Quizás la expresión no sea correcta del todo porque de fiesta tiene poco y si no que se lo pregunten al toro. Lo de nacional es peor ya que ni toda la nación lo aprueba ni creo que se deba sentir orgullosa de tal vileza.
Hagamos un poco de historia: desde siempre el ser humano ha sentido fascinación por la fuerza y bravura de este animal, tanto es así que aparece desde muy temprano en pinturas rupestres. También destaca su fogosidad sexual, lo que le convierte en símbolo de fertilidad para algunas culturas: en Egipto, Osiris se reencarna en el toro Apis (dios de la fecundidad) y, en la Antigua Persia, Mitra sacrifica y despedaza un toro de cuyas partes provienen todos los animales y plantas del mundo. Para la antigua Grecia representa más la violencia y la fuerza (el Minotauro) y, en el arte minoico, aparecen lides rituales entre hombres y toros. En Roma, donde representa los valores de la naturaleza, se sacrifica a dioses como Mitra o Cibeles (de herencia oriental) y en el cristianismo adquiere connotaciones negativas, salvo algunas excepciones (el símbolo de Lucas es un toro).
Como ven, temido o admirado, el toro es parte de nuestra cultura y es comprensible que el hombre haya querido medirse con tan formidable animal, claro está, dentro de un contexto que ahora no existe. Simplemente no tiene razón de ser. Hemos llegado a la Luna, nos podemos comunicar a distancia, manipulamos a nuestro antojo la electricidad, y ¿todavía tenemos que demostrar que somos más poderosos que un rumiante? No, y pobre del que lo piense porque se ha quedado estancado en el pasado. Pero si ése no es el motivo de que se celebren corridas de toros ¿cuál es?.
Es un arte, dicen algunos, aunque yo no veo arte en asesinar cobardemente a un animal en desventaja. “Es que sin la lidia no existiría esa raza”, defienden otros sin pensar muy bien sus palabras porque en verdad están reconociendo una aberración: crear o perpetuar una especie o raza con el único fin de matarla y torturarla. Escalofriante. También hay quien dice que el toro no sufre (¡vamos!, no me jodan, ¿que no sufre? Invito a cualquier aficionado a una sesión de banderillas, puyazos y estocadas, a ver si se sufre o no) y que es digno que muera luchando. Claro. Pues sepan que lo que quiere el toro es un prado verde, agua fresca, la sombra de un árbol y una vaca de buen ver.
Estoy convencido que la afición por la tauromaquia responde al morbo y otros sentimientos innobles y, por lo tanto, debe ser abolida.
La Liebre
Quiero recordar que el 24 de Mayo hay programada una manifestación antitaurina en Córdoba con salida a las 17:30 desde el pabellón de deportes Vistalegre y llegada a la plaza de toros.
visto en quecutre . com





