África de las Heras Gavilán era su verdadero nombre. Pero tuvo muchos otros: María de la Sierra, en México; Ivonne en los grupos guerrilleros de la Segunda Guerra Mundial; María Luisa de las Heras de Darbat, en Francia; Znoy o María Pavlovna en Moscú; y María Luisa de las Heras en el Río de la Plata, tras casarse con el escritor uruguayo, Felisberto Hernández, por orden de la KGB que le encomendó asentarse en sudamérica. La novela de Vallarino se centra en esta última época de la espía ceutí pero sus andanzas por el siglo XX son un paseo por la historia contemporánea: integró las juventudes comunistas de Cataluña; realizó acciones clandestinas en Madrid, en Barcelona, en Burgos y combatió en el levantamiento de los mineros de Asturias en 1934. Estuvo infiltrada en la secretaría de León Trotski en México y era experta en radiocomunicaciones. Y durante la II Guerra Mundial, en mayo de 1942, se lanzó en paracaídas detrás de las líneas alemanas para combatir como guerrillera a las órdenes de la URSS en sabotajes y desinformación del enemigo. En 1944 ingresó en el Comisariado de Seguridad de la URSS y en 1946 se establece en París haciéndose pasar por refugiada. Allí estará poco más de un año pues Moscú decide enviarla a Uruguay, hacia donde parte en diciembre de 1948.
Un año más tarde se casa con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. En los tres años que duró el matrimonio el escritor jamás sospechó que la bella María Luisa, no era la modista española de alta costura que creía sino un agente secreto de la URSS. La labor de África fue crucial en el subcontinente, utilizando Montevideo como base de operaciones. De hecho, cinco años después de su muerte, el Jefe del espionaje Vladimir Stanchenko confirmó la gran importancia de la ceutí en el entramado de la KGB. Y es que De las Heras fue hasta mediados de los 70 la responsable en Europa y América Latina de todo el entramado político de la KGB.
África de las Heras fue condecorada por la Unión Soviética en varias oportunidades y terminó su carrera en los servicios secretos soviéticos como instructora de espías. El azar le reservaba un último guiño: África murió en Moscú el 8 de marzo, Día de la Mujer, de 1988 con el grado de coronel; fue enterrada con honores militares en el cementerio de Kuntsevskoe.
Su último viaje a Ceuta
África de las Heras nació en la calle Soberanía Nacional, hoy calle Real, el 27 de abril de 1909, y poco más se sabe de sus primeros años a este lado del Estrecho. Lo que sí se sabe es que África volvió una última vez a Ceuta, en 1936, con una misión: alertar a su padre, Julián Francisco de las Heras Jiménez, abogado y ex-alcalde de Ceuta, de que la extrema derecha y en particular la Falange fascista lo tenía en su lista negra. De las Heras fue asesinado en abril de ese mismo año, poco antes del golpe militar de Franco.
Aquí desaparece el rastro de África de las Heras. Toda la documentación fue destruida o discretamente trasladada a la Dirección General de la Policía en Madrid durante el régimen franquista y sólo quedan los testimonios de quienes la conocieron. Algunos de ellos tan relevantes como Santiago Carrillo, quien la conoció huelga general de octubre de 1934 en Asturias.
Otro de esos testigos de la trepidante vida de esa mujer relata en el foro del blog www. africadelasheras.blogdiario.com como la espía filtró al PSOE ceutí la relación de personas que iban a ser asesinadas posiblemente días después de que Franco diera el golpe de estado. En esa lista negra figuraban Fructuoso Miajas y el diplomático Clemente Cerdeira.
Fotografías de Africa de Las Heras
África de las Heras, con su marido Valentino Marchetti, en 1959
Fue la mas bella y astuta espia de la KGB soviética en el cono Sur. Su tumba áun sigue en Rusia
Saluditos







