Registrado: 03 Abr 2007
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Ubicación: México
Ph_neutro escribió:
Muuuy chulos si señor.
Enhorabuena
El de la fantasma pone los pelillos como escarpias!!!!
Gracias. Aquí hay otros:
Yo soy el que todo lo ve, el que todo lo sabe, el que todo lo dice.
Yo vi a Dios hacer el mundo y hacer al hombre. Y después ví al hombre hacer su primera fogata, su primera ciudad, su primera guerra.
He conocido a los profetas. He visto nacer y morir a reyes, campesinos, martires y traidores.
Todo lo que ha ocurrido en la realidad y en los sueños de los hombres, lo he visto y lo he contado.
Yo soy el personaje sin nombre que aparece en todos los libros. El que empieza diciendo: Había una vez...
La conspiración para terminar con la ola de violencia ha sido descubierta. Después de un juicio sumarísimo, me espera la guillotina. El populacho enardecido, grita y apedrea la carreta en que atado de manos soy conducido al cadalso. El rugido que percibo es semejante al de un gran bosque sacudido por la tempesta, como si se hermanaran las furias del cielo y de la tierra. Me vendan los ojos y el verdugo me hace arrodillar. Apenas, entre el batir de los tambores, puedo oir el ruido seco y silbante de la cuchilla que cae sobre mi cuello. Mi cabeza rueda debajo de la cama. Mi esposa enciende la lámpara en la mesita de noche, y sin poder dominarse, grita, grita, presa de terror infinito. Mi sueño ha terminado.
Luego pondré más.
Lun Mar 03, 2008 6:09 pm
mj
Registrado: 26 Ene 2008
Mensajes: 1599
Tengo que deciros que las historias que contais , me encantan.
Yo habia empezado con una mia ( por propia experiencia) y cuando la tenia casi acabada he empezado a buscar fotos para acompañar el texto , y en eso se me ha esfumado todo .
Me ha dado una rabia increible , porque no creo que me vuelva a salir igual
Las historias de miedo son mis preferidas y mañana creo que empezaré de nuevo a narrarla , pero no prometo nada ¡ estoy bastante liada !
HOY PENSÉ ,QUE IBA A SER EL ÚLITMO DIA DE MI VIDA .... continuará jajaja.
BUENAS NOCHES FORERS
Vie Mar 07, 2008 3:04 am
Marquitos
Registrado: 17 Mar 2008
Mensajes: 16
Mi historia de terror
ahí va mi historia, es algo breve pero no se asusten tanto: "...Nadie sabía que habrían de ponerle a la tostada recién sacada del horno... entonces, yo sugerí : ponganle mantequilla de maní " FIN . BESOTES
No me digan que no está bueno jajaja!!! es muy profundo y tiene mucha intriga, NADIE SABÏA QUÉ PONERLE A LA TOSTADA , soy un artista en la literatura de terror y suspenso!!
Mie Mar 19, 2008 9:03 pm
Hanasaki
Registrado: 22 Mar 2008
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Ubicación: escondida en tu armario
Weno aki dejo yo una.... no es gran cosa pero weno xD menos es nada
Billy decía que un perrito negro lo seguía a todas partes. El era el unico que lo veía y por eso la gente pensaba que estaba loco. Para librarse del perro, Billy estaba siempre gritandole y tirandole piedras, pero el animal volvía una y otra vez.
La primera vez que Billy vio al perro fue el día que disparó a Silas burton. Aunke Billy era entonces joven, su familia y la de los Burton llevaba años enemistadas.
Cuando billy vio a Silas cabalgando hacia él, cogió su arma y Burton hizo lo propio. Pero billy disparó primero e hirio a Burton, tirandole del caballo, que huyo al galope.
El arma cayo dondde el herido no podia alcanzarla. Burton quedó allí, tirado en el suelo, suplicandole a Billy que no lo matara, pero este acabo con él.
Alli estaba el perrito negro de Burton que comenzo a lamerle la cara, ladrando y gruñendo a Billy.
Tan furioso estaba éste que mató tambien al perro.
En akel tiempo la ley no se aplicaba con demasiado rigor, por lo ke Billy no fue arrestado- pero oyo al perro de Burton junto a su cabaña durante toda la noche, arañando la puerta y ladrando para que lo dejara entrar.
"Son solo imaginaciones mias" se dijo Billy.
"Le dispare. Ese perro está muerto"
A la mañana siguiente Billy vio al perro. Estaba esperandole fuera. De ahí en adelante no hubo un soolo día en que no lo viera, ni una sola noxe en que no lo oyera arañar la puerta y ladrar pidiendo paso.
Todos los dias Billy encontraba pelos negros de perro en el sofá, en el suelo, en su cama e incluso en su comida.
Y la casa y el patio apestaban a perro. Al menos eso era lo que él decía.
Si alguien decía que no había ningun perro, él replicaba:
- quizá tú no lo ves, pero yo si. Y no stoi mas loco que tú.
Todo siguió igual durante muchos años. Una mañana a mediados de invierno los vecinos no vieron salir humo por la chimenea de Billy. Cuando se acercaron a ver qué pasaba, Billy había desaparecido.
Un día después, encontraron su cuerpo en la nieve, en un campo detrás de la cabaña.
Billy tenia muchos enemigos y en principio parecía ke alguien lo había matado.
Pero no había ninguna marca en su cuerpo ni tampoco se veía huella alguna, excepto las de Billy.
El medico dijo que, provablemente, habia muerto de viejo; pero había algo muy raro en todo akello. Cuando los vecinos encontraron a Billy, habia pelos negros de perro en su ropa; tenía incluso algunos en la cara, y olía como si un perro le hubiera pasado por encima.
Y sin embargo, nadie había visto ningun perro merodeando por los alrededores.
Sab Mar 22, 2008 2:10 am
antuane12540
Registrado: 02 Jul 2008
Mensajes: 1
Hola. Antes que nada, me gustaría felicitar al dueño de la pagina…..me encantan estos tipos de paginas eh historias de terror. …..
A mí nunca antes me habían ocurrido cosas de este tipo, ni nunca en mi vida había visto un espíritu o fantasma como muchos suelen decir.
Desde muy chica me encantaban estos tipos de historias, mi mama solía contarnos muchas historias que pasaban en su pueblo y mis hermanos y amigos nos sentábamos a escuchar con emoción hasta que cuando teníamos que ir a dormir y mis amigos a su casa nos daba miedo.
Las historias que mi madre nos contaba, eran realmente ciertas, ….cosas que le pasaron a ella y a gente conocida del pueblo. Hasta había una casa que decían que cuando era de noche ardía en llamas, pero bueno esa ya es otra historia, que ya un día de estos se los contar.
En mi casa nunca pasaron cosas o almenas yo nunca vi nada raro, …..el que siempre veía cosas era mi hermano el mayor, a él siempre lo han molestado, y a mi padre también.
Cuando ellos venían al día siguiente y contaban que es lo que le había pasado, se me ponía los pelos de puntas y decía por dentro (Dios mío que yo nunca vea nada), a pesar de que me encanten estos tipos de historia no quiere decir que me encantaría ver uno, no jamás. Admito sí que las historias y las películas de terror son mi delirio, pero jamás creí y pensé que un día me podría pasar eso. En mi casa si suelen pasar cosas extrañas pero nunca tuve miedo, no sé porque pero no.
Antes mi hermano el mayor vivía con nosotros, tenía la habitación más grande de la casa, y en esa habitación él veía siempre cosas y no lo dejaban dormir, por otro lado a mi padre siempre lo han molestado también, hasta llegar a estreno de alzarlo de los pies cuando estaba durmiendo.
Cuando ellos contaban eso me daba un miedo como creo que a todos les daría, pero luego me olvidaba y seguía mi vida normal,
Pero la semana pasada me pasaron cosas muy extrañas que no se lo deseo a nadie, fue totalmente horrible.
Antes que nada cuando mi hermano se fue de mi casa, como era la habitación más grande de la casa, yo le dije a mis padres para pasarme a esa habitación, sabiendo lo que mi hermano había pasado en ella, pero la verdad no me importo, como les dije antes ellos contaban esas cosas, en el momento me daba miedo pero luego me olvidaba y se me pasaba, la cosa que me mude a la habitación.
ya tengo más de un año durmiendo ahí y nunca me paso nada raro, pero eso fue hasta la semana pasada.
Estaba yo en la habitación durmiendo, ya todos dormíamos, porque eran las 3 de la mañana, nunca suelo despertarme en la madrugada pero esta vez sí, paso así de la nada que te despiertas como si alguien te pasara la voz y ya, de un momento a otro me desperté así sin más, eran las 3 de la mañana como siempre suele suceder estas cosas. Y cuando abro los ojos todo estaba oscuro pero uno siempre se acostumbra en la oscuridad y puede ver todo a su alrededor, y cuando abrí mis ojos, lo primero que vi es un hombre parado a un metro de distancia mi cama mirándome,….cuando lo vi, al instante cerré los ojos y no los abrí mas y me tape con la manta hasta la cabeza, todo estaba oscuro, lo único que hice es agarrar el mando de la TV que la tenia al lado y prenderla, cuando me destape ya no había nada, …..
En el instante que vi y cerré los ojos más rápido que un parpadeo pude distinguir como era y como iba vestido el espíritu, mi visión fue más rápida que un parpadeo. El tipo era alto que casi llegaba al techo, estaba apoyado a la pared con la mano en la quijada como esperando a que yo abra los ojos, y estaba vestido con un traje marrón.
La cosa es que me asuste pero no tanto, así que prendí la tv abrí nuevamente mis ojos y ya no estaba, en ese momento dije, no seguro me ha parecido, y con la tv prendida me volví a dormir.
A los tres días, era un sanado, no trabajaba y estaba descansando en mi cama y eran como las 4 de la tarde y estaba viendo tv me quede dormida,….(yo siempre suelo tener mi cama pegada a la pared por el calor, me pego a ella y siento la pared fría y me pasa),……….y me quedo dormida de costado mirando la pared, en eso de la nada me despierto así medio dormida y siento que a mi espalda había alguien, estiro mi brazo hacia atrás como queriendo sentir o tocar algo, y siento un bulto como un cuerpo tras mío, y al momento en que lo toco me cogen de la mano y me jalan hasta sacarme fuera de la cama, para ese entonces no podía ni gritar ni nada estaba petrificada, el corazón lo tenía en la boca y cuando me han sacado mi cama a jalones es cuando eh podido respirar y gritar a la vez y eh salido corriendo de mi habitación a contárselo a mi madre, gracias a dios que era de tarde y que mi madre y mi padre estaba en casa, que si estaba sola estoy segura que me daba un infarto y salía corriendo de la casa.
La verdad que esta experiencia no se la deseo a nadie es muy feo y aterrorizante.
Pero a pesar de todo eso, no pienso salirme de esa habitación, me da miedo todo pero no puede ganarme un espíritu hasta llegar a sacarme de mi habitación, cosa que tampoco por eso deje de gustarme las historias de terror y las pelis, creo que naci gustándome estos tipos de cosas y seguiré así hasta que me muera.
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia……..y espero que cuenten mas historias así, siempre estoy pendiente de nuevas historias.
Mie Jul 02, 2008 7:51 pm
Marisur
Registrado: 08 Jun 2008
Mensajes: 1225
Ubicación: Montevideo Uruguay
No es mía la historia, pero vale igual. A ver que os parece (un poco largo, aviso)
El almohadón de plumas
Horacio Quiroga (uruguayo)
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
—¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
—Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...
—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados dél hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay?—murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin duda su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.