Una surfista que braceaba sobre su tabla en la costa de Santa Cruz, en California, Estados Unidos, estuvo a punto de ser engullida por una ballena jorobada. O así podríamos interpretarlo para añadir morbo a una noticia totalmente irrelevante. El vídeo es impresionante, eso sí. En él puede verse a dos ballenas jorobadas -Megaptera novaeangliae- emergiendo entre dos kayaks y cerca de la surfista, probablemente para ingerir alimento.
En la interacción entre humanos y rorcuales, son los primeros los que representan peligro. Yo diría que las ballenas del vídeo no tenían el menor interés en tragarse nada que no fuese krill o peces pequeños, que aquella historia de Jonás tiene muy pocas posibilidades de hacerse realidad y que la gente tendría que mantenerse alejada de las áreas de alimentación de estos cetáceos, pues a nadie le gusta que le interrumpan la comida.
Mi opinión es compartida por la mayoría de quienes han comentado el vídeo en The Telegraph. Nunca hay que subestimar el ojo de los lectores. El lector Davewalsh, además, señala que la garganta de una ballena jorobada es muy pequeña, que puede tragar algo del tamaño de un pomelo y que se ha sabido de pájaros que han sido accidentalmente tragados por un cetáceo, y que han sido “devueltos” con delicadeza y aparentemente ilesos.
¿Podría haber sido un engullimiento accidental? Bien, uno de los métodos que utilizan los rorcuales para atrapar comida es emerger rápidamente con la boca abierta del todo, con el objetivo de engullir la mayor cantidad de peces que estén agrupados cerca de la superficie.
Supongo que cualquier cosa que se pusiera en el camino durante el ascenso podría terminar entre las mandíbulas del animal, pero éste tiene un sistema de navegación tan delicado que dudo que cometan estos errores con frecuencia. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Biology Letters, las jorobadas pueden recorrer miles de kilómetros en línea recta sin desviarse más de un grado.
Las ballenas protagonistas del vídeo forman parte de un grupo que se ha asentado inusualmente cerca de la costa en el Monterey Bay National Marine Sanctuary. Citado por The San Francisco Chronicle, el superintendente de este santuario dijo que el lugar ha atraído a un gran número de curiosos dispuestos a acercarse demasiado a los animales, que necesitan comer en paz para recuperar energía y migrar hacia México.
En septiembre de este año, una familia australiana tuvo la suerte de poder mirar de cerca, también desde un bote, a una cría de ballena jorobada cuyo cuerpo era completamente blanco. Se cree que sólo entre 10 y 15 de las más de 15 mil ballenas jorobadas que viven a lo largo de la costa este de Australia tienen un cuerpo predominantemente blanco.
Vía | www.telegraph.co.uk http://www.ecologiablog.com/post/6275/v ... a#continua
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Desde luego el vídeo impresiona


