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bellaaaaaaaaaa
Mar May 06, 2008 9:30 pm
Brisa Marina
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Capitulo XXXI
Al verme en esa situación tan horripilante no podía pensar, sólo debería actuar por instinto, el instinto de sobrevivir, quedaba en claro que debía hacer cualquier cosa con tal de salvarme de ella.
No sé de dónde saqué las fuerzas suficientes para abalanzarme sobre ella y hacerla caer; aproveché que estaba tirada en el suelo y traté de salir corriendo de la habitación, pero ella me tomó de la pierna haciéndome trastabillar y caer al suelo, reñimos revolcándonos por todo el cuarto hasta que en un momento dado, cuando ya tenía la cuchilla muy cerca de mi cuello, le pegué una trompada y al ver que ella quedó tirada inconsciente, me levanté y salí corriendo por el pasillo hacia las escaleras. Justo cuando estaba por bajar los escalones, Clara me tomó por detrás, con su brazo rodeaba mi cuello, con el otro sostenía la cuchilla sobre mi pecho.
-¡Estas perdida Cristal, muy pronto te vas a encontrar con tu dulce amiga Sofía!
-¡¡¡No!!!- grité desesperada.
Forcejeé para poder liberarme, en la lucha, la cuchilla cayó rodando por la escalera, después golpeé a Clara, la golpeé con todas mis fuerzas, de pronto ella trastabilló y cayó rodando por las escaleras; me quedé paralizada mientras la veía caer, al llegar al piso golpeó su cabeza contra la pared lateral y quedó tirada boca arriba, cuando pude recuperarme comencé a bajar uno a uno los peldaños, agachándome tomé la cuchilla que al caer había quedado en uno de los peldaños y continué bajando; mi corazón palpitaba, estaba muy aterrada, mis lágrimas ya brotaban de mis ojos, al llegar hacia donde estaba ella tirada, con sumo cuidado pasé por su lado, siempre apuntándole con la cuchilla, cuando logré pasar corrí, corrí con todas mis fuerzas hacia la puerta de entrada, abrí la puerta y me dirigí corriendo hacia el auto de Álvaro llamándolo desesperadamente.
-¡¡¡Álvaro, Álvaro!!!- grité para despertarlo.
Abrí la puerta del auto, lo moví para que se despertara, lo llamé muchísimas veces, de repente... me di cuenta que de su cuello le salía sangre, encendí la luz del auto para ver bien y me encontré con un cuadro horrendo; Álvaro no estaba dormido, sino que estaba muerto, tenía un disparo en el cuello. No podía creer que Clara haya sido capaz de matar a Álvaro como lo hizo con Sofía. En aquel momento entré en pánico cuando al darme vuelta vi salir de mi casa a Clara, corrí hacia el garaje, por suerte la puerta estaba abierta, al entrar en mi auto trabé las puertas, quise encender el motor pero me di cuenta que las llaves no estaban en él, ya era demasiado tarde para descender y salir a buscarlas, pues ya tenía a Clara muy cerca de mí, me acordé que en la guantera había otro juego, las tomé, encendí el motor y aceleré a fondo justo cuando Clara ya estaba encima de mi auto.
Iba manejando sin rumbo fijo, necesitaba imperiosamente pedir ayuda a alguien, cuando miré por el espejo retrovisor vi que me estaba siguiendo el auto de William; Clara lo había robado para perseguirme, al verla tan cerca aceleré, ella también lo hizo, estaba dispuesta a todo con tal de obtener lo que quería, matarme y quedarse con mi esposo.
En el camino se me cruzaban los autos que venían por la senda contraria, comencé a hacerles guiños de luces para pedirles auxilio, pero parecía que no se daban cuenta de lo que me sucedía.
Al doblar una curva pronunciada pude divisar que en el asiento del acompañante estaba mi celular, como pude marqué el número del celular de William, él me atendió enseguida.
-¡¡William!!- grité cuando me atendió.
-¿Cristal, que te sucede?
-¡William, me persigue, ayúdame por favor!
-Amor cálmate, ¿dónde estás?
-No lo sé William, en la ruta, pero está todo tan oscuro que no puedo ver bien los carteles indicadores.
-¿Y qué estás haciendo en la ruta?
-Clara vino a casa, está descontrolada, me dijo un montón de cosas, forcejeamos, tomé el auto para escapar porque me quería matar con una cuchilla, ahora ella me está siguiendo en tu auto, ¡por favor William llama a la policía!- dije sin dejar de mirar por el espejo retrovisor.
-¿Clara te persigue en mi auto, y dónde está Álvaro?
-¡Lamentablemente Álvaro está muerto, Clara lo mató!
Ahora entendía todo con más claridad, Clara había llegado mucho más temprano que yo a casa, como no podía entrar le pidió a Álvaro que le cediera el paso, seguramente al tener el camino libre volvió a salir, mató a Álvaro, cortó los cables de la alarma, por eso era que no funcionaba y cuando yo entré ella ya estaba adentro esperándome para cometer su ilícito, tomando una cuchilla de la cocina.
-Voy para allá, tranquila Cristal, ¿puedes hacer un esfuerzo para ver más o menos dónde te encuentras?
-A ver, allí dice Dique San Roque 3 Km., estoy yendo hacia el Dique San Roque William.
-Sigue el camino amor, llamaré a la policía y voy a tu encuentro, tranquila cariño, todo va a salir bien, ¿todavía te sigue Clara?
-¡Sí, no sé cuánto tiempo más lo resista, apúrate por favor!
William cortó y urgentemente llamó a la policía, luego le pidió prestado el auto al matrimonio Grimaldi, estos accedieron al instante, él tomó el auto y se encaminó a salvarme junto a Joaquín.
Mientras tanto seguía yendo hacia el Dique, unos metros antes de llegar a allí, Clara comenzó a tirar el auto que manejaba contra el mío para quitarme del camino, hacía un esfuerzo imperioso para que no me derribara, de pronto mi automóvil dio un giro inesperado y se fue contra el murallón del dique chocando contra él; cuando quise bajar me di cuenta que mi pierna estaba atorada por el choque, como pude, soportando el dolor, logré zafarme y bajar, rengueando comencé a caminar lo más rápido posible para poder alejarme de ella, que venía corriendo detrás de mí con la cuchilla en la mano, pues al verme en esa situación, se había bajado del auto ella también. Ya habíamos pasado el famoso Embudo y a unos metros de allí Clara logró alcanzarme, me tomó de la remera, me empujó hacia el murallón del Lago San Roque, forcejeamos; quería que me cayera al vacío, ya no tenía más fuerzas para seguir luchando, mi pierna sangraba demasiado.
-¡Te voy a matar Cristal, maldita perra, vas a morir como tu odiosa amiga!- gritaba enloquecida.
-¡¡No!!- gritaba desesperada.
Abajo el lago estaba oscuro, apenas se veía el oleaje del agua. De pronto en el forcejeo no sé qué sucedió, pero algo invisible a los ojos humanos empujó a Clara, ésta se soltó de mí y cayó al vacío. Me quedé obnubilada mirando cómo caía gritando:
-¡¡Clara!!,¡¡¡no!!!- grité desesperadamente.
A pesar de la oscuridad, la pude ver caer y sumergirse en el agua, justo en ese momento llegó William, detrás de él venía la policía y Joaquín, al verme me abrazó fuertemente mientras lloraba desconsoladamente.
-¡Calma amor, ya estoy aquí contigo, no llores más!- no dejaba de abrazarme.
-¡William, fue horrible, casi me mata!
-Tranquila, ya todo pasó, nunca más te dejaré sola.
Fin del Capitulo XXXI
Mar May 06, 2008 9:35 pm
Brisa Marina
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Capitulo XXXII
William me abrazaba tratando de consolarme, lo que había pasado no se le puede desear ni al peor enemigo; quería que William no se despegará nunca de mí, ese abrazo se hacía eterno, cerraba los ojos para poder comprender lo que había sucedido, enseguida se acercó a nosotros un oficial para preguntarme sobre lo que había pasado.
-Buenas noches señora, soy el oficial Godoy de la Regional de Carlos Paz, entiendo en el estado en el que está pero ¿podría responderme unas preguntas?
-Sí, oficial.- sólo le respondí.
-¿Me podría relatar lo que sucedió?
-Resulta que Clara Salguero...
-¿Clara Salguero me ha dicho?- preguntó interrumpiéndome.
-Sí, oficial.
-¿No sabe el tiempo que llevamos buscándola desde todos los puntos del país?
-Sí, lo sé, me lo habían comunicado de la INTERPOL de Buenos Aires.
-¿Entonces sabrá que esa mujer es muy peligrosa?
-También lo sé.
-¿Y que sucedió con Clara Salguero?
-Ella vino a mi casa y comenzó a atacarme, deliraba en sus dichos, me apuntó con una cuchilla y cuando pude zafar de ella, forcejeando cayó por las escaleras; me dirigí hacia el auto de Álvaro, mi custodia, traté por todos los medios de despertarlo creyendo que dormía y me di cuenta que él no estaba dormido, sino que estaba muerto, Clara seguramente lo asesinó.
-Un momento, ¿Álvaro está muerto?
-Sí, oficial.
-¡OH por Dios, no!
-¿Qué sucede, oficial?- preguntó William.
-Yo conocí a ese policía, fue mi compañero durante muchos años, ¡no puedo creer que esté muerto!- contestó.
-Pues sí, lo está.- dije muy apesadumbrada.
-¡Es una gran pena lo que le ha sucedido a Álvaro, era verdaderamente un gran hombre! Bueno, ¿y qué sucedió después de que lo vio muerto?
-Bueno, me dirigí hacia el garaje a buscar el auto para escapar, cuando me di cuenta que Clara no estaba desmayada como yo creía cuando cayó de la escalera; después tomé mi auto y ahí comenzó la persecución. Pues Clara tomó el auto de William y persiguiéndome, comenzó a acelerar el vehículo cuando vio que yo aceleraba el mío; perdí el control del automóvil, pues Clara tiraba el que ella estaba manejando contra el mío para arrojarme a la banquina, choqué contra el murallón y como pude, zafé mi pierna que estaba atorada en el auto y salí rengueando lo más rápido posible tratando de escapar de ella; pues me seguía con la cuchilla en la mano, en un momento dado ella logró tomarme por detrás, forcejeamos, ella quería que yo cayera por el murallón hacia el lago, porque estaba enceguecida y sabía que no sé nadar.
-Continúe señora, continúe.- dijo el oficial.
-Y bueno, después de forcejear, noté que algo invisible a mis ojos la tiró al lago, justo en ese momento llegaron ustedes.
-¿No pudo ver quién la arrojó?
-No, realmente no.
-Es muy raro lo que me está contando, ¿no la habrá arrojado usted, Cristal?- preguntó el oficial.
-¿Usted se cree que yo le estoy mintiendo?
-No digo eso.
-¡Sí, lo está insinuando!
-No, Cristal.
-¡Mire oficial, yo sería incapaz de matar a alguien, si quiere creerme bien y si no, usted sabrá lo que deberá hacer!
-Disculpe Cristal, no quise herir sus sentimientos.
-¡William, no me siento bien!- comencé a llorar.
-Tranquila amor.- me abrazó.
-Disculpe Cristal, mi instinto de policía me dice quién es quién en esta vida y sé que usted es una buena persona, con buenos sentimientos.
-Está bien.- sólo contesté.
Mientras William me continuaba abrazando, los oficiales ya habían comenzado las tareas de rastrillaje en el lago para encontrar el cuerpo de Clara, cuando pude divisar a unos metros a Amparo mirándome fijamente.
-William, ahora vuelvo.- dije.
-¿A dónde vas?, ¡estás herida!- preguntó asombrado.
-Ahora vuelvo, voy a saludar a una vieja amiga, se encuentra allí ¿la ves?
-¡Ah, es Amparo!, ve pero despacio y salúdala también de mi parte, tenemos mucho de que agradecerle.
Justo en aquel momento nos interrumpió otra vez el oficial, quería esta vez escuchar la versión de William, me alejé de ellos rengueando pues solamente me habían colocado un vendaje provisorio, me dirigí hacia donde estaba Amparo, todavía la noche estaba muy oscura, pronto, muy pronto comenzaría a aclarar; cuando llegué a donde estaba ella, la abracé, la abracé fuertemente llorando, dándole las gracias por haberme protegido durante todos estos años, por la Virgen de la Macarena que seguía pendiendo de mi cuello, tal vez ella colaboró como una madre para salvarme, pues siempre la llevaba conmigo.
-¡Amparo, yo no sé lo que pasó, pero de pronto Clara cayó por el murallón al lago, fue horrible!- dije llorando.
Amparo me tomó de los hombros y me dijo:
-Mira niña, como ya todo ha terminado, quisiera mostrarte algo, no te asustes, sólo observa.- dijo dulcemente.
De repente el rostro y la figura de ella, comenzaron a esfumarse, casi se estaba haciendo invisible, en su lugar apareció la figura y el rostro de un hombre, ese hombre me resultaba conocido, cuando pude verlo bien pues un haz de luz comenzó a rodearlo, me di cuenta de quién se trataba.
-¡¡Padre, Padre mío!!- dije emocionada, casi atónita ante lo que veían mis ojos.
-¡¡Cristal, cariño!!- sólo dijo él.
Quise abrazarlo, pero él me lo impidió.
-No puedes tocarme ahora, ya no soy más humano, ahora soy solamente un espíritu, tuve que convertirme en gitana para poder ayudarte, sabía lo que te iba a suceder, tenía que salvarte de las garras del maligno; yo mismo empujé a Clara al lago, hija, siempre estuve a tu lado, siempre quise protegerte, a ti y a William, tienes un marido maravilloso que te ama por sobre todas las cosas.
-¡¡Papá te amo!!, ¡¡te amo tanto, papi!!- dije llorando.
-Lo sé cariño, disculpa si no me he podido antes despedir de ti, siempre estaré protegiéndote, a ti, a tu madre y a William.
-¡Padre gracias, muchas gracias!- seguía llorando.
-No llores más hija mía, ahora que ya estás a salvo debo partir, ya no podrás verme más, pero escucha hija, cuando veas el cielo de noche, en la primera estrella que tus ojos miren, allí estaré yo, para verte, para escucharte; ¡ah! me olvidaba, Sofía está bien, está conmigo y también está la madre de William, ellas los protegerán siempre. Adiós hija querida, cuídate mucho y cuida mucho a tu madre y a tu esposo.
-¡¡Papá no te vayas, no me dejes, te quiero!!
-¡Nunca te dejaré, te amo hija, te amo mucho!
Comenzó a caminar hacia la poderosa luz que había salido de la nada, esa luz era muy potente pero no me enceguecía, lo vi alejarse de mí, lo llamé nuevamente, él se dio vuelta y le dije:
-¡¡Padre te quiero, no te vayas aun, quédate un poco más conmigo!!- imploré.
-Hija, debo irme ya, me han venido a buscar, allá me necesitan.- dijo mirando hacia el cielo.
-¡Papá!- grité mientras continuaba caminando.
-¿Qué hija?- preguntó dulcemente.
-Nada papi... sólo quería decirte, hasta pronto.
Él sonrió y siguió su camino, cuando llegó a la luz, ésta lo envolvió y lo fue elevando hacia el cielo para después desaparecer.
Me quedé un largo rato contemplando el cielo estrellado, ya no podía ver más a mi padre, después reaccioné, sequé las lágrimas que habían caído de mis ojos por tanta emoción y volví hacia donde se encontraba William.
-¿La saludaste a Amparo de mi parte?- me preguntó al llegar.
-Sí, y también te manda sus saludos, ella se despidió de mí para siempre y se fue.
-¿Cómo, nunca más la verás?
-Al menos por ahora no, tal vez algún día. ¡Ah!, me dijo que tu madre te estará protegiendo desde el cielo.
-¿Cómo sabe esas cosas, ella?, ¡qué rara es!, ¿no?
-Tal vez William, tal vez.- contesté muy emocionada.
-¿Por qué lloras, te sientes bien amor?
-Sí cariño, ya todo pasó, vamos a descansar, ¿sí? Me encuentro agotada.
-Vamos a casa, cariño.
-No William, mejor vamos a uno de tus hoteles por favor, no quisiera regresar a casa por ahora, me haría sentir mal, ver los lugares por donde pasé la pesadilla más horrible de toda mi vida.
-Está bien amor, pero primero vamos a ir a un hospital para que te curen esa pierna, ¿te duele todavía?
-Un poco, pero con tu amor pronto se sanará.
William me besó, en ese sublime momento después de todo lo que habíamos pasado, me sentí la mujer más feliz del mundo.
Dos días después...
Después de la tragedia que nos había tocado vivir, asistimos con William al funeral de Álvaro, al llegar, nos encontramos con una gran cantidad de policías que hacían un esfuerzo tremendo para no llorar, me acerqué hacia donde se encontraba la viuda de Álvaro y le dije:
-¡Lo siento tanto señora!
-¡Qué se le va a ser!- contestó acongojada.
-Permítame presentarme, soy Cristal, su esposo trabajó mucho para nosotros.
-¡Ah, usted es Cristal!- se asombró.
-Sí, señora.- respondí.
-Mi esposo me habló mucho de usted y de su marido.
-¡Así!
-Sí, me dijo que ustedes son unas personas maravillosas, nunca antes había conocido a alguien como ustedes.
-¡OH pobre Álvaro, muchas gracias!- dije mirando al cielo.
-Sí, la verdad que voy a extrañar demasiado a mi esposo.
-¿Tiene usted hijos?- pregunté.
-Sí, tengo seis, no sé lo que será de ellos ahora sin la ayuda económica de Álvaro.
-Bueno, no se preocupe que nosotros la ayudaremos.
-¡OH no Cristal, ustedes ya han hecho demasiado al darle trabajo a mi marido!
-¿Cómo que no?, nosotros igual la ayudaremos.
-¡Gracias Cristal, seguramente mi esposo la estará protegiendo desde el cielo!
-De nada, ¿cuál es su nombre?
-María.
-¡Qué hermoso nombre!
-¡Gracias, Cristal!
Después del funeral de Álvaro, comenzamos a ayudar a María y a sus hijos, hasta que cierto día recibí la visita de ella.
-Señora Cristal, vine a hablar con usted.- dijo María.
-¿Sí María, qué sucede?
-¿Qué ha hecho, Cristal?
-No entiendo... ¿qué es lo que hice?
-¡Usted ha hecho algo increíble!
-¿Qué hice?
-El otro día vino un abogado y me citó en su estudio, cuando asistí me encontré con la sorpresa de que usted me regaló una casa y además depositó en el banco, en una cuenta a mi nombre, una suma de dinero inmensa.
-Mira María, te voy a explicar: La casa que te he regalado es como una reliquia para mí, era la vivienda de mi mejor amiga que estaba en venta, pero decidí no venderla; pensé que tal vez algún día, pudiera llegar a ser de utilidad a alguien que no posea un techo digno donde vivir y esa persona fue usted. Por otra parte, el dinero es para pagarle todos los favores que nos ha hecho su esposo cuando estuvo trabajando para nosotros, aunque creo que nunca voy a poder pagar todo lo que hizo ese gran hombre.
-¡Gracias Cristal, muchas gracias!
-De nada, María.
-¡Qué Dios y la Virgen la bendigan a usted y a su esposo!
-Gracias María.
Fin del Capitulo XXXII
Mar May 06, 2008 9:40 pm
Brisa Marina
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Capitulo XXXIII
Desde aquel trágico día de mi vida, todo de a poco había vuelto a la normalidad, el cuerpo de Clara seguía sin aparecer, lo que sí se encontró fue la cuchilla, el agua del lago había borrado las huellas digitales de ella, el oficial a cargo de la investigación nos concedió el permiso para salir del país cuando quisiéramos, pues habían caratulado la causa como Accidente; estábamos libres de culpa y cargo, también nos dijo que sin el cuerpo no había nada más que hacer, pues ya habían abandonado el rastrillaje del lago.
Nosotros teníamos planeado volver a Estados Unidos, al lugar donde nos conocimos por primera vez, al lugar donde éramos felices, también llevaríamos con nosotros a mi madre, teníamos muchos planes en conjunto.
Un día vino a casa, el oficial que estaba a cargo de la investigación del caso de la muerte de Sofía.
-Buenos días señora, soy el oficial Peralta.- dijo.
-Buenos días oficial, ¿en qué lo puedo ayudar?
-¿Puedo pasar?- preguntó.
-Sí, pase oficial.
Él entró y al ver a William lo saludó muy amablemente.
-Pase oficial, pase.- dijo William.
-Muchas gracias, señor William.
-¿Le sirvo un café?- pregunté.
-Bueno, muchas gracias.
-Dígame oficial, ¿en qué lo podemos ayudar?
-Bueno, vine a visitarlos porque el caso de la muerte de Sofía Roldán me perturbó desde el primer momento.
-¡Pobrecita, ella era mi gran amiga, no puedo entender que se haya suicidado!- dije sirviendo el café que ya había preparado.
-¿Qué está usted diciendo señora?- preguntó el oficial sorprendido.
-Lo que escuchó oficial, que Sofía amaba demasiado la vida para suicidarse.- contesté.
-¡Pero señora, la señorita Sofía Roldán no se suicidó, la asesinaron!
-¿Cómo?- preguntó William.
-Que la señorita Roldán no se suicidó, la asesinaron, ¿no lo sabían?- preguntó el oficial.
-No, no lo sabíamos.
-Yo sí, lo sabía.- dije.
-¿Cómo Cristal?- preguntó William.
-Que ya sabía que a Sofía la habían asesinado.
-¿Qué es lo que estás diciendo, amor?- preguntó William asombrado.
-Señora, ¿usted sabía algo sobre la muerte de su amiga y no aportó ninguna información a la policía?
-Sí, lo que sucede es que me enteré que a Sofía la asesinaron el día de su funeral, en un momento dado le pedí a mi marido quedarme un rato a solas frente a la tumba de mi querida y entrañable amiga y se presentó con un ramo de flores en la mano, Amparo.
-¿Amparo?- se asombró William.
-Sí, ella me dijo que Sofía no se suicidó, si no que la asesinaron.
-¡A ver un momento por favor!, señora, ¿quién es Amparo?
-Amparo es una gitana que conocí hace muchos años atrás, ella me dijo que la asesinaron y yo le dije que fuera a la policía, pero ella no quiso.
-¿Por qué no quiso, señora?
-Dijo que la policía no le creería, que no creería en la declaración de una gitana, porque ella supo que a Sofía la mataron, en una videncia que tuvo, pero que no podía ver con precisión, el rostro del asesino.
-¿Y usted qué le dijo, señora?
-Solamente le dije que fuera a la policía y que les contara todo, pero ella no quiso.
-¿Y usted se quedó así nomás, tranquila?
-¿Qué quería que hiciera, ella era la que decía que a Sofía la mataron, usted me hubiera creído si le decía yo eso?
-Bueno señora...
-¿No verdad, no me hubiera creído, no es cierto?, se hubiera reído y me hubiera tratado de loca, ¿no?
-Sí, señora.
-Bueno, entonces no me culpe de que yo quise desviar la investigación, de la muerte de mi querida amiga Sofía.
-Mire señora, le pido disculpas, igualmente seguiremos investigando.
-Mire, lo único que le puedo decir, es que cuando Clara me estaba atacando aquella atroz noche, ella misma me dijo que la había asesinado, ahora que lo recuerdo.
-Puede ser, esa mujer era muy peligrosa, de ella se podría esperar cualquier cosa, dígame señora ¿usted no sabe dónde puedo encontrar a esa tal Amparo?
-No sé dónde vive ahora, tal vez se fue a otro país, porque ella se despidió de mí para siempre diciéndome que se iba muy lejos.
No le iba a decir al oficial, que Amparo había resultado ser mi padre y que él mismo me había dicho que Clara había asesinado a Sofía.
Fin del Capitulo XXXIII
Mie May 07, 2008 9:41 pm
Brisa Marina
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Capitulo XXXIV
Cinco meses después...
Seattle- Estados Unidos.
-Por favor, ¿podrían jugar sin gritar tanto?- pregunté.
-¡Mami, mami, papá es el que está gritando!
-Tomás, ¿estás seguro de que él solo es el que está gritando y no tú?
-Bueno, yo también, pero él empezó mamá.
-Tomás hijo, deja de molestar a mamá.- lo retó William.
-Cariño, él no me está molestando, vuelvan a jugar pero por favor ¡no griten!
Desde que habíamos llegado a Seattle, nuestra vida volvió a ser la de antes, sólo por un gran detalle, habíamos logrado poder adoptar un a niño de cinco años; un hermoso niño que nos llenó de más vida a nuestro corazón, por fin William y yo teníamos un hijo, un hijo del corazón que nos amaba y nosotros lo amábamos a él.
El triste recuerdo de Clara ya había comenzado de a poco a ser borrado de nuestra mente, ahora vivíamos en paz y en armonía, como antes, como siempre tenía que haber sido, el destino está marcado en cada uno de nosotros y es nuestra decisión si queremos torcerlo.
William había podido vender la cadena de hoteles de Córdoba y con ese dinero pudo comprar la compañía naviera en la que antes trabajaba aquí, ahora se había convertido en el dueño de ella. Él estaba feliz, mi madre que también había viajado a este país con nosotros, también estaba feliz y yo, estaba realmente realizada como mujer, como esposa, como madre y como hija.
Cuando Tomás se fue a seguir jugando con William, me dirigí hacia el cuarto, arreglando el placard encontré la foto de Sofía, también encontré otras fotos que pertenecían al pasado, las coloqué en un portarretrato y cuando las estaba por ubicar en una repisa en la sala, Tomás vino hacia mí, preguntándome:
-Mami, ¿y esas fotografías?
-Son de personas que conocimos con papá y a las que llegamos a querer mucho.
-¿Y quién es esa señora?
-Esa señora es la mamá de William o sea tu abuela.
Luego le mostré la foto de mi padre, le dije quien era, de pronto Tomás vio una de las fotos y me preguntó:
-Y esta señora tan bella, ¿quién es?
-¡OH!, esa señora era mi mejor amiga, se llamaba Sofía.
-¿Qué están peleadas, ya no es más tu amiga, mamá?
-No Tomás, ella está en el cielo junto a tu abuelo y a tu abuela.
-¿Se murió?- preguntó inocentemente.
-Sí, lamentablemente sí.- contesté con cierta tristeza.
-¡OH!, lo siento tanto mamá.
-Yo también, hijo.
-Y estas nenas, ¿quiénes son?- preguntó dándose cuenta de que me había puesto triste.
-¡Ah! esas nenas son Jazmín mi ahijada, y Celeste la hermana de ella.
-¿Ellas también están en el cielo?
-No Tommy, ellas no, están viviendo en Argentina.
-¡Ah!, y la señora que está al lado de ellas, ¿quién es, es su mamá?
-Sí.
-¿Cómo se llama?
-Clara.
-¿Y qué sucedió con ella, no la viste más?
-Esa es una larga historia que te la contaremos cuando seas más grande,- interrumpió William- ahora basta ya de preguntas y ve a ver la televisión con la abuela.
-Está bien papi, ¡mami te quiero mucho!
-¡Yo también te quiero mucho hijo, escucha lo que te voy a decir, siempre pero siempre voy a estar contigo para protegerte, siempre te protegeré cariño!
-¡Gracias mamá!, a ti también te quiero mucho papi.
-¡Te amo Tomás!- contestó William abrazando a su hijo.
En verdad el recuerdo que surgió al ver la fotografía de Clara me había erizado la piel, en un segundo recordé todo lo que habíamos pasado, la pesadilla y la imagen de ella quedará grabada siempre en nuestra mente.
-Ven, vamos al parque, la noche está hermosa.- me dijo William.
Cuando llegamos en verdad la noche estaba espléndida, el cielo estaba todo estrellado y la luna le daba un toque diferente.
-¿William?
-Sí, amor.
-Mira el cielo y elige una estrella.
-Ya la elegí, es aquella, ¿la vez?, la que está al lado de la luna, a su derecha.
-Bueno, en esa estrella está tu madre velándote y protegiéndote.
-¿Y cómo sabes tú eso?
-Es que tengo guardado desde hace tiempo un secreto, ¿quieres que te lo cuente?
-¡Sí, claro!
Le conté entonces de la experiencia que tuve al ver a mi padre, de lo que me había dicho, de lo que me sucedió.
-¡Qué hermoso momento has vivido, Cristal!
-En verdad, ¿me crees lo que te conté William?
-¡Cómo no creerte, nunca me has mentido!
-Te amo tanto, William.- dije con tanto sentimiento.
-Yo también te amo amor, ¿eres feliz?
-Completamente feliz, cariño.
Nos besamos, nos abrazamos, terminamos de sellar nuestro amor que no pudo haber sido derrotado antes y ni será derrotado nunca; al fin habíamos logrado alcanzar la felicidad tan deseada, miré al cielo y elegí una estrella, supe que allí estaba mi padre protegiéndonos, al verla sonreí y aquella refulgente constelación se iluminó aun más.
Mientras tanto...
Corrientes- Argentina.
En algún pueblo de esa provincia se inauguraba una panadería, se había hecho anteriormente una selección del personal que estaría a cargo de ella, la primera clienta en entrar a comprar allí se llevaría un premio, justo entró una señora muy distinguida del lugar.
-¡Hola, qué tal!, ¿qué desea llevar?- preguntó la empleada.
-¡Hola! quería recorrer un poco el negocio, pues me enteré que recién se inauguró.- contestó la clienta.
-Exactamente y como usted es la primer clienta, le daremos un premio especial.
-¡Qué bien, qué suerte!, eres muy simpática, ¿cómo te llamas?
-Clara, Clara es mi nombre, Clara Ferreira ¿y tú?- preguntó dulcemente.
-¡OH!, yo me llamo Laura Vélez.
-¡Qué lindo nombre tienes!
-El tuyo también es muy lindo, suena a claridad, a pureza, a transparencia, seguramente tú eres una persona muy pura, muy transparente, muy buena.- dijo Laura.
-¡OH gracias por tantos halagos!, no sé si los merezco.- contestó Clara.
-¡Claro que sí, sabes me gustaría que con el tiempo formáramos una linda amistad!, no tengo muchas amigas, sólo algunas pocas y con mi marido nos gusta mucho conocer nuevos amigos.
-Sería un halago, ¿así que tienes esposo?- preguntó Clara.
-Sí, ¿y tú?
-No, lamentablemente no tengo tu misma suerte, estoy desde hace tiempo separada del padre de mis hijas, tengo dos nenas muy bellas.- dijo Clara.
-¡Qué bien!, ¿cómo se llaman?
-Jazmín de diez años y Celeste de doce casi trece años.
-Yo no tengo hijos, solamente somos mi marido y yo solos; él es instructor de buceo, enseña en un club muy importante de este pueblo.- comentó Laura.
-¡Qué casualidad!, yo soy nadadora olímpica, he ganado muchas medallas y copas, el último récord que tuve fue hace poco tiempo cuando me tiré de noche del murallón del Lago San Roque, en la provincia de Córdoba, al caer al lago nadé dando brazadas hasta la otra orilla.- comentó Clara.
-¡Mira tú qué valiente!
-Sí, ¿y que vas a llevar?- dijo sonriendo Clara.
-Voy a llevar media docena de facturas.
-Bien, media docena.
-¡Clara, te estás equivocando!
-¿Por?- preguntó asombrada.
-Porque en vez de darme seis facturas, me estás dando siete, una de más.
-¡Ah cierto!, bueno te regalo la séptima.
-¡Qué amable eres!
-De nada y toma tu premio por ser la primer clienta, una torta de chocolate.
-¡Muchas gracias, qué rico!
-¡Viste!- dijo muy amablemente.
-¿Sabes una cosa, Clara?
-¿Sí?- preguntó dulcemente.
-Me gustaría que vinieras mañana a mi casa para que comencemos una linda amistad y de paso le cuentas a mi esposo de tus hazañas natatorias, pues veo que entre ustedes hay muchas similitudes.
-¡Qué alegría!, acepto la invitación y así pueden conocer a mis nenas.- contestó Clara con cierto júbilo.
-Bueno, ¿te espero mañana entonces?
-Sí, quédate tranquila que no te fallaremos.
-Bien, aquí te dejo mi tarjeta, allí está la dirección, te espero, un beso grande a tus nenas, adiós Clara.
-Adiós Laura... ¡saludos a tu esposo!- dijo con una sonrisa irónica.
FIN
Mie May 07, 2008 9:47 pm
Brisa Marina
Registrado: 11 Abr 2008
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ESTA HISTORIA ESTÁ BASADA EN UN HECHO REAL.
LOS PERSONAJES, CIRCUNSTANCIAS Y DEMÁS DETALLES HAN SIDO CAMBIADOS POR RAZONES DE RESERVA DE LOS MISMOS.
ES EN VERDAD PARTE DE MI HISTORIA, CRISTAL SOY YO, LE HE AGREGADO CONDIMENTOS PARA HACERLA MÁS ATRAYENTE A LA HISTORIA.
DE CLARA... NO SE PUDO SABER MÁS NADA... HABRÁ SEGUIDO TAL VEZ, CON SUS DELIRIOS...
DEDICADA A LA MEMORIA DE MI QUERIDO PADRE
JACINTO CIMAS
13/09/29-26/04/92
Mie May 07, 2008 10:03 pm
Brisa Marina
Registrado: 11 Abr 2008
Mensajes: 3217
Ubicación: Buenos Aires Argentina
Agradecimientos
-A MI QUERIDA MADRE... POR ESTAR SIEMPRE A MI LADO PARA ESCUCHAR MI RELATO.
-A LA SEÑORA TERESITA MILCO... POR SU COLABORACIÓN.
Y A TODOS LOS QUE ME QUIEREN...
MUCHAS GRACIAS
Mie May 07, 2008 10:11 pm
ambar_ina
Registrado: 22 Abr 2008
Mensajes: 635
No puedo creer todavía que hayas pasado por tanto Calvario, porque le habrás agregado condimentos como decís, pero la esencia del cuento deja ver claramente, la fina línea que divide la fantasía de la realidad.
No tengo más que palabras de elogio hacia vos, y de profunda admiración, no dejes de escribir nunca, alguna vez podrás editar tus libros y ahí verás, que valió la pena tanta dedicación para tu alegría como escritora, y para la nuestra como lectores. Felicitaciones Bri!!!!!!!!!!!!!!
Jue May 08, 2008 8:31 pm
Brisa Marina
Registrado: 11 Abr 2008
Mensajes: 3217
Ubicación: Buenos Aires Argentina
Gracias amiga, si te llegaron mis palabras, me doy por satisfecha, no hay mejor premio para un escritor que el elogio de parte de sus lectores y una de ellas sos vos, gracias linda.