Cine de verdad
La poesía y el documental para traducir la realidad, el cine dentro del cine, el auto como locación, su relación con actores no profesionales, el dejar que el fuera de campo complete lo esencial de una escena, el crear por omisión y no por adición hasta su progresiva llegada a un cine cada vez más despojado, podrían enumerarse como los principales rasgos de carácter de Kiarostami como realizador.
Valores que justamente han dividido a los públicos por considerárselo muchas veces críptico (el sorpresivo final de "El sabor de la cereza") o inasible argumentalmente y a su vez autocrítico ("Y el viento nos llevará"), como un ovillo por desenrollar (la trilogía "¿Dónde está la casa del amigo?", "Y la vida continúa" y "A través de los olivos"), o como un director que se impone límites ("Ten") o juega con los objetos y la luz ("Five").
El utilizó una frase persa. Fue la única herramienta que les dio a sus espectadores de un cine cada vez menos interesado en contar historias y más en generar preguntas. "Ver con ojos prestados". "Ya lo dije repetidas veces: hago una película como realizador, pero la audiencia hace cien películas en sus mentes. Yo quiero que mis películas funcionen como base para que ellos hagan sus propias películas." Aun así, Kiarostami vive en busca de un cine poético como una forma de expresión que ayude a transformar el pensamiento. "Y el cine no ha tenido estadíos de evolución como la pintura o la música -comentó-. La única evolución por ahora la está dando el cine digital, que a mí me ha ayudado mucho. Pero he perdido un poco el entusiasmo en los últimos años. Tal vez porque los estudiantes de cine que usan el video en estos días no han producido nada más allá de lo superficial. Me parece que aquellos que lo usan tienen que entender primero sobre sensibilidades para el mejor uso de ese medio."
Años atrás, Jean Luc Godard dijo que "el cine comenzaba con D.W. Griffith y terminaba con Abbas Kiarostami". El iraní no se apega al elogio. Es más: dice haber leído que Godard se arrepintió de haberlo dicho. Más allá de las flores o los dardos, Kiarostami sigue siendo de esos pocos cineastas contemporáneos que sigue cuestionándose sobre el cine y su intervención en él.
Fuente: La Nacion.com - archivo
Amigos,
me gusta mucho el cine y veo pelis de temas variados y me informo sobre antigüedades y actualidades del cine, sin embargo me ha seducido por su sencillez, por su sensibilidad, por su llegada al corazón sin dramas (a pesar de serlos muchas veces) el cine de este realizador iraní.
María del Sur



