La verdad es que, bailar un tango… bueno bailarlo realmente, por supuesto, es algo maravilloso… tiene un contenido sensual y sexual fascinante: casi permanentemente unidos, pecho contra pecho… la mano de ella fijando la cabeza… la apertura constante de piernas, la de él, intentando deslizarse entre las de ella…
Bienaventurados los que catan el fracaso porque reconocerán a sus amigos.