada.
-Sí, ella le dio un paquete y Clara le dio un dinero, después se despidió de ella y lo único que alcancé a escuchar de la boca de Clara fue un: “espero que funcione”.
-¡Está clarito, le ha hecho un embrujo a William!- dijo muy segura Amparo.
-¿Será así?- pregunté.
-¡Seguramente!- dijo Amparo.
-¡Pero aquí no termina todo!- dijo Sofía.
-¿Y qué sucedió después?- preguntó Amparo.
-Sucedió que después del encuentro con aquella persona, Clara se fue a casa, cuando llegó se dirigió a su cuarto y como dejó la puerta entreabierta pude espiarla.
-¿Y qué has visto?- pregunté.
-Vi que Clara al entrar al baño se comenzó a quitar la ropa, cuando ya estaba totalmente desnuda abrió el paquete que le habían entregado, sacó de él una pequeña bolsa con pétalos de rosa de color rojo, un frasco de perfume, unas cuantas velas de color rosa y lo que más me impactó, fue que en último lugar sacó una fotografía en la que estaban tú y William solos.
-¡Pero por Dios!- dije asombrada.
-¿Y después qué hizo?- preguntó Amparo.
-Después de haber sacado todo eso del paquete, encendió las velas, diciendo unas palabras que no podía llegar a entender; colocó la fotografía de ustedes frente a las velas y comenzó a colocar uno a uno lo pétalos de rosa en el piso, luego tomó la fotografía nuevamente y diciendo unas palabras raras a mi entender, tomó una tijera y cortó la foto por el medio, quedando solamente tú sola en una parte y William solo por otra. Después tomó la parte de la foto tuya y la quemó con el fuego de una de las velas, mientras hacía esto escuché que decía: “ ¡Que el fuego de la pasión que hay entre Cristal y William, se consuma, que se separen, que se separen!” continuaba repitiendo muchas veces hasta que tu foto se quemó totalmente; después tomó la parte de la fotografía que había quedado en la que figuraba William y con ella en la mano se recostó sobre el pequeño lecho de pétalos de rosa y comenzó a pasar la fotografía de él por todo su cuerpo desnudo; besaba también a la foto de William mientras decía: “¡Amor mío te amo, ven a mí, ámame, odia a Cristal, ámame William querido!” y siguió repitiendo esta frase innumerables veces. Ante lo visto me asusté, me aterroricé y salí espantada del lugar.
-¡OH por favor!, ¿cuándo Clara me dejará tranquila?- dije asombrada ante el terrible relato escuchado.
-¡Pero por favor, esta niña no escarmienta, qué terca es!, ¿no se da cuenta que William no la ama?- dijo Amparo.
-Pues ahora sí la ama, Amparo.- dije llorando.
-¡No niña, eso no es verdad, está hechizado y hay que sacarle el trabajo nada más!- trató de calmarme.
Fin del capítulo XXVI
Dom May 04, 2008 6:06 am
Brisa Marina
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Capitulo XXVII
-¡Cristal, tal vez ella te pueda ayudar!, ¿no?- dijo Sofía mirando a Amparo.
-¡Pues yo te podría ayudar Cristal!- dijo ella.
-¿Cómo me va ayudar Amparo?
-¡Pues veré como lo puedo hacer, niña!
-Está bien, como usted diga.
-Bueno, ahora hay que tratar de localizar a William, ¿tienes idea de dónde podrá estar?- preguntó Sofía.
-¡No lo sé, se fue sin decirme a donde iba, se fue sin despedirse de mí!- dije llorando.
-¿No conoces algún lugar de referencia donde él pueda haber ido?- preguntó Amparo.
-No se me ocurre nada, tengo la mente en blanco.- contesté.
-Mira Cristal, no quisiera que te pongas mal, pero tal vez lo podamos localizar en la casa de mi hermana, como él te dijo que se iba con ella.- dijo Sofía.
-¿Podrá ser eso posible?- preguntó Amparo.
-Seguramente, si él se enamoró de ella, estará allá.- dije con cierto desgano.
-Bueno Cristal, de ahora en más deberás ser fuerte si quieres recuperar a tu esposo, te entiendo, entiendo lo que te sucede, estás muy vulnerable con lo que ha hecho mi hermana, pero trataremos de hacerlo reaccionar y que vuelva contigo.- dijo Sofía.
-¡Claro Cristal, fuerza, has afrontado muchos males peores que este, no vas a bajar los brazos ahora!- dijo Amparo.
-Está bien, ¿y cómo haremos para saber si William está en la casa de Clara?- pregunté.
-Tú sabes dónde vive mi hermana, ¿no?- preguntó Sofía.
-Sí, sé donde vive.- contesté.
-Creo que estamos encarando el problema de una manera equivocada.- dijo Amparo.
-¿Por qué lo dice?- preguntó Sofía.
-Es que no conviene que Cristal se acerque a la casa de Clara; creo que echaría todo a perder, porque lo que tenemos que hacer es convencer a William de que vuelva con ella y creo que Cristal no es la indicada para hacerlo.- dijo Amparo.
-Yo no quise decir que Cristal vaya a encarar a mi hermana, tal vez me expresé mal, lo que quiero decir es que ella nos diga la dirección y nosotras vamos.
-¡Ahora sí, niña!- dijo Amparo.
-Bueno, yo las acompañaré hacia la casa de Clara...
-¡No!, tú no nos acompañarás a ningún lado, solamente danos la dirección que nosotras iremos solas.- interrumpió Amparo.
-¡Claro Cristal, Amparo tiene razón!- dijo Sofía.
Les expliqué como llegar a la casa de Clara y luego ellas emprendieron viaje hacia el destino indicado; les presté mi auto para que llegaran más rápido, cuando encontraron la dirección esperaron que oscureciera, porque ya estaba anocheciendo.
Mientras ellas ya se habían ido, me quedé pensando en como les iría en la casa de Clara, si tal vez William se encontraba allí y si él en verdad quisiera volver conmigo.
Mientras tanto... cerca de la casa de Clara...
-¡Mira, ahí está Clara!- dijo Amparo a Sofía.
-¿Dónde, dónde, no la veo?- preguntó Sofía.
-¡Allí está, entrando a su casa!
-¡Ah ya la vi!, ¿y tienes algún plan para encararla?- preguntó Sofía.
-Yo creo que lo mejor será que tú, muy disimuladamente, debes ir a visitarla.- respondió Amparo.
-¿Y qué le digo?, si ella está creída que me encuentro en Buenos Aires?
-No sé, dile lo que se te ocurra en ese momento.
-¡Qué fácil hace todo usted Amparo!
-Bueno, dile que la extrañabas tanto que decidiste venir a verla.
-¡Eso no se lo cree ni un niño de dos años!, es muy astuta y por otra parte, ella sabe que no nos llevamos bien.
-Bueno, entonces dile que te ha mandado tu madre a verla porque estaba muy preocupada por ella.
-¡Ah, eso sí me lo va a creer!
-Bueno, no des más vueltas y ve, que yo te espero en el auto.
-Está bien Amparo, deséeme suerte.
-Suerte Sofía, ¡ah Sofía!
-¿Sí Amparo?
-Trata de que te haga pasar así puedes ver si está William allí.
-El problema es que no lo conozco.
-¿No conoces a William?
-No.
-Dime, ¿Cristal nunca te ha mostrado una foto de él?
-No, nunca.
-¡Entonces estamos perdidas, hija mía!
-¡Ah, ya sé que voy a hacer!
-¿Qué?, dime.
-Si Clara me invita a pasar y veo que está acompañada por un hombre, le diré que me lo presente y ahí sabré si es William el que está con ella, total a Lorenzo, su marido ya lo conozco.
-Está bien, muy bien pensado, nos vemos Sofía, aquí te espero.
-Bueno.
Sofía se encaminó hacia la casa de Clara; Amparo la seguía con la mirada desde el auto, cuando Sofía ya estaba en la puerta de entrada tocó el timbre, esperó y por el gran ventanal se asomó Clara, ésta al verla inmediatamente fue a abrir la puerta.
-¡Sofía, qué grata sorpresa!, ¿le sucedió algo a mamá?- saludó un poco preocupada.
-Mamá está bien, te manda muchos besos y cariños, solamente me envió a que te visitara porque estaba muy preocupada por ti, como hace mucho tiempo que no la llamas, ¡ya sabes cómo es mamá!- Sofía estaba temblando como una hoja porque no sabe mentir.
-¡Ah, mamá es terrible, se preocupa por todo!- dijo Clara.
-Dime, ¿no me vas a invitar a pasar?- preguntó Sofía.
-¡Por supuesto, pasa Sofía, pasa!
Sofía antes de entrar dirigió la mirada hacia el auto donde estaba Amparo y haciendo un gesto le indicó que hasta ese momento todo iba bien, luego entró y se encontró con una casa muy pequeña pero muy cálida, Clara no se encontraba sola allí sino que estaba acompañada por un hombre.
-¡William querido, te quiero presentar a mi hermana Sofía que llegó recién de Buenos Aires!- dijo Clara.
William en ese momento se encontraba sentado en el living mirando la televisión, al notar la presencia de Sofía la miró y la saludó muy amablemente.
-Buenas noches señorita.
-¡No le digas señorita amor, se llama Sofía!
Sofía se encontraba muy incómoda por la situación, estaba recién conociendo a William y la actitud de Clara al verla tan desenvuelta en el trato hacia él, la incomodaba aun más.
-Bueno, entonces buenas noches Sofía.- repitió el saludo William.
-Buenas noches William.- solo le dijo.
-Sofía ¿no has traído equipaje?- preguntó Clara.
Sofía no sabía qué contestarle, se le había escapado ese detalle, pensó e inmediatamente le contestó:
-Lo que sucede es que vine por un día nada más, así que sólo traje mi cartera, por otra parte me hospedé en un hotel por esta noche.
-¿No te vas a quedar más tiempo?
-Lo siento Clara, tal vez en otra oportunidad sí, lo que pasa es que mamá se quedó sola en casa.
Sofía suspiró, al fin pudo zafar de la situación.
-¿Y cómo está mamá?
-Bien, ella está bien, extrañándote.
-Bueno, cuando regreses le dices que muy pronto iremos con William a verla, ¿no amor?
-Sí querida, lo que tú digas.
William parecía un zombi, estaba como ido, parecía que cada palabra que le decía Clara era para él una orden.
-Ven Sofía a la cocina, te serviré un café y así conversamos tranquilas mientras William mira la televisión.- dijo Clara.
-Bueno.- sólo respondió Sofía.
Cuando estaban en la cocina tomando café, Sofía le preguntó:
-Dime Clara, ¿dónde has encontrado a este bombón?- preguntó disimuladamente en alusión a William.
-¡OH es una larga historia!- contestó.
-¡Pero mira que te lo tenías bien guardado picarona, él es mucho pero mucho más lindo que Lorenzo!
-¡Sh, baja la voz Sofía, William es muy celoso!- dijo Clara.
-Bueno pero, ¿dónde lo has conocido?
-Lo conocí cuando trabajaba en la panadería, él entró y cuando me vio se quedó flechado conmigo y yo con él, creo que fue amor a primera vista, hermana.
-Puede ser, dime, ¿es casado?
-No, es separado, se separó hace muy poco tiempo de su esposa.
-Ah ¿se llevaban mal?
-Sí, ella es una mujer que piensa sólo en ella misma, nunca lo atendió como se debe atender a un marido; lo abandonó, para decírtelo mejor. Así es que al verme se enamoró de mí y me propuso salir a escondidas de su mujer, hasta que hace poco no aguantó más la situación y se separó de ella para venirse a vivir conmigo.
-¡Qué increíble!, ¿y ahora qué piensas hacer con las nenas?
-¿Qué sucede con las nenas?, no te entiendo.
-Que las niñas no creo que lo acepten así como así, ellas tienen a su papá.
-¡Por supuesto!, pero ellas conocen a William.
-¿Lo conocen?
-Sí, resulta que yo era amiga de la mujer de él y he ido varias veces a su casa con las nenas, cuando todavía él estaba viviendo con ella.
-¡Ah, ahora entiendo!
Sofía sentía repulsión ante cada palabra que salía de la boca de Clara, no podía creer lo que estaba escuchando, sabía dentro de su ser que su hermana se había construido una fantasía tan grande que hasta ella misma se la estaba creyendo, ella misma la había hecho realidad en su inconsciente.
-¿Te has cortado el cabello?- preguntó Sofía.
-Sí, ¿te gusta?
-No te queda mal, pero me gustaba más como te quedaba el cabello largo.
-Lo que sucede es que a William le gusta el cabello corto, por eso me lo corté para darle el gusto.
-¿Y también te has teñido el cabello?
-Sí, también quería cambiar de estilo, siempre lo mismo, a veces cansa.
-Tienes mucha razón, pero te has teñido de un color muy oscuro.
-Lo que sucede es que a William también le gusta el cabello de este color.
-Clara ¿tú siempre haces lo que le gusta a tu pareja?- preguntó Sofía un tanto incómoda.
-Sí, al marido hay que darle todos los gustos, si no se van, como le sucedió a la ex mujer de William.
-¿No sientes pena por haberle quitado el marido a esa pobre mujer?
-¿Pena, por qué tendría que sentir pena si ella no lo cuidó?
-Pero tú me has dicho que eras su amiga, Clara.
-Sí, era su amiga, ahora no lo soy más, ni la quiero ver, ella es muy mala persona, no es ninguna pobrecita.
-Si tú lo dices.- dijo disimulando la molestia que le causaba las mentiras de Clara.
Como Sofía no podía seguir más con su actuación, decidió que ya era tiempo de irse, disimulando miró su reloj y dijo:
-¡OH qué tarde se me hizo!, Clara ya me tengo que ir al hotel pues ya están sirviendo la cena, mañana parto para Buenos Aires muy temprano.
-¿No te quieres quedar a dormir?
-No gracias Clara, mejor me voy a descansar al hotel.
-Está bien Sofía, te acompaño hasta la puerta.
Sofía salió de la cocina y se despidió de William, al salir a la vereda, se despidió de Clara.
-Adiós Clara, me alegro mucho de verte muy bien.
-Adiós Sofía, mándale muchos besos a mamá y a las nenas.
-Se los daré, adiós.
-Adiós Sofía, que tengas un buen viaje- dijo dándole un beso de despedida.
-Gracias.
Cuando se alejó de la casa caminando, Sofía esperó que Clara ya hubiera entrado para dirigirse al auto donde estaba Amparo esperándola. Cuando estuvo realmente segura que su hermana ya había entrado a su casa, apresuró el paso y entró al auto. Amparo cuando la vio, le preguntó:
-¿Y cómo te ha ido?
-Arranque el motor Amparo, que en el camino le cuento, estoy muy exhausta.
Amparo puso en movimiento el auto en dirección hacia mi casa y se enteró en el camino de todo lo que había podido averiguar Sofía en la casa de su hermana.
-¡Es increíble lo que me cuentas Sofía!
-Es la pura verdad Amparo.
-¡No sé en verdad, cómo se lo diremos a Cristal!
-Ya buscaremos la forma para decírselo.- contestó Sofía.
Fin del capítulo XXVII
Lun May 05, 2008 3:06 am
Brisa Marina
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Capitulo XXVIII
Cuando Amparo y Sofía regresaron de la casa de Clara, las estaba esperando muy ansiosa, también tenía la esperanza que si William se encontraba allí querría volver conmigo; cuando me contaron lo que había sucedido allí, mis ilusiones de volver a tener a mi querido esposo conmigo nuevamente, se esfumaron al instante.
-¡No llores Cristal, ya buscaremos la manera de que regrese contigo!- trataba de calmar mi llanto Sofía.
-¡No me engañen, él no va a volver más, no sé que va a hacer de mi vida ahora si él, me quiero morir!
-¡Es que no te estamos engañando, tiene que haber una forma!, ¿no Amparo?
-Sí la hay.- respondió muy segura.
-¿La hay, hay una forma de que vuelva conmigo?- pregunté.
-Sí niña, pero necesitaremos ciertos elementos.
-¿Cuáles Amparo?- preguntó Sofía.
-Bueno pues necesitamos: miel, pétalos de rosa roja, una vela de color rosa, una fotografía de William, otra de Clara; ambos deben estar por separado en las fotos y una fotografía tuya con él.
-¿Para qué necesita todo eso?- preguntó asombrada Sofía.
-Para quitarle el hechizo que le ha hecho tu hermana, para que William despierte de ese letargo y vuelva con Cristal.
-Mire Amparo, miel tengo, las fotografías que me dijo también, los pétalos los podríamos sacar de los rosales que hay en el parque, pero la vela que dijo no la tengo.
-¡Qué pena, porque esta noche es especial, está la luna llena, la luna de los enamorados!
-¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Sofía apenada.
-No sé hija, no sé.- contestó Amparo.
-¡Ya sé lo que voy a hacer!- dije
-¿Qué?- preguntaron ambas.
-Le pediré a Joaquín que vaya al pueblo a comprar la vela que necesitamos, hay un negocio allí que no cierra en toda la noche.
-¡Bárbaro!- dijo Sofía.
-Muy buena idea Cristal.- dijo Amparo.
Salí a la puerta de entrada y llamé a Joaquín.
-¿Joaquín?
-¿Sí señora Cristal, qué necesita?
-Joaquín, ¿podría hacerme un favor?
-Encantado señora, estoy a sus órdenes.
-¡Gracias Joaquín!, mire necesito que vaya al negocio del centro del pueblo, que vende velas y quisiera que me compre una vela de color rosa.
-Voy para allá, ahora vuelvo.
-¡Gracias Joaquín!
-De nada señora Cristal.
Joaquín se fue en su auto al pueblo a comprar la vela que necesitábamos, mientras tanto nosotras fuimos al parque a buscar los pétalos de rosa roja, juntamos un montón, después nos quedamos preparando todos los “ingredientes” hasta que llegara Joaquín del pueblo. Cuando éste regresó me dijo:
-Señora Cristal, aquí tiene lo que me pidió.
-¡Gracias Joaquín, es muy amable!
-No se olvide que estoy para servirla, cualquier cosa que necesite, estoy en el auto custodiándola.
-¡Gracias Joaquín, que duerma bien!
-Gracias señora y que tenga muy buenas noches, hasta mañana.
-Hasta mañana Joaquín.
Cuando entré le entregué la vela a Amparo, ella me dijo:
-Bueno Cristal, espero que resulte, nunca antes lo he hecho, pero vi que una amiga mía lo hizo y resultó.
-¿Cómo que nunca hizo esto?
-No Cristal, en serio te lo digo.
-¿Resultará Amparo?
-Espero que Dios y la Virgen de la Macarena nos guíe y nos proteja, haremos lo mejor para que esa arpía no se salga con la suya; Dios sabe que lo que hizo ella está muy mal y Él seguramente estará muy enojado con Clara, porque no se le hacen maldades al prójimo.
-Está bien Amparo.
-Bueno niñas, lo mejor será que lo hagamos en el parque, porque la luna está llena esta noche y la luna llena es la luna de los enamorados.
-Está bien Amparo, vamos al parque, ¿nos acompañas Sofía?
-¡Por supuesto!
Nos dirigimos hacia allí con todos los “ingredientes”, Amparo nos pidió que formáramos con nuestros cuerpos de pie un círculo en el pasto, dentro del circulo formado por nuestros cuerpos, colocó sobre un pequeño pañuelo de color blanco, que ella llevaba consigo, las fotografías, el vaso con miel y esparció todos los pétalos de rosa que habíamos juntado, luego encendió la vela rosa y tomando la fotografía de William dijo:
-William, despierta de este letargo en el que te ha sumido Clara, William escucha mi voz y vuelve a tu hogar, que tu esposa, que en verdad te ama y te está esperando.
Repitió esta frase diez veces, después dejó la foto de William al lado de la que estábamos los dos juntos y tomando la foto de Clara dijo:
-Clara, te ordeno que dejes a este hombre en paz, él no te ama, ama a su esposa Cristal, déjalo ir, déjalo Clara, Clara escucha mi voz y deja que William vuelva con su esposa, déjalo, déjalo, déjalo Clara.
Amparo repitió esta frase diez veces como la anterior y separó lo más lejos posible la foto de Clara de la que estábamos nosotros, después me pidió que tomara el vaso con miel entre mis manos y le pidió a Sofía que tomara unos pétalos de rosa entre las suyas y dijo tomando la fotografía en la que estábamos William y yo juntos:
-Con la miel que sostiene Cristal, símbolo del amor eterno, te pido luna de los enamorados que hagas que vuelva el amor de William hacia Cristal.
Después de decir esto diez veces, colocó sobre la boca del vaso con miel nuestra fotografía diciendo:
-Con los pétalos de rosa roja que sostiene Sofía entre sus manos, símbolo de la pasión, del amor entre dos seres que se aman para siempre, te pido querida luna de los enamorados que regrese la pasión y el amor eterno al matrimonio de Cristal y William.
Volvió a repetir esta frase otras diez veces, para luego colocar los pétalos de rosa dentro del vaso con miel que tenía la foto de nosotros, después tomó un manojo de pétalos de rosa y los arrojó sobre mi cabeza diciendo:
-Que el amor que existe entre William y Cristal nunca más sea destruido.
Miró al cielo y volvió a decir:
-Luna de los enamorados, te ruego que William, el amor de Cristal regrese a este hogar, luna de los enamorados, escucha mi voz.
Después de decir esto nos pidió que repitiéramos la frase que había dicho, diez veces. Cuando ya lo habíamos hecho, Amparo tomó el vaso que contenía la miel con los pétalos de rosa y lo envolvió con su pañuelo quitando primero la fotografía, me entregó nuevamente las fotos y me dijo:
-Ya está Cristal, ahora sólo resta esperar, ya todo se ha hecho.
-¿Resultará Amparo?
-Eso espero con el alma hija mía.
Después con el atado que había hecho con la miel y los pétalos de rosa, se dirigió hacia el cesto de la basura y los arrojó.
-Ahí quedó el hechizo que le ha hecho Clara, cierra la bolsa de la basura y sácala afuera.
Hice lo que me pidió Amparo y cuando regresé las encontré conversando en la cocina.
-¿Preparo café?- pregunté.
-Deja Cristal, yo lo preparo.- dijo Sofía.
-Está bien, gracias.
-De nada, ¿Amparo usted toma café?
-No, gracias.
-Bueno.
Mientras Sofía preparaba el café le pregunté a Amparo:
-¿Está cansada Amparo?
-Un poco niña, un poco.
-¿Quiere recostarse un rato?
-¡No, gracias niña!, me quedaré a esperar a ver qué sucede.
-Amparo ¿usted qué intuye?- preguntó Sofía.
-Yo creo que va a salir todo bien.
Mientras tanto en la casa de Clara...
Clara y William estaban durmiendo en el dormitorio, en un momento dado William se despertó dando un grito espeluznante.
-¡William amor!, ¿has tenido una pesadilla?- peguntó Clara.
William encendió la luz del velador y vio con horror que se encontraba acostado al lado de Clara.
-¡Clara!, ¿dónde estoy, qué haces tú aquí a mi lado?
-¡Amor, estás en casa!
-¡Esta no es mi casa!- gritó enfurecido.
-¡William cariño, estás aquí conmigo, con el amor de tu vida!
William se levantó como un rayo y preguntó:
-Dime Clara, ¿qué ha sucedido, cómo he llegado aquí?
-¡William, hace dos días que estás viviendo conmigo!
-¿Qué es lo que me estás diciendo y Cristal dónde está?- estaba sorprendido.
-¡Qué importa ella, amor!
-¿Cómo qué importa, dónde está mi mujer Clara?- gritó aun más.
Clara se estaba dando cuenta de que su hechizo de amor ya no surtía efecto en William, trataba por todos los medios de convencerlo de que su hogar ahora era ese, pero no podía, William se estaba poniendo cada vez más agresivo con ella.
-¡Dime dónde está mi mujer o te mato Clara, te juro que te mato!- dijo tomándola del cuello queriéndola ahorcar.
-Esta bien, está bien te lo diré, tú mujer está en tu casa, vete si quieres, si ya no te importo más.
-¡Clara estás desquiciada, yo nunca te amé ni nunca te voy a amar!
-¡William no te vayas, te amo!- gritó desesperada.
-¡Cállate!
William comenzó a empacar todas sus cosas y cuando ya estaba por irse, Clara se arrodilló ante él implorándole:
-¡William no me abandones, te amo William, no te vayas por favor!- dijo llorando.
William la empujó con todas sus fuerzas, Clara cayó al piso, William abrió la puerta y se fue de ese lugar dejando a Clara más sola que nunca.
Mientras tanto en mi casa...
Amparo, Sofía y yo seguíamos esperando el milagro, el milagro de que William regresara a casa.
Ya estaba amaneciendo cuando escuché el sonido de mi celular, atendí inmediatamente.
-¿Hola, quién habla?- pregunté.
-Había una vez una princesa que había perdido a su esposo en una de las tantas batallas que él había peleado; cuando su padre el rey quiso casarla con otro caballero, ella le suplicó que no lo hiciera, que ella seguía esperando a su esposo que no estaba muerto...
-¿Quién es, quién habla?- pregunté asombrada ante semejante relato.
-Cuando el rey estaba por desposar a la princesa con algún caballero de las comarcas vecinas, éstos deberían pasar por diversas pruebas, para llegar a desposar a la princesa que lloraba por la pérdida de su marido...
-¡Oiga, si está bromeando, le corto!- no podía creer lo que estaba escuchando.
-Cuando todos los caballeros habían pasado ya todas las pruebas perdiendo, se acercó al rey un pordiosero y le pidió competir para desposar a la princesa y el pordiosero con el consentimiento del rey las aprobó a todas, entonces el rey...
-Le dijo que la princesa sería su esposa de ahora en más...
-Y ese pordiosero resultó que era...
-Su esposo, al que todos creían muerto, su amado Ulises...
-Mi querida Penélope, tu Ulises ha regresado.
-¿Cómo?- pregunté asombrada.
-¡Cristal, soy William, he regresado amor!
-¡William!- grité.
-¿Podrías abrirme la puerta?
-¡OH por Dios, dime que es en serio!
-¡Abre la puerta y verás si es en serio!
Corrí con el celular en la mano, detrás de mí corrían Amparo y Sofía sin entender nada, cuando llegué a la puerta, la abrí y ahí estaba él.
-¡William!- lloraba mientras lo abrazaba.
-¡Cristal, mi amor, mi vida, he regresado!- dijo llorando.
Nos fundimos en un eterno beso, no quería dejar de abrazar al marido que había recobrado, agradecí tanto a Dios, a la Virgen de la Macarena y hasta a la luna de los enamorados en aquel momento, llorábamos de emoción.
Cuando pudimos reponernos de aquel maravilloso reencuentro, entramos a la casa, le presenté a William a Sofía, la hermana de Clara, después él saludó a Amparo.
-¡Ay William, cómo te ha extrañado esta mujer!- dijo Amparo.
-¡Yo no sé lo que ha sucedido, estaba como en otra dimensión, cuando desperté me encontré que estaba al lado de Clara, me aterroricé y casi salí corriendo porque no entendía nada de lo que estaba sucediendo!
Me senté a su lado y mientras acariciaba su cabellera, comencé a contarle todo lo que habíamos pasado, William se encontraba asombrado, no se acordaba de nada.
Cuando ya Amparo se había retirado de casa y Sofía se había ido a dormir, William se sentó a mi lado y me preguntó:
-Cariño, ¿podrás perdonarme todo el daño que te causé?
-William, ¿cómo no perdonarte? si no eras tú el que me trataba mal, el que me había pedido el divorcio, el que me decía cosas horribles, te perdono y te amo, siempre te amaré.
-¡Cristal, eres la mujer más maravillosa que puede existir sobre la Tierra!
-¡Te amo William!
-¡Yo te amo más amor!
Y me besó, me besó apasionadamente.
Fin del capítulo XXVIII
Lun May 05, 2008 3:15 am
Brisa Marina
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Capitulo XXIX
Un año después...
Ya había comenzado el 2005, este año nos encontró cada vez más unidos; tal vez la situación en la que nos había puesto Clara había servido para volver a estar de nuevo bien, en paz y armonía, los lazos de amor que existían entre William y yo se iban afianzando aun más con el paso del tiempo. Nuevamente habíamos recuperado nuestra vida, aquella en la que sólo se dejaba paso para el amor, la amistad y el bien. Habíamos vuelto a recuperar de nuevo la felicidad que antes teníamos y la que nunca debíamos haber perdido. La Virgen de la Macarena que me había regalado Amparo y que tanta protección me había brindado, seguía siempre conmigo, pendiendo de mi cuello, nunca me la quitaba, confiaba mucho en ella.
A Amparo no la vi más, pareciera que se la hubiera tragado la tierra. William y yo habíamos formado una nueva vida, tal vez Amparo tenía razón, cuando una vez hace mucho tiempo me dijo que el destino se podía torcer. Después de aquel fatídico tiempo en el que Clara se había adueñado de la mente de William y después de haber estado a mi lado acompañándome todo el tiempo, no vi más a Sofía, sólo durante este año nos habremos realizado unas cuantas llamadas telefónicas y nada más.
Durante este último tiempo, hemos conocido nuevos amigos, algunos de ellos eran grandes empresarios hoteleros como William; salíamos con ellos a cenar, a bailar, nos reuníamos en casa o en sus casas.
William, una vez vino de su trabajo y me encontró leyendo una revista en el living.
-¡Hola amor!
-¡Qué tal cariño!, ¿cómo te ha ido hoy?
-¡Genial, muy bien!
-Me alegro mucho por ti.
-¡Ah Cristal!, antes que me olvide, estamos invitados a cenar el sábado 26.
-¿Este sábado 26 de Marzo?
-Sí amor.
-¿Y quién nos invitó?
-Uno de los empresarios hoteleros más importante de Villa Giardino, el Sr. Grimaldi.
-¿Y desde cuándo lo sabes?
-Desde hace dos días, lo que sucede es que me olvidé de comentártelo.
-¡Ah te olvidaste, pero William hoy es jueves y recién me lo cuentas!
-Sí, ¿qué problema hay?
-El problema es que tengo poco tiempo para elegir el vestuario, tengo que ir también al salón de belleza...
-Sé que eres perfecta, eres hermosa amor, no te preocupes, que esa noche estarás espléndida- interrumpió.
El sábado, al llegar la noche nos alistamos para ir a la cena. William estaba muy elegantemente vestido, activamos la alarma, cerramos bien la puerta con llave y como nos habían pasado a buscar el matrimonio Grimaldi con su propio auto, dejamos los nuestros en el garaje.
Nos encaminamos hacia Carlos Paz, detrás de nosotros iba custodiándonos Joaquín con su auto, Álvaro se había quedado en la puerta de casa. Cuando llegamos al restaurante, el matrimonio Grimaldi ya tenía reservada una mesa, era un muy lindo lugar el que habían elegido, muy bien decorado; el señor Grimaldi conversaba mucho con William, se lo notaba una persona muy culta y respetuosa, la señora Grimaldi es una mujer muy distinguida, comenzó a contarme de su vida, charlamos muy animadamente toda la noche.
-Cristal cuéntame de tu vida, ¿te encuentras habituada ya en esta provincia?
-¡OH sí, esta provincia es hermosa, todo lo que la compone es hermoso señora Grimaldi!- contesté.
-Cristal, llámame por mi nombre, me llamo simplemente Adriana.
-Bueno, como usted guste Adriana.
-¿Qué te parece si me tuteas?, así no siento que ya ha pasado demasiado el tiempo en mi vida.
-¡La verdad es que a todos se nos ha pasado el tiempo Adriana, es la ley de la vida!- contesté.
-¡Qué dulce e inteligente eres Cristal!
-¡Gracias Adriana, tú también eres muy dulce en tu expresión, en la forma de ver la vida!
-Es que los años no vienen solos, junto a ellos viene la experiencia que si nos tropezamos una vez, la próxima tendremos más cuidado.
-Es verdad lo que dices, ojalá yo hubiera sabido eso.
-¿Por qué lo dices?- preguntó asombrada.
-Por tantos momentos que he pasado desde que llegamos aquí, a esta provincia.
-¿Qué te ha sucedido aquí?, mira en mí, tienes una amiga.
-Lo sé Adriana.
-¡Entonces desahógate querida!
Comencé a contarle a Adriana todo lo que nos había hecho Clara, todos los males que hemos pasado por su culpa, las pesadillas en las que ella nos había hundido, ella estaba creída que siempre iba a estar triunfante, pero se equivocaba, nunca nos va a poder derrotar.
-¡Es increíble lo que me has contado Cristal!
-¡Viéndolo desde otra perspectiva sí, realmente es increíble!- contesté.
-¿Y ahora la has vuelto a ver?
-No, gracias a Dios no la he visto más.
-Espero que nunca más te moleste, eres una persona muy especial Cristal, eres muy fuerte.
-Sí, pero muchas veces he querido bajar los brazos.- contesté.
-¡Nunca deberás hacerlo y menos con ella!
-¡Gracias Adriana por escucharme, la verdad es que necesitaba desahogarme!
-Cuando tú quieras ve a casa a visitarme y si necesitas algo algún día, no dudes en llamarme.
-¡Gracias Adriana!
-¡De nada querida Cristal!
La verdad fue una grandiosa velada la que habíamos pasado, había conocido una nueva amiga, alguien en quien nuevamente confiar.
Antes de retirarnos a nuestros hogares, William me pidió que me adelantara porque me encontraba exhausta, pidiéndole a Joaquín que me lleve a casa, que él primero iría a tomar un café a la casa de los Grimaldi.
-No tardarás mucho amor, ¿no?- pregunté.
-¡No cariño, sólo tomaré un café con ellos y después iré a casa!
-Está bien, adiós señor Grimaldi.
-Adiós querida Cristal.
-Adiós Adriana.
-¡Adiós Cristal, espero verte muy pronto en casa, deseo que tengas un buen descanso!
-Bueno, ¿vamos Joaquín?
-Vamos señora.
Fin del Capitulo XXIX
Mar May 06, 2008 1:53 am
Brisa Marina
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Capítulo XXX
Al llegar notamos que el auto de Álvaro estaba estacionado frente a mi casa.
-¡Gracias Joaquín por traerme de regreso!- dije descendiendo del auto.
-De nada señora, estoy siempre a su servicio, ¡mire, ahí está el auto de Álvaro!
-Tienes razón, pero a él no lo veo.
-No, yo tampoco, ¿quiere que baje a acompañarla?
-No, gracias Joaquín, seguramente Álvaro se habrá quedado dormido.
-Está bien señora como guste, voy hacia donde se encuentra el señor William.
-Vaya tranquilo Joaquín.
-Bueno señora, que pase muy buenas noches.
-Buenas noches Joaquín, hasta mañana si Dios quiere.
-Hasta mañana señora Cristal.
Descendí del auto y me encaminé hacia el auto de Álvaro; lo vi recostado, pensé que se había quedado dormido, no quise molestarlo, así que abrí la puerta de entrada, intenté desactivar la alarma, pero noté que ésta no funcionaba, eso no me intranquilizó puesto que casi siempre a esta clase de aparatos es común que le suceda algo. Al entrar encendí todas las luces, nunca me había gustado la oscuridad, le tenía fobia, parecía que al estar toda la casa iluminada no me sentía sola; subí las escaleras y me dirigí hacia el cuarto para cambiarme de ropa, estaba realmente agotada, necesitaba darme una ducha relajadora, me puse un short floreado y una remera celeste y fui al baño a preparar todo para ducharme; antes encendí el equipo musical, aunque parezca mentira la música acompaña a la soledad. Cuando estaba en el baño muy distraída viendo lo que necesitaba, de pronto escuché unos pasos que venían subiendo la escalera.
-¿William, William eres tú?
Nadie me contestaba, seguí escuchando aquellos pasos que se iban acercando al baño.
-¡William no bromees, sabes que no me gustan esas bromas de muy mal gusto, amor!
Continué preparando mis cosas suponiendo que era William el que ya estaba cerca de mí, de pronto me estremecí, me di vuelta y allí estaba en la puerta del baño.
-¡Hola Cristal!, ¿no te alegra verme?
-¡Clara!, ¿qué haces aquí?
-Vine a visitarte, ¿no puedo?, ¡ah, cierto! tú eras la que me había echado de tu casa, pero ¿igualmente no estás contenta de volver a verme?- dijo irónicamente.
Clara tenía el rostro desencajado, la ira le brotaba por los poros, llevaba sostenida en su mano derecha una enorme cuchilla.
-¡Clara!, ¿cómo has hecho para entrar?
-Tu muy amable custodio me dejó pasar, a propósito ¿así que ahora tienes custodia?
-Siempre la he tenido Clara, lo sabes.
-¿Tienes miedo de algo o alguien, Cristal?
-¡En este momento te tengo miedo a ti!- dije aterrada.
-Pero, ¿por qué?
-Pues no entiendo la situación, que tú entres a mi casa a esta hora de la noche y que estés apuntándome con una cuchilla.
-¡Ay pobre Cristal, tiene miedo de que le haga daño, ella que es tan especial!- dijo con un tono irónico que sonaba a burla.
La situación en sí me causaba pánico, quería escapar pero no podía, mis piernas no respondían, estaba paralizada, mi corazón palpitaba, tenía mucho temor de lo que me podía llegar a hacer Clara.
-¿Sabes una cosa Cristal?, en un tiempo muy lejano te había comenzado a tener cierta estima, pero me di cuenta que eres igual que las otras, quieres robarme el amor de mi vida y eso no me gusta para nada, te odio sabes, te odio con el alma.
Clara en verdad estaba totalmente desquiciada, deliraba, veía la situación como propia, en realidad era al revés ella siempre me ha querido robar el amor de mi vida.
-¿Cómo las otras dices?- ella no dejaba de apuntarme.
-Sí las otras arrastradas que tuve que matar, no me dejaron otra opción, me querían robar mi marido y ahora tú te sumas a ellas.
-¡Clara razona por favor, te está buscando la policía, estás delirando, yo no te robé nada, William es mi esposo, me ama a mí!
Mis palabras la enfadaron peor, empezó a insultarme a los gritos, estaba totalmente enceguecida, fuera de sí.
-Ya sé que me busca la policía, por eso vengo a buscar lo que me pertenece para escapar con él.- se iba acercando a mí.
-¡Clara, William no te ama!
-¡Sí me ama!
-¡No Clara, por favor deja ya esa cuchilla!
Trataba de tranquilizarla, quería que recapacitara.
-¡No, tú debes morir, como tu amiga Sofía!
-¡No Clara!
-¿Sabes algo?, ella me descubrió y yo no tuve otro remedio que matarla como lo voy a hacer contigo, ¡¡¡perra ladrona de maridos!!!
Cuando dijo esto levantó el brazo que sostenía la cuchilla y al bajarlo instintivamente me corrí; traté de quitarle el arma, forcejeamos, ya tenía la cuchilla cerca de mi cuello, su esquizofrenia la hacía más fuerte que yo, no podía luchar a su altura, una fuerza sobrenatural salía de ella, en cierto momento pude zafar, salí corriendo del baño, ella me seguía, me dirigí al cuarto, buscaba el revolver que había comprado William, al fin lo encontré, me di vuelta y le apunté.
-¡Quieta Clara, no te muevas o te disparo!- ordené gritando.
Clara sonreía, se iba acercando cada vez más a mí.
-¡Clara, das un paso más y disparo, no estoy bromeando!
-¡Mira lo que tengo aquí!- dijo con una risa socarrona.
Abrió su mano y me mostró las balas, ella había descargado el revolver.
Fin del capítulo XXX
Mar May 06, 2008 1:59 am
ambar_ina
Registrado: 22 Abr 2008
Mensajes: 885
Brisiii... estás tentando a empezar a morderme las uñaaaas... y conste que aborrezco esa maníaaa...