. Eso sí, que nadie espere una acción trepidante ni unos diálogos para quitarse el sombrero, entre otras cosas porque se trata de una película muda y rodada en blanco y negro
. Pero, ya digo, es puro arte, sin que para nada sea necesaria la voz, pues las propias imágenes hablan por sí solas. Ojalá se lleve el oscar, porque realmente lo merecería.Ah, y atención a la banda sonora, no porque sea una pasada, sino porque en el silencio cobra un protagonismo especial y se te introduce por dentro hasta desbordarte y hacerte perder el control de tus propias emociones... Sí, confieso que he llorado mientras la veía, algo que sólo me había sucedido viendo algunas óperas... De verdad, tenéis que verla y, sobre todo, sentirla.






