Esto lo contó la Sra. Adlin Santana, acá lo transmito.
Tenía yo como unos 17 años, dormía sola en mi habitación y a veces mi perro, para ese entonces un cooker llamado "Juanito" me acompañaba y cuando estaba muy, muy dormida él aprovechaba para acostarse a los pies de mi cama y si me daba cuenta siempre lo bajaba porque no me gustaba que se subiera a mi cama. Un día me despierto al oír muy cerca de mi a un ruido parecido al que hace un perro cuando tiene sed, casi enfrente de mi cara, pero como siento que el perro está a mis pies y ya sabía que no era él me dio mucho miedo abrir los ojos, hasta que lo hice y entonces vi a un hombre obeso delante de mi. Con los brazos cruzados mirándome fijamente. Tenía la impresión de que estaba viendo a un BUDA. En ese instante el perro también lo mira y sale disparado pegando gritos aterrorizado, y más atrás salí yo gritando también y los dos caímos encima de la cama de mis padres. Da risa, pero fue algo real. Cuando mi papá fue a revisar mi cuarto no había nada. Y una pesadilla no fue, lo vi y lo viví.
Esta historia me sucedió a mí y a mi ex esposo cuando nos mudamos a una casa rentada.
Sucedió en el año 1990, vivíamos con mi ex marido en una casa que hacia poco habíamos rentado.
La vida allí era imposible, por las noches y por los días sucedían cosas increíbles, de noche se escuchaba pasos en la habitación de al lado que estaba deshabitada, eran pasos que se arrastraban por el piso como si un anciano o anciana estuviera caminando allí, también se escuchaba ruidos de sillas moverse, arrastrarse, en la cabecera de mi cama se escuchaba golpes que nunca podía darlos nadie porque esa pared daba solo a un lote, la radio se encendía sola y se apagaba sola, voces raras salían de ella, pero lo que más impresión dio fue cuando una noche mi ex esposo me grito que lo dejara en paz, yo no entendía nada puesto que estaba acostada ya porque era muy tarde y el se estaba afeitando en el baño. Cuando me contó lo que pasó no podía creerlo, me dijo que alguien lo tomó del pulover y lo tironeo hacia atrás y como se estaba afeitando casi se corta con la prestobarba. El pensó que era yo pero no, yo no era porque estaba acostada mirando la televisión.
Créase o no, así fue y es real.


