Resulta que antiguamente, cuando un hombre quería iniciar relaciones con una mujer se lo decía al padre de ésta. El padre lo hablaba con la madre y decidían invitar al posible pretendiente a comer para que la hija le conociera y supiera que estaba interesado en ella.
Durante la comida, si el posible pretendiente no era del agrado de la muchacha, ésta le hacía una seña predeterminada a su madre, la cual, en el siguiente plato, servía algo en lo que hubiera calabaza.
Esto indicaba al hombre que no era del agrado de la muchacha, de manera discreta.
Y de aquí viene eso de dar calabazas.
¿ tienes aún "ese" saborcito en la boca ..?












...pero darlas yo, eso si lo recuerdo









y todo arreglado.










