Autor Tema: Relatos eróticos  (Leído 254 veces)

Desconectado Okssana

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Relatos eróticos
« en: Enero 13, 2014, 12:13:16 am »
Os animo a todos a participar en esta sección dejando echar la imaginación a volar.  No la abro con la intención de provocar calentones, sino de desarrollar la creatividad a la hora de escribir en un género que a todos, creo, nos gusta.

Os dejo un primer relato, espero que os guste.

EL ADMIRADOR SECRETO

Hacía ya un tiempo que se había roto su relación de pareja, no miraba atrás con añoranza, ni tan siquiera echaba de menos a aquel hombre con el que había recorrido un trayecto de su vida.  Pero sí echaba de menos la compañía de alguien del género opuesto, la intimidad, poder hablar con alguien con más profundidad y, por supuesto, el sexo compartido.

Sus amigas cumplían un papel bastante justo para un rato, pero no era lo mismo, a pesar de las salidas y excursiones, el ambiente nocturno, en el que a veces conseguía conectar un rato con algún hombre a modo de charla, unas risas temporales, lo cierto es que tampoco servía como trampolín para encontrar a nadie adecuado, ni tan siquiera para una aventura nocturna pasajera.

Se sentía un tanto incompleta.  En la curva final de los 30 era una mujer atractiva, en poco menos de un año cambiaría la decena y se empezaba a replantear la necesidad de compañía masculina estable que la hiciese afrontar las incipientes arruguitas gestuales de los labios y los ojos de otra manera.

Sus días se habían vuelto excesivamente rutinarios, de la farmacia a casa, ocasionalmente visitar a sus padres, gym dos veces por semana, y las salidas con las amigas de tanto en tanto.  Era una vida gris….. que si bien le permitía gozar de la libertad de no tener que dar explicaciones a nadie, ni sentirse atada, también la sumía un tanto en la soledad de su casa al regresar cada noche.

Aquella mañana no estaba siendo demasiado ajetreada, lo normal era el constante entrar y salir de personas de la tercera edad, madres con bebés y, con menos frecuencia, otro tipo de personas que entraban a comprar medicamentos u otros artículos de salud o belleza.  La farmacia no estaba situada en un lugar estratégico de gran tránsito, ni cerca de ningún ambulatorio, lo cual hacía que no fuese necesario tener empleados, ni trabajar horarios intempestivos para sacar un dinero más que razonable que le permitía llevar una vida cómoda.

Vio el coche de una floristería aparcar malamente sobre la acera, junto a la puerta, y al conductor bajarse y sacar de él un precioso ramo de rosas rojas, sonrió para sí pensando en quién sería la afortunada destinataria.

Para su sorpresa, el florista entró en la farmacia y preguntó por ella, por su nombre de pila, su cara sólo pudo abrir los ojos de par en par y su boca decir que era ella, incrédulamente.  El florista depositó el ramo sobre el mostrador extendiéndole el recibí a firmar y se marchó.

Buscó una nota pegada al ramo, pero no había nada, ¿de quién sería?, ¿se habrían equivocado?..... todo un misterio.  Sin embargo, no pudo evitar sentirse halagada en extremo (incluso aunque fuese un error), e hizo que sus pensamientos saltasen de tanto en tanto en la curiosidad de si alguna amiga se lo había enviado por alguna razón especial, o es que tenía algún admirador que había olvidado incluir una nota, o no deseaba darse a conocer.  De su ex era imposible, las cosas no habían terminado mal, pero tampoco había razones para un detalle así.

Las flores se marchitaron con los días y la curiosidad fue mermando, más después de preguntar a sus amigas y, sibilinamente, a su ex; nadie parecía saber nada, ni tener la menor pista.  Con toda probabilidad, fue un error.

Continuó su vida de trabajo, gym, y hogar, saliendo el fin de semana a tomarse una copa en el lugar habitual, en el que ya la conocían y era fácil estar acompañada, aunque sus amigas no estuvieran.

El siguiente ramo llegó dos semanas después, nuevamente una docena de rosas rojas, sin tarjeta, sin pistas.  Esta vez ya no había sido un error.

El teléfono de la farmacia sonó media hora después de recibir el ramo, cuando descolgó y dijo el habitual “farmacia Rodríguez, ¿qué desea?”, tan solo le contestó una grabación programada con voz de mujer: “ha recibido un mensaje del número 647…….” Para ser seguido de una voz átona, también enlatada, esta vez masculina “anoche estabas preciosa…..”.

Casi se le cayó el teléfono de las manos cuando el monótono sonido de comunicación cortada comenzó a sonar, intentó recordar el número de móvil desde el que había sido enviado el mensaje, pero se le habían escapado las dos últimas cifras.

Su curiosidad iba en aumento, ¿con quién se había encontrado la noche anterior?, ¿qué había ocurrido de especial?, si bien era cierto que había estado tomando una copa en el lugar habitual, nadie se había acercado a ella, era verdad que conocía algunas caras entre los clientes por ser todos ya habituales en sus horarios, que había mantenido una amena conversación con el camarero; pero ninguno de ellos tenía la menor información sobre ella, ni tan siquiera su nombre.  Quedaban descartados los clientes de la farmacia, sólo era gente de tránsito que aparecía ocasionalmente y cuyos rostros recordaba escasamente.

Tenía que ser una broma de alguien, ¿pero una broma a base de ramos de rosas?.

El tercer ramo llegó acompañado de una escueta nota escrita a ordenador, escondida deliberadamente entre los tallos de las flores; con un simple “esta noche a las 10 en el pub tal”.  No podía dar crédito, era alguien de aquel bar de copas que frecuentaba, el misterio estaba a punto de resolverse……

La curiosidad era mayor que el miedo a lo que pudiese encontrar, así que llego a casa, se cambió con rapidez y salió corriendo al local.

Cuando entró vio las caras habituales en sus horarios, nada fuera de lo común, estudió cada uno de los rostros masculinos, pero ninguno le decía nada especial, cada uno de ellos parecía ir tan a lo suyo como siempre.  Esperó durante 1 hora, y nadie apareció.

Volvió a casa con una mezcla de decepción y alivio, y a medio camino…. el morbo, el morbo de saberse admirada por un desconocido, ¿desconocido?, que le daba la oportunidad de fantasear, de imaginar si era alguien que pudiera gustarle, aunque en ese momento no tuviese objetivos.

Llenó la bañera haciendo la suficiente espuma para que cubriese su cuerpo, se desnudó y miró al espejo, antes de meterse en ella, observando su cuerpo turgente, de pecho desafiante y pezones sonrosados que comenzaban a contraerse y erguirse con incipiente excitación, breve cintura y largas piernas; sí….. era una mujer atractiva.

Pasó un dedo recorriendo su cuerpo desde el mentón hasta el pubis, describiendo una línea recta sólo rota para dibujar el contorno de su pecho y pasar levemente por encima de sus ya desafiantes pezones.   Observó su boca en el espejo, entreabierta en un mohín de lascivia, imaginando que era observada por aquel hombre en lugar de por sus propios ojos, y un escalofrío la recorrió.

Se metió en la bañera, rodeada de velas aromáticas, sintiendo la caricia de las burbujas y el agua tibia en su piel, echó su cabeza hacia atrás con un suspiro e imaginó que aquel hombre sin rostro, ni figura, pudiera acompañarla en aquel íntimo momento.  Pasó su lengua por sus entreabiertos labios intentando sentir un beso imaginario y sus manos comenzaron a acariciar su cuerpo en las zonas más erógenas, masajeando su pecho, retorciendo levemente sus pezones, acariciando el trayecto desde su vientre hasta su pubis, sintiendo una aterciopelada caricia en la zona interna de sus muslos con la imagen de que otras manos no tan suaves y delicadas como las suyas fuesen las originarias de su gozo.

Exhalo un suave gemido al recorrer el escaso trayecto desde sus muslos a su entrepierna para llegar hasta su clítoris y comenzar a masajearlo, primero con suavidad y luego acelerando el ritmo.

Su creciente excitación le exigió salir de la bañera, secarse levemente e irse a la habitación contigua, su dormitorio, para coger el pequeño juguete que guardaba en el cajón de su mesilla, compañero de muchas noches solitarias.

Lo conectó y comenzó a acariciar nuevamente el trayecto de su cuerpo hasta su entrepierna, esta vez con una sensación excitantemente vibrante, para introducirlo en su vagina y comenzar su pequeño juego de autocomplacencia solitaria.

Allí, de rodillas sobre aquella cama, aferrada a los barrotes del cabecero con la mano libre, con las piernas entreabiertas, penetrándose con el vibrador,  y el cabello cayendo desperdigado sobre sus hombros, descontrolado ya en sus vaivenes, se imaginó cabalgar sobre aquel hombre misterioso……

Mientras, al otro lado de la calle, en un edificio relativamente lejano, y desde una ventana sin luces, con unos prismáticos pegados a los ojos, un atractivo hombre de mediana edad se deleitaba con las escenas de lujuria solitaria…. y compartida.

Al día siguiente ella recibiría un nuevo ramo de rosas con otra escueta nota, escrita por ordenador, y que esta vez decía brevemente “¿fui yo anoche el dueño de tu fantasía?”.
La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento.

lucrecia

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #1 en: Enero 13, 2014, 02:06:33 am »
Muy bueno, y el final abre todo un abanico de respuestas.


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Desconectado Okssana

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #2 en: Enero 14, 2014, 11:07:59 pm »
Me alegra que te guste, Lucrecia.

Es cierto que me salió un relato a medio camino entre lo pícaro y lo detectivesco, y que el final es bastante inesperado.

Anímate y escribe algo, porfi, no me dejéis sola ante esto (ya que me he atrevido a abrirlo).  Aquí nos conocemos todos y sabemos que no habrá historias raras (espero, claro).

Muy bueno, y el final abre todo un abanico de respuestas.


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Desconectado Ada de luz

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #3 en: Enero 15, 2014, 02:05:46 am »
Aiss este tema me encanta... :loco:


Me encanto guapa, muy entretenido y un ingenioso final.... :aplauso:..

Mira, que no sabia que te gustaba escribir, sobre temas  húmedos...  :loco:.....Te  lo tenias bien escondidito ehhh... :green:

Desconectado Okssana

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #4 en: Enero 15, 2014, 04:34:21 pm »
Soy la mujer sorpresa...   :loco:  :risa: :risa: :risa: :risa:

Pd. Acabo de acordarme que se me ha pasado "otro fin de semana", y ni me he enterado.

Ay diox...... ¿por qué no harán los días de 80 horas por lo menos?.

Cuando te escriba.... entenderás.  Gracias por tu paciencia, querida Ada, no sabes lo importante que es para mí en estos momentos.

Besazo.

Pd2. Yastás escribiendo algo, que tú lo haces muyyyyyyyy bien.

 :guino:

Aiss este tema me encanta... :loco:


Me encanto guapa, muy entretenido y un ingenioso final.... :aplauso:..

Mira, que no sabia que te gustaba escribir, sobre temas  húmedos...  :loco:.....Te  lo tenias bien escondidito ehhh... :green:
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Desconectado Ada de luz

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #5 en: Enero 15, 2014, 05:39:00 pm »
Tranquila preciosa, espero con mucha paciencia ese testamento... :green:

Me alegra tenerte cerquita, al menos de letras otra vez... :beso:



Aun no, pero ya me pondré, a ver que se me ocurre... :loco:

Desconectado Oiwa

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #6 en: Enero 15, 2014, 09:03:08 pm »
Me ha gustado mucho.

Yo tengo varios relatos eróticos en mi diario personal... pero son privados. Además no tengo esa facilidad para atrapar al lector a través de las letras, escribo sólo para mí.

Pero que tu no hagas públicos tus escritos, sería un desperdicio.  :perfecto:
Sólo puedo ser tu mejor enemiga o tu peor amiga. Por cierto... ¡No era penal!

Desconectado Newton

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #7 en: Enero 16, 2014, 05:15:47 pm »



 :risa: :risa: :risa: :risa: :risa:

Desconectado lancelot

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #8 en: Febrero 20, 2014, 07:03:18 pm »
 :aplauso: :aplauso: :aplauso:

Estupendo relato  :beso:
Será mejor que aprendas a vivir sobre la línea divisoria que va del tedio a la pasión (J. Sabina)

Desconectado lancelot

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #9 en: Febrero 20, 2014, 07:09:26 pm »
Del anterior foro, y por mi mala cabeza, solo pude rescatar un relato... bueno, la verdad, es que, no encuentro el resto, pues, tanto los guardé, que veremos a ver si algún día doy con ellos... jejejejeje

Supongo que este, alguno ya lo habréis leído, pero bueno, que no se diga que no participamos:


Scheherazade: la última noche.

Cada noche, suponía la última, cada noche, un rasguño en su corazón, cada noche, era un día más…
Después de mil y una noches, pasadas rebuscando en su imaginación, vividas en vela, postrada una y otra vez, entre aquellos cojines y cortinas, y adivinando la figura del sultán, unas veces absorto, otras despistado, la princesa se dijo que aquello necesitaba un fin… al fin y al cabo, todo lo tiene y, aquella manera de alargar la vida no era sino una manera muy torturante de esperar la muerte…
Como todas las anteriores, el guardián la recogió en sus aposentos y, atada de manos, la subió a los del sultán. Vestida con solo unas finas telas de seda, de color rosa, su cuerpo se dejaba traslucir, pero Scheherazade, no se ocultaba, sabía que, era parte de su pena, mostrar todo su esplendor.

El criado del sultán la ayudó a recostarse entre aquellos cojines. Cuando éste hubo salido de la estancia, el silencio inundó aquella sala. La princesa nunca comenzaba a relatar el cuento de cada noche, hasta que el sultán se lo ordenara.
Este era un ejemplar de hombre extraordinario, solía recibir a la princesa con todos los atuendos que un hombre de su altura social, requería, pero, aquel día, todo era diferente, era… como si los dos lo supieran… el cuento de la noche anterior, nunca acabó y, Scheherazade, se encargó de dejar bien claro una cosa: “al igual que en la vida, algunos cuentos, simplemente, no tienen fin, y viven, buscándolo, hasta el final de los tiempos”… por eso, seguramente el sultán, creyó entender que, aquella noche, todo iba a ser diferente y, recibió a la princesa con su torso desnudo, su melena suelta y, con la sola vestimenta de un lienzo sedoso que rodeaba su cintura y caía a poco antes de su rodilla.

Se levantó de su trono y, con una daga en la mano, se dirigió al lugar delimitado por las cortinas donde se encontraba la princesa: “Dadme vuestras manos”. El sultán, cogió las manos de la princesa, desatándolas, después, le acarició las muñecas, como queriéndole aliviar el dolor que sentiría por la presión de las cuerdas… la princesa no levantó los ojos… el sultán montó en cólera:

-“¡Maldita seas!... ¿acaso no veis ternura en mi gesto, no merezco que me miréis, ni tan siquiera?”
-“Señor, yo solo soy vuestra esclava, no soy yo quien merece miraros”
-“¡Mírame, te lo ordeno!”. Grito encolerizado el sultán.

 Scheherazade, alzó los ojos en busca de los de aquel atormentado hombre. Se miraron, no se sabe por cuánto tiempo. Después el sultán volvió a su asiento y le dio la orden de que le contara un nuevo cuento.
La princesa permaneció callada.
El sultán se levantó y, todavía más furioso que antes, derribó todas aquellas cortinas con su sable. La princesa lo miraba desafiante, aún cuando, la afilada hoja de aquel sable, acariciaba su cuello.

-“Termina ya con esto, oh!, mi señor!”
-“¿Qué termine, ahora sí?, ¿entonces, digo yo, para que tantas y tantas noches has venido aquí, a salvar tu vida?”
-“Señor, esta vida ya no me merece la pena, después de todo, no es mi vida, no, al menos, no es sobre la que puedo decidir”
-“¿No, entonces, por que no te la he arrebatado ya?”
-“Señor, tú no buscas un cuento cada noche, tú buscas alguien con quien compartir tus noches, por ello, me haces venir una tras otra, para no sentirte solo”
-“¡Pues cumple con tu cometido y yo seguiré cumpliendo con mi promesa de dejarte viva!. El sultán estaba muy nervioso, tanto como sorprendido o enfurecido…
-“No señor, hoy vengo dispuesta a entregarte mi muerte”
-“¿Tu muerte?”
-“Si mi señor, mi vida nunca os perteneció”

El sultán se dejo caer, y, vencido y apoyándose en el sable, junto a la princesa, y retorciéndose entre los cojines, comenzó a llorar como un niño.

-“Oh, Scheherazade, yo no podría vivir ni un segundo, después de ejecutarte”

Era verdaderamente difícil de creer aquella escena: el poderoso señor de todo el reino de los mil y un sueños, vencido ante una simple esclava semidesnuda. La princesa, comenzó a mesar sus cabellos en un gesto de infinita compresión: “oh! Mi señor, cuanta angustia encierra esta, vuestra cabeza…”. Una y otra vez, las manos de ella pasaban por su cabeza. El sultán abrió un instante los ojos y puedo ver los pechos de aquella maravillosa mujer muy cerca de sus ojos… la miró… la miró de una forma muy diferente a como la había mirado nunca: ahora el esclavo era él.
Scheherazade, siguió acariciando aquella cabeza atormentada, y su cara, y lo miró dedicándole una sonrisa, al tiempo que, aquel hombre despiadado y bruto, fue tomando forma de deseo, de tal forma que ya, ella, no se consideraba esclava, sino compañera…

El sultán terminó de acostarse boca arriba, mientras las manos de ella se paseaban por su cuerpo, desde el cuello hasta su vientre… desde el cuello hasta la fina tela que envolvía sus caderas… desde el cuello hasta sus muslos, por debajo de la misma…las manos se deslizaban insinuantes, surcando aquella piel deseosa de afecto, cruzando el desierto de sus poros cual beduino, cruzándolo a lomos de un camello nervioso…

La respiración del sultán se aceleró, ella comprobó como empuñaba sus manos, asiéndose  fuerte a los cojines, como se arqueaba aquel cuerpo perfecto, intentando imantar el ambiente para atraer a la princesa, la cual, con un breve tirón, lo despojó de toda protección y posó sus manos en su generosa polla. La excitación del sultán era terrible, sus movimientos, acompasados al vaivén de las dos manos de Scheherazade, aumentaban el largo recorrido de las venas que surcaban aquel enorme falo.

La princesa, acercó su boca a aquel monumento a la virilidad, y comenzó a darle pequeñas caricias con la punta de la lengua… a cada movimiento, notaba como, las extremidades de él, se convulsionaban. Terminó engulléndola por entera, subiendo y bajando dentro de su boca, apretándola entre sus labios… mientras, lo miraba, pudo contemplar como, aquel rostro implacable, fue tornándose amable, como, su eterna pose despiadada, fue revelándose tierna y suplicante.

Scheherazade comprobó que aquella dulce bestia estaba a punto de estallar, se subió encima de él y la ensartó dentro de su sexo chorreante, clavando sus uñas en su pecho, observando los movimientos de aquel cuerpo poseído por la pasión y el desahogo…
A cada embestida de aquel animal hambriento, la princesa apretaba las paredes de su sexo para sentirlo muy dentro, para sentirlo suyo… y enseguida supo que el sultán iba a estallar, lo adivinó por las galopadas terribles, por como la dejaba caer y como su trasero golpeaba con fuerza sus muslos, lo supo por los intensos jadeos de aquella fiera, por la tensión que soportaba en el centro de su sexo…

De pronto, como subidos en lo alto de una ola, como si se paralizara el mundo, como si quedaran suspendidos en el aire, Scheherazade comenzó a vibrar, casi al tiempo que notó chorros de leche invadiéndola, a presión, como regándola por dentro… los movimientos llegaron al éxtasis, los gritos y jadeos, a lo máximo, al unísono… se cruzaron las miradas, las caricias, los besos, los sudores, las salivas…

Sin darse cuenta, los dos cuerpos semi-inconscientes, se unieron en uno, vencido sobre aquel lecho de cojines…

Los primeros rayos del sol, despertaron al sultán que, sobresaltado, hizo lo propio con la princesa. Este intentó vestirse y acomodarse en su sillón, ella, mientras sostenía el sable entre sus manos, le dijo muy dulce:

-“Mi señor, es inútil, esta es mi última noche, tú lo sabes”

Cuando los sirvientes del sultán entraron en los aposentos de este, se encontraron los dos cuerpos bañados en sangre: a Scheherazade decapitada, con la cabeza muy próxima al sultán y este, con la daga clavada en su corazón, y todavía, asida fuertemente, con su mano.
Será mejor que aprendas a vivir sobre la línea divisoria que va del tedio a la pasión (J. Sabina)

Desconectado Ada de luz

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #10 en: Febrero 20, 2014, 07:31:07 pm »
 :aplauso: :aplauso: :aplauso:

Me encanto lancelot !!... :perfecto:

Desconectado Okssana

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #11 en: Febrero 21, 2014, 12:10:24 am »
Vaya..... ni siquiera me había percatado de que alguien más había publicado.

Excelente, Lancelot, me ha encantado.

 :aplauso: :aplauso: :aplauso:

Pd. Tengo una idea rondándome la cabeza desde hace tiempo, pero no consigo sacar el tiempo para escribirla....  :llorar:
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Desconectado Oiwa

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #12 en: Febrero 21, 2014, 06:47:51 pm »
 :aplauso:
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Desconectado Dalia

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Re:Relatos eróticos
« Respuesta #13 en: Febrero 21, 2014, 07:01:54 pm »
Bravo Lance!! :aplauso:
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.