Bueno, el Final Dream, es una historia echa por el mua.
Solo tengo escrito el prólogo y los dos primeros capitulos, los subo y me deciis ke os parece.
Chaoo ^^
Final Dream
Prólogo
Da miedo pensar en que todas las cosas de este mundo no se crearon de la noche a la mañana, hubo un momento en el que partieron desde cero… Las plantas, los animales, los planetas, el universo…
Realmente, ¿Pudo en algún momento dominar la nada? Siempre tuvo que haber alguna cosa para que esa nada evolucionara en algo…
Esa nada… Llamada Vhega… La energía independiente de todo. Vhega se vale por si misma para existir y nada es capaz de destruirla.
Podríamos estar hablando de un Dios… Pero Vhega ya tenía el suyo propio.
En otra dimensión lejana a la de este mundo, existía un único lugar llamado “El mundo de los elegidos” Un lugar donde solo podían habitar los seres más poderosos de todas las dimensiones, con el único objetivo de proteger lo más valorado para todas las dimensiones…
Conservar la raíz de donde todo comenzó.
Vhega, el primer subordinado del Dios de ese mundo, ha encontrado una dimensión vacía, y ha pedido permiso para dar vida a esas tierras. Su Dios le advirtió de que las cosas se encontraban bien como estaban y Vhega entristeció. Después de esa reunión no se volvió a saber más de Vhega, No había rastro de él en ninguna dimensión…
El tiempo pasó en ese mundo, nadie parecía añorar a Vhega, pero… Transcurrido un tiempo, apareció por aquel mundo una energía similar a la de Vhega, todo el mundo creía que se trataba de éste… Pero, realmente no era así. Esta energía había llegado con el propósito de hacerse con el poder del mundo de los elegidos. Lógicamente, todas las criaturas que habitaban allí se opusieron, pero la tremenda fuerza de ésta energía hacía que sus contrincantes parecieran simples piedras que podía apartar de una simple patada. La energía se hizo camino hacia el creador de todo lo existente, éste impotente viendo como todos sus aliados caían, tomó forma humana, la energía al ver la decisión de éste, optó por tomar de la misma manera una forma humana.
Los dos aspirantes al trono de la máxima creación parecían igualados en cuanto a fuerza y espíritu. A partir de ese momento, comenzó una gran guerra, donde solamente podía quedar en pie un solo contrincante… El ser que se hará con todo el poder.
Tras transcurrir siglos y siglos de intensa lucha, suspendidos en el inmenso espacio, al fin uno de los dos cayó, fue el ahora antiguo Dios… Su contrincante sonreía irónicamente, y comenzó a caminar hacia su victima, al llegar a la altura de su enemigo, paró en seco, levantó el pie derecho y luego puso su pierna sobre la cabeza de éste, según apretaba el pié para intentar de aplastar la cabeza, ésta se iba desvaneciendo como si de polvo se tratara.
Tras esta escena, el nuevo Dios siguió caminando hasta llegar a su nuevo trono, el lugar donde dominaría todo lo existente.
Capitulo 1 | los cuatro vientos .
-Realmente sabes quien eres…-
En la nada se observaba como si se tratara de una película rápida, el nacimiento de un nuevo planeta. Los volcanes erupcionaban y la lava se cerraba en terrenos y todo fluía transcurriendo milenios en segundos formando vida nueva en un lugar nuevo. Sin embargo el líquido que se cernía sobre la creación no era lluvia... y de la nada surgió un destello que lo borró todo… haciendo paso a un lugar abstracto, de luz y oscuridad latente donde tan solo se encontraba un chico.
-¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?- El chico parecía asustado y perdido. Miraba a todos lados intentando de darle lógica al lugar donde había llegado a parar.
En el inmenso silencio, una voz surgió de la nada -Estás en... ¡Kayyl! ¡Vas a llegar tarde!
El ruido del despertador sorprendió a aquel chico, parecía tratarse de un sueño.
-Kayl, despierta, no quiero que llegues tarde a clase- La madre de aquel chico tiraba de las sábanas para conseguir que levantase, pero el sueño podía con el empeño de la madre en que se despertase. -Si no te levantas haré para almorzar habichuelas verdes, así que ya te estás levantando- Volvió a insistir su madre.
Kayl decidió abrir los ojos lentamente, como si le pesaran, miró hacia la ventana que había a la derecha de su cama y pudo ver el día soleado que hacía.
-Mamá… solo cinco minutos más…- Decía kayl con tono de vago.
-Ya te he dicho que no, que luego siempre llegas tarde- Dijo su madre firme.
-Agh… vaaaale…- Dijo Kayl comenzando a destaparse.
La madre de Kayl se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta. Kayl es un chico de 17 años, al cual le gusta vestir con ropa no muy vista, odiaba eso de tener una camiseta que la tuvieran dos o tres más.
-Haber… que me pongo hoy…- Kayl abrió el ropero algo dubitativo, no tenía ni idea de que ponerse… Y eso solo ocurría cuando quería impresionar a alguien o cuando quería dar una apariencia distinta a la que normalmente tiene, ya que normalmente se suele poner lo primero que tenía a mano sin importarle si iba conjuntado o si iba a pasar calor o frío…
Finalmente decidió ponerse aquella camiseta que le había regalado su madre hacía dos días… Era una camiseta un tanto especial, ya que tenía una manga más larga que la otra, y solo tenía medio cuello hacia arriba y en la otra mitad no había cuello. Era una cosa un tanto extraña, pero que la madre de Kayl, insistía a éste, que era el último grito de la moda. Luego miró en la parte donde tenía todos los pantalones, y cogió unos que hacía juego con la camiseta acababa de ponerse.
Bajó corriendo las escaleras y sin mediar palabra con la madre se bebió el vaso de leche que le tenía preparado, cogió la maleta y se fue de casa dejando la puerta abierta.
-No sé cuando diablos vas a dejar de ser tan desordenado- Suspiró la madre mientras se dirigía a cerrar la puerta.
Kayl caminaba con prisas hacia el instituto, iba con el tiempo justo y sabía que detenerse para mirar cualquier cosa, implicaría llegar tarde al instituto, cosa que no tenía en mente, ya que se trataba del primer día de clase tras las vacaciones de verano.
-Seguro que me habrá tocado la típica clase de empollones… Donde seguramente no conozca a nadie y si lo conozco seguramente me caerá mal…- Pensaba Kayl mientras caminaba mirando hacia el suelo. De repente se oyó la bocina de un coche y Kayl miró hacia el lado de donde provenía el sonido y se apartó a un lado temblando del susto….
-¡Aparta imbécil!- Gritó el conductor de aquel coche, kayl se limitó a mirar hacia abajo porque sabía que aquel conductor tenía motivos por los que enfadarse.
-Tú tan despistado como siempre- Se escuchó una voz a las espaldas de Kayl. Se trataba de un chico con el pelo a la altura de los hombros y con ropa un tanto ancha y grande.
-¡Noah! ¿Cómo tú por aquí?- Preguntó Kayl al reconocer a aquel chico.
-Nada, mis padres aún andan de vacaciones y yo he tenido que irme a dormir a casa de mi abuela… Bueno, al menos lo intento, porque no veas como ronca- Dijo Noah asimilando con los hombros.
-Sí… Me conozco eso…- Dijo Kayl sonriendo.
-¿Sabes?, tengo ganas de volver a ver a May, y a todos los demás-
Kayl miró a Noah, y agachó la cabeza… Cada vez que oía el nombre de aquella chica se entristecía.
-¿Tú no tienes ganas de ver a toda esa gente?- Preguntó Noah sin fijarse en la cara entristecida de Kayl.
-Bueno, supongo que ellos también tendrán ganas de vernos a nosotros-
-Sí…-
Ya habían llegado a la altura del instituto… Kayl buscaba a alguien, pero no llegaba a encontrarlo. Mientras, Noah se perdía entre la gente intentando saber quien estaría con él en el nuevo curso.
Una vez que Kayl averiguó la clase en la que le tocaba pasar el resto del curso, entró junto con el resto de sus compañeros, como sospechaba, no conocía a nadie en la clase, así que se limitó a apoyar la cabeza sobre la mesa y cerrar los ojos.
De repente, entró una chica en clase con la cara sonrojada. –per…per… perdón por llegar tarde- Dijo la chica mirando hacia el suelo.
Kayl levantó la cabeza en busca de la chica, esa voz le era muy familiar. -¿May?-
La chica delgada y de cabellos rubios levantó la cabeza y vio a kayl. –Anda, mira por donde…-
De la puerta entró un señor vestido de traje de chaqueta, con bigote y calva.
-Bueno chicos, comencemos la presentaciones- Dijo el señor que se dirigía a la mesa del profesor, tras sentarse echó una mirada panorámica hacia la clase.
Pasó la mañana, Kayl parecía algo más satisfecho por la clase, y en cuanto sonó la sirena que señalaba el fin de las clases se fue sin mediar palabra con nadie, y tomó rumbo hacia su casa. May se quedó mirando a Kayl escasos segundos y luego comenzó a perseguirle.
-¡eh kayl! ¡Espera!- May llegó a la altura de Kayl tras salir del instituto y le agarró de la mano.
-Que pasa- Dijo kayl mirando hacia abajo.
-¿Estás molesto por lo del otro día?- Preguntó may preocupada.
-No tienes la culpa de que no sientas lo mismo por mi que lo que yo siento por ti – Decía Kayl incapaz de mirarle a los ojos a May.
-Yo… Lo siento- Dijo May mirando hacia otro lado.
-Solo quiero pedirte una cosa… No le digas nada a Noah, sé que él también siente algo por ti, y también sé que tú lo sabes- Dijo kayl mirándole con tristeza.
-Está bien… Pero por favor, no te comas más el coco, yo no quiero perder tu amistad-
-Intentaré aprender a quererte como amiga- asimiló Kayl.
Noah, aparecía con dos chicos y se acercaba a kayl y a May.
-¡Ey chicos, ya nos vemos mañana!- Decía Noah despidiéndose de los otros chicos –Bueno… ¿Qué tal el primer día?- Decía sonriendo dirigiéndose A Kayl y a May.
-Bueno, me ha tocado en la misma clase que kayl, así que no será una clase aburrida… O eso creo- Decía May bromeando.
-Lamento no ser tan interesante como algunas…- Dijo kayl en tono sarcástico.
-Que pronto te picas- Dijo May sonriendo
-Bueno…- Respondió kayl haciéndose el tonto.
Noah puso la mano sobre el hombro de Kayl y miró hacia May.
-Bueno Kayl, vamos a irnos, que mi abuela se mosquea si llego tarde para comer – Apresuró Noah.
-Que remedio… Venga, vamos anda… Adiós May-
-Adiós Kayl, Adiós Noah- Dijo finalmente May con un suspiro para despedirse.
Kayl al llegar a casa subió a su cuarto, soltó la mochila y se tumbó en la cama. Lo único que hacía era respirar mientras miraba el techo, hasta que el sueño se hizo con él
Al abrir los ojos, Kayl volvía a encontrarse en aquel mundo abstracto, donde la oscuridad se alternaba con la luz. Parecía estar perdido y comenzó a correr sin un rumbo fijo.
-Deja de huir, todo cuanto hagas por salir es inútil- Se oyó una voz
Kayl asustado giró la cabeza intentando de buscar a alguien -¿Quién eres?-
-Si buscas la perfección será tu perdición, más si encuentras el equilibrio, todo dejará de estar tibio-
Kayl parecía aun más confuso y asustado, comenzó a mirar de un lado hacia otro, pero no encontraba más que oscuridad y luz.
-¡Eso no me aclara nada!- Decía Kayl asustado.
-Pronto lo comprenderás todo… No tengas prisas por aprender-
Kayl dominado por los nervios, no sabía que hacer, y cerró los ojos fuertemente y comenzó a gritar –¡BAASTAAAAAAAAAAAAA!-
Al abrir los ojos, Kayl se encontraba tumbado en su habitación, su perro le estaba lamiendo la mano, y su madre estaba esperando en la puerta de su cuarto.
-Desde luego, no tienes remedio- Decía la madre mientras movía la cabeza de derecha a izquierda.
-ah… No mamá, yo solo estaba descansando…- Decía Kayl mientras se levantaba de la cama.
-Sí… Descansando, si no llega a ser por tus ronquidos ni sé que estás aquí- Decía la madre mientras abandonaba el cuarto.
-eh… jeje… jeje- Kayl se reía sin ganas por no llorar… Luego miró a su perro y comenzó a acariciarle por detrás de la oreja, porque sabía que le gustaba que le acariciaran por esa parte. -¿Qué dices? ¿Qué te dé una vuelta antes de comer?... Bueno, vale…- Kayl hacía como si el perro le hubiese pedido dar una vuelta, pero lo que realmente quería era despejarse un rato.
Kayl cogió la correa de Lycan; que así es como se llamaba su perro, y se la puso en el collar de Lycan.
-Mamá, voy a sacar al perro-
-Está bien hijo, pero cierra la puerta…- La madre seguía en la cocina y extrañada porque su hijo contestaba se asomó hacia el pasillo -¿Hijo?- De nuevo, pudo ver como kayl se había dejado la puerta abierta. – Este niño…-
Kayl sacaba a pasear a su perro Lycan por el mismo sitio de siempre, al lado de un parque al que llamaban el parque de los cuatro vientos, lo llamaron así porque en el centro de este, había una estatua que señalaba hacia las cuatro direcciones principales hacia las que sopla el viento.
Mientras paseaba se percató de que había una rosa tirada en un banco, en el que no parecía haber nadie, Kayl se acercó, la tomó y siguió paseando, mientras paseaba olía aquella rosa, antes de cruzar la calle hacia el parque, volvió a mirar hacia atrás para comprobar si esa rosa no pertenecía a alguien, pero por allí cerca no había nadie.
Una vez dentro del parque, Kayl intentó de buscar un banco donde hiciera sombra, ya que ese día era muy caluroso. Tras divisar uno, se dirigió hacia él y se sentó, amarrando al perro en el banco, y viendo como los niños jugaban a pesar del calor.
Mientras miraba a los niños, Kayl comenzó a cerrar los ojos levemente y dejó caer la rosa al lado de su perro, éste se soltó de la correa, cogió la rosa y se fue a pasear por el parque con ella.
Kayl abrió los ojos y una vez más estaba en aquel sitio misterioso. Pero, ahora no estaba solo, había una nube oscura en aquel lugar.
-¿Qué diablos eres?- preguntaba nervioso kayl
A pesar de que Kayl repitiera una y otra vez la misma pregunta, en aquel lugar no se oyó ninguna respuesta. Kayl, se quedó mirando aquella nube, y dio un paso hacia ella, pero no se atrevía a dar otro paso, y se quedó quieto mirándola. De repente la nube comenzó a dirigirse hacia Kayl, y éste comenzó a correr intentando de huir de la nube, hasta que un destello iluminó todo aquello. Kayl cerró fuertemente los ojos y al abrirlos, oyó ladrar a su perro.
-¿Lycan?- Kayl miró que Lycan no estaba amarrado y fue en su busca -¡Lycan! ¿Dónde estás?- Kayl se corrió hacia los ladridos de su perro hasta que al fin logró verlo. Estaba forzando con un tipo con el rostro tapado por una capucha negra, el cual intentaba de quitarle la rosa.
-¡Eh! ¡¿Qué crees que haces?!- gritó mientras corría hacia aquel tipo, éste se percató, y le arrancó de un tirón la rosa al perro y salió corriendo. Kayl llegó a la altura de su perro, y comprobó que se encontraba bien y que no estaba herido.
Luego cogió el perro en brazos y lo llevó hacia el sitio donde tenía la correa, le amarró de nuevo al collar y fue rumbo hacia su casa. Mientras caminaba Kayl miraba al perro, y el perro comenzó a mirarle de manera que parecía estar pidiéndole perdón, y eso a Kayl le hace gracia.
-A veces pienso que estás apunto de hablarme- Decía Kayl casi riéndose.
Su perro comenzó a ladrar de manera que parecía haberle comprendido, pero, de repente se paró y comenzó a mirar hacia delante, Kayl miró a la misma dirección y por allí se acercaba Noah.
-¡Eh Kayl!- gritaba Noah mientras se dirigía corriendo hacia Kayl –Acabo de estar en tu casa, pero tu madre me dijo que fuiste a pasear al perro, y aquí estoy…- Noah cogió aire para volver a hablar – escúchame, he encontrado las llaves de mi casa en la casa de mi abuela, ¿qué te parece si vamos esta noche a dar una vuelta y luego vamos a mi casa para jugar a la consola?
-Mmmmm… Bueno, se lo preguntaré a mi madre- Dijo Kayl dubitativo –Pero no te prometo nada-
-Está bien, llámame al móvil o lo que sea para avisarme- Decía Noah mientras se alejaba de aquel lugar.
Kayl le miraba pensando en que tenía que contarle lo que sentía por May, porque no quería que su amistad terminara por una chica…
Kayl llegó a casa, estaba hambriento y soltó al perro. - ¡Mamá, ya estoy en casa! ¿Qué hay de comer?- Kayl esperó a que su madre respondiera, pero nadie respondió -¿Mamá?- Kayl comenzó a buscar a su madre cuarto tras cuarto, pero allí no había nadie. Tras rendirse, se dirigió hacia el frigorífico para ver que había de comer y tuvo que improvisar algo de comida rápida.
Llegó la noche y por casa no apareció nadie, hasta que por fin llamaron a la puerta.
-¡Voy!- Kayl se dirigió hacia la puerta y se paró ante ella -¿Quién es?-
-Soy yo, Noah-
Kayl abrió la puerta y vio a su amigo con su típica camiseta de mangas cortas y sus dos muñequeras.
-Pero tío ¿No tienes frío?- Preguntaba con cierta frustración.
-¿frío yo? En mi diccionario no aparece esa palabra- dijo Noah en tono vacilante
-“¿Yo frío? En mi diccionario no aparece esa palabra”- Intentó de imitarle Kayl con el mismo tono de voz.
-Ey… Es cierto- afirmó Noah bromeando
-Bueno, déjate de bromas, aquí no ha llegado nadie… No sé yo si voy a poder salir- dijo Kayl en tono bajo.
-Escúchame, déjale una nota y explícale todo, venga tío, ¡Sal un poco que pareces un emo!- volvió a bromear Noah.
Kayl se paró a pensar unos segundos –Bueno… Está bien-
Kayl se acercó a su mochila, sacó una libreta y un bolígrafo, y escribió una nota para que la leyese su madre, luego, la dejó encima de la mesa de la cocina y se marchó fuera junto a Noah.
Era una noche oscura y cerrada, no se veía ninguna estrella, y la mayoría de las farolas estaban apagadas. Kayl y Noah charlaban, eran el único ruido que se oía por el lugar.
-Sabes, creo que nunca antes lo había tenido tan claro, sí, me gusta May tío, y aunque ya me haya dicho que no, sé que es la chica de mi vida, y voy a seguir peleando por ella- Le contaba Noah a Kayl, mientras que éste miraba hacia el suelo preocupado.
-Yo pienso que la guerra no se acaba hasta que dejas de luchar- contestó Kayl.
-¡Ves! ¡Eres un gran amigo tío! ¡Tu si sabes darme ánimos! ¡Lucharé y lucharé hasta conquistarla, y si alguien se pone por medio, le dejaré bien claro que es para mi- contestó eufórico Noah.
-Ya veo…- dijo Kayl encogiéndose de hombros.
De repente se oyó un ruido, y Kayl miró hacia atrás, pero no parecía nada extraño, luego se volvió a oír otro ruido, y cuando Noah quiso mirar hacia atrás, un tipo con la cara tapada por un pasamontañas y una capucha, se abalanzó contra él, y le quitó la cartera que llevaba en el bolsillo. Kayl se quedó inmóvil por el susto, y cuando quiso reaccionar, aquel tipo ya corría calle arriba.
-¡eh, ese tipo me acaba de robar!- gritaba Noah mientras se levantaba.
-¿Qué vamos a hacer?- preguntaba Kayl asustado
-¡Ayúdame a pillarle! ¡Se va a enterar!- gritaba Noah frustrado mientras corría hacia aquel tipo.
Kayl comenzó a seguir a Noah, y cuando llegaron a la altura del cementerio, contemplaron como aquel tipo, dio un salto de gran altura, saltando así el muro del cementerio.
-Noah ¿Tu has visto eso? ¡Ese muro mide más de dos metros!-
-¿Y qué vas a hacer? ¿Te vas a echar atrás ahora?-
-No...- Decía Kayl agachando la cabeza.
-¡Vamos!- gritó Noah intentando de escalar el muro.
Una vez dentro del cementerio, estaba todo muy oscuro, y el camino estaba bastante irregular, ya estaban haciendo reformas dentro. Intentaban localizar a aquel sujeto, pero por mucho que buscaban no encontraban a nadie. Hasta que…
-¡Hijos de la oscuridad!- Se escuchó una voz
-¡Vamos Kayl, tiene que estar por ahí!- hablaba en tono bajito Noah.
-Pero… Puede ir armado- le contestó en el mismo tono de voz Kayl.
-Antes de que ese me toque ya le he pegado dos buenos derechazos-
Kayl agachaba la cabeza y temblaba, estaba muerto de miedo, pero aun así, decidió seguir a Noah.
Cuando ya por fin lograron encontrar a aquel tipo, vieron como varias figuras encapuchadas y deformes le rodeaban, como si lo adoraran.
-¡Id hacia ellos!- gritó aquel tipo,
Tras estas palabras, aquellas figuras comenzaron a dirigirse hacia Kayl y hacia Noah, y estos corrieron intentando de huir de aquellas figuras.
Kayl iba primero y Noah le seguía de cerca, el primero se percató de que había un hoyo, y paró justo en el borde, pero Noah no pudo parar y tropezó con Kayl haciendo que cayeran en el abismo.
Un abismo, que parecía no tener fin…
Capitulo 2 | Un mundo diferente .
Kayl miraba hacia arriba, a esa pequeña luz que apenas ya le llegaba a sus ojos, aun seguía cayendo por aquel agujero, intentaba de divisar a Noah, pero no podía verle, la oscuridad en aquel lugar era total. Kayl empezó a notar de que ya no estaba cayendo, y pudo ponerse en pié, y comenzó a caminar sobre la nada, se oían muchas voces, parecían querer decirle algo, pero Kayl lo único que hacía era mirar de un lado hacia otro asustado sin entender nada.
-¿Quiénes sois? ¿Dónde estoy?- Preguntaba asustado mientras que corría de un lado hacia otro intentando de escapar de aquel sitio.
Un brillo de luz apareció en lo más alto de aquel sitio, deslumbrando toda la zona, Kayl se cubrió los ojos, por aquel destello tan intenso, y al volver a abrir los ojos divisó un lugar totalmente lleno de luz.
-Ahora si que no entiendo nada – Decía Kayl más asustado aún.
Las voces que se escuchaban dejaron de oírse… y el silencio se hizo en aquel sitio.
-No tengas miedo – se oyó una voz.
Kayl intentó de averiguar de quien se trataba, pero no veía a nadie, y comenzó a dar pasos leves hacia atrás, hasta dar un paso en falso que hizo que volviera a caer en aquel abismo, cerró los ojos del miedo, creía que no volvería a contarlo.
Al abrir los ojos, Kayl miraba incrédulo el panorama. Se encontraba en un valle, apoyado sobre uno de los miles de árboles que había por la zona, el suelo lo componía centenares de flores y plantas extrañas, junto a un manto de hierva, un río totalmente transparente estaba situado a la derecha de Kayl, éste quiso respirar y notó un aire totalmente puro, y quiso levantarse para contemplar mejor el paisaje.
-¿Dónde… estoy?- preguntaba Kayl confuso al mirar de un lado hacia otro, sin ver ninguna señal de vida.
Se encontraba totalmente solo en aquel sitio, y el único ruido que podía escuchar eran sus pasos y el paso del agua por el río. Paseaba lentamente observando aquellas plantas tan inusuales, mientras buscaba a Noah.
Caminando sin un rumbo fijo, de repente, pudo oír algo moverse.
-¡Noah! ¡¿Puedes escucharme?!- gritaba Kayl con la esperanza de que le contestasen, pero nadie contestó.
Kayl dio unos pasos hacia el lugar donde provenía el sonido y de repente quedó quieto, paralizado del miedo; pudo contemplar como un dragón caía del cielo directamente para impactar sobre el suelo, pero por algún motivo, no se oyó aquel impacto.
-¡Un… Un… Un Dragón!- tartamudeaba Kayl incrédulo por lo que acababa de ver.
Se acercaba lentamente para observarlo de cerca, pero para sorpresa de él, ahí estaba Noah tirado en el suelo. Kayl se acercó para el y comenzó a moverle para que despertase, y éste abrió los ojos lentamente.
-¿Kayl?- Dijo en tono bajo Noah.
-¿Estás bien?- Preguntaba Kayl a Noah mientras éste se levantaba dolorido.
-Bueno… Estoy vivo que no es poco…- Decía Noah mientras se miraba como había quedado su ropa. -¿Tienes idea de que es éste lugar?- Preguntó Noah algo serio.
-No tengo ni idea, pero eso da igual, ¿No as visto a un dragón? ¡Por que ha tenido que pasar muy cerca de ti!-
-¿Un dragón? Que pasa, que has bebido antes de salir enh...- Dijo Noah con tono de burla.
-¡Eh! ¡Te digo que había un dragón!- Dijo Kayl frustrado
-Que sí que sí, también hay un monstruo detrás tuya, jaja, no te fastidia- Siguió burlándose Noah
Kayl miraba enfadado a Noah porque éste se estaba burlando de él, pero, de repente, Noah dejó de reírse.
-¿Qué pasa? ¿Ya te has reído bastante de mí?- Decía Kayl mirando hacia abajo.
Noah le agarró la mano de kayl y tiró de el hacia unos arbustos – ¿Pero qué…-
-Shhh- Le interrumpió Noah, tirando de él hacia unos arbustos. –Mira ahí- Señaló Noah hacia una especie de lobos con cuernos y más corpulentos de lo que suelen ser. - ¿Estás viendo eso?- Dijo Noah con cara de asombro.
-¿Se supone que son lobos?- Preguntó Kayl asustado
-No, nunca he visto un lobo así- dijo Noah en tono bajo
-Entonces… ¿Qué son?- Preguntó Kayl asustado
-No lo sé, pero yo que tú no me acercaba mucho para averiguarlo-
De repente, se oyó un fuerte golpe seco por las profundidades del valle. Aquel ruido asustó a aquellos engendros que parecían lobos, Kayl y Noah al ver que se había marchado, salieron de entre los arbustos.
-¿Qué ha sido eso?- Preguntó Kayl algo confuso.
-No lo sé, pero lo mejor será movernos de aquí para averiguar donde estamos- contestó Noah.
Los chicos comenzaron a caminar siguiendo el cauce del río, hasta que escucharon de nuevo otro golpe en seco.
-¡¡AAAaaaahhhhhh!! ¡¡No sale!!- Se oyó un grito cerca de donde se encontraban los chicos.
-Parece que hay alguien cerca, vamos a ver que pasa- Dijo Noah firme y deciso.
-¿Cómo puedes ser tan confiado?- preguntó kayl mientras perseguía a Noah.
-Si quieres pasamos de largo, y esperamos otro rato para ver si vemos a alguien- Dijo Noah mientras caminaba hacia delante.
-No es eso… pero…-
-Entonces sigue caminando- Volvió a decir Noah.
Tras varios pasos, divisaron a un chico con el pelo largo y erizado, con unas vestimentas un tanto pobre y unas botas viejas. A su lado había un hacha clavada en un árbol y el chico parecía intentar de sacar el hacha.
-¡eh, vosotros dos! ¡Ayudadme a sacar el hacha esta que se ha quedado atascada!- dijo el chico mientras tiraba del hacha.
-¿Qué hacemos, le ayudamos?- Preguntó Noah mientras miraba a Kayl
-Vamos a ayudarle tío, pobre chico- dijo Kayl mientras se acercaba a aquel chico.
Noah se acercó al chico y le miró de arriba abajo con desdén.
-Haber, te ayudo a sacar el hacha si tu me das información de la zona- dijo Noah con tono arrogante.
-Vale, pero primero sácame el hacha por favor- Dijo aquel chico.
-Noah, no seas así, vamos a ayudarle a sacarle el hacha, ya luego si nos quiere dar información que nos las dé- Dijo Kayl mientras se arrimaba al chico.
-Gracias, sois muy amables- Dijo el chico con una sonrisa en la cara.
-Bueno, apartaos, no os quiero dar por accidente- Dijo Noah mientras agarraba el hacha por el mango.
Noah comenzó a tirar fuerte del hacha con todas sus fuerzas, pero lo único que conseguía es que se le pusiera la cabeza colorada del esfuerzo, ya que el hacha no se había movido ni siquiera escasos milímetros.
-Ey Noah, si tienes un apretón será mejor que vayas detrás de esos arbustos- Dijo Kayl en tono de burla.
Noah miró a Kayl, levantando una ceja de esa manera tan característica que el sabía hacer de forma que parecía decirle “¿Me estás vacilando?”
-Venga fortachón, tira tu de el hacha si eres tan fuerte- Dijo Noah vacilando a kayl.
-Paso, si no has podido tú, no voy a poder yo, sé que eres más fuerte, si quieres podemos tirar los dos del mango a la vez, tal vez consigamos moverlo- respondió de manera honesta kayl.
Bueno… Se puede intentar- Dijo Noah mirando de nuevo el hacha clavada en el tronco del árbol.
Kayl se acercó a Noah, y juntos agarraron el mango, y comenzaron a tirar de él. Kayl viendo que no se movía, movió su pié derecho y lo apoyó sobre el árbol, y comenzó a tirar de nuevo. Tras varios segundos parecía que el hacha comenzaba a moverse escasos centímetros.
-Un poco más- Decía Noah con dificultad apretando los dientes.
El chico al ver que los Kayl y Noah estaban agotados, fue a unirse para intentar de sacar su hacha.
-¡Vamos, ya falta poco!- Dijo el chico mientras tiraba con fuerzas.
De repente se escuchó un crujido pero los chicos no se percataron, hasta que por fin, consiguieron desencajar el hacha de aquel tronco, cayendo los tres chicos al suelo junto con le hacha de tanto estirar.
-Chi...chi... Chicos, el árbol- Dijo aquel chico
-¿Qué pasa con el árbol?- Dijo Noah mientras miraba a el chico.
-¡Que se caeee!- Dijo aquel chico señalando hacia el árbol, que estaba cayendo lentamente hacia los chicos.
El chico tiró el hacha hacia un lado, y todos comenzaron a rodar hacia ese mismo sitio, ya que no les daba apenas tiempo de levantarse.
Kayl, que tardó más en desplazarse notó como el tronco de aquel árbol cayó justo al lado suyo, rozándole la cara, le cayeron las ramas encima, pero el golpe lo amortiguó con las propias hojas, de manera que no le hizo daño a kayl.
Noah se levantó y apartó las ramas que no dejaban salir a Kayl -¿Estás bien?- Preguntaba Noah mientras Kayl se levantaba.
-Bueno… Podría haber sido peor- Dijo Kayl mirando hacia el chico.
El chico miró hacia Kayl y se acercó mirando hacia el lado de manera que se sentía culpable por algo. –Yo… Perdona-
-Ey, no pasa nada… ¿Cómo te llamas?- Preguntó Kayl mientras extendía su brazo para darle la mano.
El chico miró hacia Kayl y sonrió –Me llamo Rekiro ¿Y tú?- preguntó Rekiro mientras le estrechaba la mano a Kayl.
-Yo soy Kayl, y él es Noah- Dijo Kayl señalando a Noah.
-Ah, encantado Noah, muchas gracias por recuperar mi hacha-
-No es nada, bueno… sí, podrías decirnos en donde estamos, mi colega y yo nos hemos perdido- Decía Noah algo cansado y desagradable.
-Estáis en el valle de Dálef ¿De donde sois vosotros? ¿De Glercroa?- preguntó entusiasmado Rekiro.
-¿Gler qué?- Preguntó Noah algo confuso
-¿Valle de Dálef?- Preguntaba Kayl algo pensativo – No me suena ¿Dónde queda eso? – Preguntó Kayl aun pensativo.
-Está al norte del continente Kumhavn, se llama así porque está junto a la aldea de Dálef, vosotros no sois de por aquí ¿verdad?- Preguntó Rekiro algo dubitativo.
-No, no somos de aquí, somos de…- -Somos de otro lugar, veníamos en un bote y naufragó, y ahora estamos perdidos- Le interrumpió Kayl a Noah.
-Un bote eh… creía que la tecnología en el exterior del continente había avanzado mucho, pero veo que solo son rumores- Dijo Rekiro dando la espalda a Kayl y a Noah.
-¿Pero qué haces?- Le susurró Noah a Kayl – ¿No lo ves? Este no es nuestro mundo- le contestó en el mismo tono de voz Kayl.
-bueno, supongo que tendréis hambre, si queréis acompañarme a mi casa os invitaré a comer algo, pero no esperéis un banquete- dijo Rekiro caminando hacia delante.
-¿Qué hacemos?- preguntó Kayl a Noah.
-¿Tú no tienes hambre? Porque yo sí… ¡Eh Rekiro, espera!-
-Pero mira que es convenido- Se dijo Kayl a si mismo.
Los chicos comenzaron a caminar por un sendero, Kayl seguía pensando en todo lo que había pasado en las últimas horas. En como había llegado a ese lugar, si realmente era Rekiro un chico del que fiarse.
-Parad- Dijo Rekiro extendiendo su mano derecha hacia ese mismo lado.
-¿Qué pasa?- preguntó Noah,
-¿Veis esas ramas gruesas de ahí?- Preguntó Rekiro señalando a dos leños que había tirados en el suelo. –Coged uno, y poneros en guardia, tenemos compañía-
Kayl y Noah se acercaron a coger dichas ramas y se pusieron tras Rekiro, por el sendero aparecieron dos monstruos similares a los que vieron antes Kayl y Noah.
-¿Qué son?- Preguntó Noah
-Escarchers, no son muy violentos, pero hay que tener cuidado con los que sí lo son- Dijo Rekiro agarrando fuerte el mango de su hacha.
Uno de los escarchers comenzó a correr hacia Kayl, y éste se quedó paralizado del miedo.
-¡Eh, cuidado!- gritó Noah mientras veía que Kayl no reaccionaba -¡Agh, siempre igual!- El escarcher dio un salto para atacar a Kayl, pero Noah le propinó un golpe en el hocico, haciendo que éste cayera al suelo, el escarcher se levantó y huyó de la zona, y el otro restante optó por abandonar el lugar corriendo.
-Kayl, tienes que tener cuidado, yo no voy a estar siempre para ayudarte- Dijo Noah mientras le daba un pequeño tortazo en la cara-
-Sí sí… perdona, yo no…- decía Kayl mirando hacia abajo
-Ya podéis soltar las ramas, ya ha pasado el peligro- dijo Rekiro mientras seguía el paso hacia delante.
Los chicos llegaron a la altura de un lago, y pararon para tomar agua, era realmente fresca y pura. Kayl miraba a Noah pensativo, pero éste no se percataba.
-Noah… Siempre me ayudas… Y yo no tengo otra manera de agradecértelo, que intentado de salir con la chica que te gusta… ¡Agh! ¡No puedo hacerlo, Noah es mi mejor amigo!... ¡Está decidido, voy a olvidar a May!- Pensaba kayl mientras ponía las manos en el agua para tomar un poco.
Los chicos bebían tranquilamente, sin saber de que algo les observaba… Tras beber un poco de agua, los chicos siguieron su camino hacia la aldea de Dálef.
-¿Y queda muy lejos esa aldea?- preguntaba Kayl mientras caminaba.
-Bueno… está cruzando una cueva, pero no te preocupes, la cueva ya está cerca- decía Kayl mientras señalaba hacia unas montañas cercanas.
-¿Y tienes consola?- preguntó Noah
-¿Consola? ¿Qué es eso?- preguntó Rekiro sorprendido
-Emh… ah…- -Es una comida propia de nuestro país- le interrumpió Kayl a Noah.
-Aahh… pues no, yo no tengo de eso- dijo sonriendo Rekiro.
De repente, un ruido proveniente de los arbustos hizo que los chicos se detuvieran.
-¿Un escarcher?- Preguntó Kayl preocupado.
-No lo sé- respondió Rekiro con la misma preocupación.
-Frío frío- Se oyó una voz.
-¿Quién eres?- Preguntó Noah
-Date la vuelta y lo comprobarás- le contestó la voz.
Los chicos se dieron la vuelta para comprobar que se trataba de un nuevo monstruo, con la cara de un reptil, parecido a la de un velociraptor, y el cuerpo tan robusto como el de un orco, destacaban sus garras grandes y afiladas y unas orejas cortas y puntiagudas.
-Chicos… corred- Dijo Rekiro con un nudo en la garganta
-Eh, tienes un hacha, puedes vencerle- Dijo Noah
-¡Eh dicho que corráis!- Dijo Rekiro según corría hacia la cueva.
-Kayl y Noah indecisos comenzaron a correr tras Rekiro, kayl miró hacia atrás y pudo ver como aquel monstruo aun no había movido ni un músculo.
-¡EH REKIRO! ¿POR QUÉ NO CORRE?- Gritaba Kayl mientras corría
-¡¡NO TE FIES, LOS FLAYZERS SON MUY RÁPIDOS!!- Gritaba Rekiro mientras se dirigía hacia la cueva, ya a escasos metros.
Los chicos llegaron a la altura de la cueva, la cruzaron sin mirar a ningún lado que no fuera el mismo al que se dirigía Rekiro, éste último, miró hacia atrás para comprobar que Kayl y Noah le perseguían, pero lo que descubrió es que aquel monstruo había comenzado a perseguirles y les seguía de cerca.
-¡CORRED, CORRED! ¡LA SALIDA YA ESTÁ CERCA!- gritaba Rekiro al ver que ya estaban próximos al final del túnel.
Una vez fuera, ya a lo lejos se divisaba la aldea, pero aquel monstruo les perseguía demasiado cerca. Rekiro fue a mirar de nuevo hacia atrás, cuando el flayzer le agarró por la camiseta.
-Humanos, humanos… Inútiles humanos, cuando aprenderéis que correr no sirve de nada- dijo aquel monstruo
-¡Kayl, Noah, corred! ¡Avisad a la patrulla!- Gritaba Rekiro con todas sus fuerzas.
Kayl siguió corriendo hacia la aldea, pero Noah sin embargo dejó de correr, Kayl al ver que éste cesó la marcha, también se detuvo.
-Kayl, tenemos que ayudarle- dijo Noah de manera firme.
-¿Pero como?- preguntó confuso Kayl.
-Tranquilo, ya estamos aquí- sonó una voz a las espaldas de Kayl.
Unos tipos armados con rifles, cascos, y traje militar acababan de llegar, apuntando con sus armas al monstruo.
-¡Nestor!- gritó Rekiro al ver llegar a aquellos tipos.
-No te preocupes ya estamos aquí- dijo uno de los soldados.
-¡agh, mierda, justo cuando quería divertirme!- dijo aquel monstruo en tono irónico.
-¡Suéltale o dispararemos!- dijo el mismo soldado de antes.
-¡Tranquilo! solo quería buscarle compañía a tu hermano… ¿Cómo se llamaba…? ¿Sam?- Aquel monstruo volvía a usar el mismo tono irónico de antes y soltó a Rekiro, éste fue corriendo rápido hacia donde estaban los demás.
-¡MALDITO FLAYZER! ¡¡AAAAAHHHH!!- Aquel soldado comenzó a disparar hacia ese monstruo desesperadamente, pero éste fue más rápido y corrió hacia la cueva velozmente, sin que le rozara ninguna bala.
-¿Qué… era ese monstruo?- dijo sorprendido Kayl
-Es un flayzer- respondió el soldado
-Kayl, Noah, este es Nestor, para mi es como mi hermano mayor…- Dijo Rekiro acercándose a Nestor.
-Encantado chicos, si no queréis correr peligro, será mejor que nos vallamos de aquí…-
Agradecimientos:
A mi Patricia, por devolverme las ganas de volver a escribir
A Dani tambien conocido como “soloyo” XD, por leer el Final Dream y poner entusiasmo en el
A Alejandro, por corregir las faltas de ortografía ^^
A Xaka por motivarme a hacer la historia
a fanficadiction y a Tadforo



